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26/03/13 - 00:00 Vida

Líquidos dañinos para la salud

Obesidad, afecciones cardiacas, renales y dentales, diabetes tipo 2, osteoporosis y alteraciones nerviosas son algunas de las consecuencias derivadas del consumo excesivo —más de 12 onzas líquidas diarias, equivalente a una lata— de bebidas carbonatadas.

En la actualidad, la ingestión de estos líquidos es el resultado de la desmedida publicidad y del desconocimiento de los efectos nocivos que causan en el organismo, sin importar la edad o el género, sumada a la inactividad física y la genética de cada persona, explica la nutricionista Doris Díaz, de la Liga contra la Obesidad y el Sobrepeso.

INFOGRÁFICA – Mira en este PDF  el daño que causa el excesivo consumo de gasesosas

Uno de los casos recientes y ampliamente difundidos que evidencian los perjuicios de estos productos es el del australiano William Kennewell, de 25 años, quien perdió la dentadura completa, a causa de caries severa, por haber consumido durante tres años entre seis y ocho litros de bebidas carbonatadas al día.

Las Guías Alimentarias para Guatemala del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá recomiendan evitar el consumo de bebidas carbonatadas por su alto contenido de azúcar, preservantes y colorantes, dañinos para la salud.

El médico José Barnoya, del Departamento de Investigación de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala y especialista en Epidemiología y Prevención de Enfermedades Crónicas, señala que en los últimos años ha aumentado la ingesta de estos líquidos por su bajo precio, y las más afectadas por las graves consecuencias son personas de ingresos económicos modestos. Por ello, propone restringir su venta en presentación de 20 onzas e incrementar el impuesto de venta, tal como sucede con el tabaco.

“Se calcula que por cada 20% que aumente el precio en las bebidas azucaradas, bajará en 24% el consumo”, dice.

El galeno refiere que el riesgo de infarto a causa del humo de tabaco de segunda mano es similar al que desencadena la ingestión excesiva de estos líquidos. El problema, también, es que la publicidad está enfocada en los niños, quienes cada vez a más temprana edad sustituyen la leche y agua pura por bebidas azucaradas, agrega.

Al respecto, Barnoya aclara que no solo las bebidas gaseosas son dañinas, sino también líquidos azucarados como jugos de frutas o tés, los cuales pueden contener la misma o mayor cantidad de azúcar que las primeras.

Además, las calorías contenidas son líquidas, las cuales se transforman en grasa más rápido y, por ende, no generan sensación de saciedad. “El cuerpo de los mamíferos, como el hombre, no está capacitado físicamente para consumir este tipo de calorías”, añade.

Sustitutos sanos

Una opción más saludable podría ser los jugos de fruta preparados en casa, pero no en exceso. Resulta aún mejor tomar té natural de jengibre y canela, ya que es energetizante y ayuda a tener buena digestión, o refresco de rosa de jamaica, endulzado con rapadura o miel pura de abeja, afirma la médica Ehima Sosa, especialista en estilos de vida saludable. Díaz aconseja beber agua pura o gasificada.

“Recomiendo optar por horchata o limonada, en cuya preparación se puede controlar la cantidad de azúcar”, asegura Barnoya.

La excesiva ingestión de aguas gaseosas light también son dañinas, ya que, según la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor, el consumo de sustitutos de azúcar o azúcar sintética en grandes cantidades —como el que contienen esos productos— causan pérdida de la memoria, daños cerebrales y confusión mental, advierte Sosa.


POR BRENDA MARTíNEZ /

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