Vida

Que no beba el que maneje

Para la mayoría de jóvenes, la Navidad y celebraciones de fin de año son sinónimo de baile, fiesta y brindis sin límite, pero se debe incluir a un amigo de confianza que nos lleve a casa después de decir ¡salud! A esta persona se le llama piloto designado.

Por EDWIN CASTRO SEGURIDAD

las distintas reuniones de fin de año deben celebrarse con responsabilidad.
las distintas reuniones de fin de año deben celebrarse con responsabilidad.

El concepto de piloto designado surgió hace varios años en países con más cultura cívica que el nuestro, con el propósito de reducir accidentes y muertes ocasionadas por pilotos ebrios, explica el ingeniero Guillermo Bran, presidente del Consejo de Prevención de Accidentes de Tránsito y Educación Vial (ConPreve).

Esta modalidad tiene numerosas aplicaciones. Se practica en empresas, comercios que expenden licores y hasta entre esposos.

El concepto de piloto designado puede practicarse entre dos amigos o en grupo. “Si nadie se ofrece voluntariamente para manejar y no beber, se puede hacer una votación para determinar quién asumirá esa responsabilidad”, dice Bran. Por supuesto, debe ser una persona con suficiente experiencia en el manejo de vehículo y tener licencia de conducir.

El elegido será gratificado de alguna manera; puede ser con un bocadillo especial o bebidas naturales, saludables y refrescantes, de tal manera que también disfrute por igual de la fiesta.

Modalidades

Cada vez más las empresas que impulsan el programa de Responsabilidad Social optan por contratar buses o taxis que se encargan de trasladar a sus colaboradores después del convivio. Otros, sencillamente celebran sin licor, comenta el presidente de ConPreve.

En una reunión familiar el anfitrión puede ser el piloto designado. Él no beberá licor y al terminar la fiesta se encargará de llevar a destino seguro a sus invitados. Puede optar por contactar el servicio de un taxi de confianza para que traslade a sus respectivos hogares a los que se sientan “mareados”.

En algunos países las autoridades toman diferentes medidas. En la ciudad de Los Ángeles, por ejemplo, la noche de Halloween la alcaldía local monta un operativo de servicio gratuito de taxis para transportar a sus hogares a las personas que han bebido en exceso. En Las Vegas, en los bares y otros lugares de diversión, el piloto designado puede consumir gratuitamente bebidas no alcohólicas y bocadillos. En El Distrito Federal de México, cada vez más discotecas y lugares de diversión nocturno proveen bebidas y comida gratuita al encargado de manejar el vehículo de un grupo que se divierte.

Sensibilizar

“El volante y el alcohol no son buena mezcla”, dice Ángel Paiz, de Jóvenes por la Educación Vial, quien refiere que el 75 por ciento de los jóvenes son receptivos a los mensajes para actuar con prudencia, pero es necesario llegar a la conciencia de todos, ya que algunos ven con indiferencia las señales de tránsito, sin darse cuenta de que son señales para conservar la vida, añade.

Usa la razón

“Es sorprendente cómo las personas manejan ebrias y se exponen a grandes riesgos”, expresa Amílcar Montejo, de la Policía Municipal de Tránsito de la capital.

Es muy raro que una persona ebria acepte su estado, pues cree estar siempre en buenas condiciones para conducir. Lo más prudente sería auxiliarse del servicio de un taxi, que cobrará entre Q100 o Q150 por llevarlo sin novedad a casa, a cambio de exponerse a causar un accidente de graves consecuencias.

Para tener idea de lo que puede costar un accidente automovilístico, Montejo explica: “Un vehículo tiene un precio promedio de Q40 mil; un poste del alumbrado público vale Q30 mil; un semáforo, Q25 mil; un parquímetro, Q5 mil; y una señal de tránsito, Q1 mil. Esto sin contar gastos hospitalarios si se hiere a alguien, o en el peor de los casos se produce una muerte. Si el salario promedio es de Q4 mil, habrá que calcular cuántos años el culpable pasará pagando deudas.

La ley

Un piloto ebrio puede causar muchos accidentes.

La autoridad puede detener al conductor de un vehículo mientras se le practican las pruebas de alcoholemia. En caso de que resulten positivas, se pondrá a disposición de la Policía Nacional Civil al conductor, el vehículo y los documentos, de acuerdo al artículo 177, Reglamento de Tránsito de Guatemala.

¡Ojo con el alcohol!

Es el nombre con el que comúnmente se conoce al etanol o alcohol etílico. Se considera un producto psicoactivo que genera dependencia psicosocial y adicción y al ingerirlo ocasiona efectos tóxicos en el organismo humano. La Organización Mundial de la Salud lo considera una droga que causa dependencia y está altamente institucionalizada en la sociedad.

Una bebida alcohólica se mide en grados, que representan el porcentaje de alcohol puro que hay en el líquido. Por ejemplo, un vino de 12 grados contiene 12 mililitros de alcohol puro por cada cien mililitros de vino; un vaso contiene 250 mililitros. Para tener una idea de lo que consumes, la cerveza contiene de 3 a 6 grados de alcohol; el vino, de 10 a 14; el whisky, de 37 a 45; el aguardiente, de 28 a 60; el ron, 40 grados; y el tequila, de 37 a 45 grados.