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11/11/10 - 00:00 Vida

Personas discriminadas

Yo me prometo a mí misma ser tan fuerte que nada disturbe mi paz.

RINA.MONTALVO@GMAIL.COM

Estimada Rina:

Me siento muy triste de ver cómo Guatemala aún existe discriminación. El caso, es que hace un año me quedé sin trabajo. Soy profesional graduada de la universidad, pero cuando me he presentado a entrevistas, a diferentes lugares, se nota que me miran con desprecio y recelo. Por lo mismo, no he conseguido empleo, porque cuando me ven, como que consideran que no tengo capacidad, pero esto no es así, y lo puedo demostrar con mis 20 años de experiencia en varios puestos. Lo que da tristeza es que los empresarios y los dueños de los negocios siguen discriminando a las personas, solo por el hecho de que portan un traje indígena.

Da tristeza que grandes empresas, que todos conocemos, tomen esa actitud negativa hacia las personas como yo, y por esto es que le hago este comentario, porque no es justo que todavía en éstos tiempos se sigan discriminando a las personas por su color, por su raza, por ser pobres y mujeres. Se habla tanto de igualdad, y en la realidad no existe. Gracias Rina, por dar cabida a mi comentario en su columna.

Querida amiga:

Ciertamente, en este espacio —puede usted estar segura— no existe acepción de personas, por ninguna razón. Por lo tanto, cualquier comentario, cualquier problema, necesidad o petición, tienen todo el derecho de recibir la misma consideración y aceptación. Porque, aunque en algunos casos parezcan sin importancia, para la persona que los sufren sí la tienen, y por lo tanto, todos merecen igual comprensión y atención. En su caso particular, por ejemplo, causa pena y preocupación lo que comenta, porque no hay derecho de que una persona sea discriminada por llevar su traje auténtico. Y claro, tiene toda la razón, porque son hechos indignantes y frustrantes, y su caso no es solamente un desahogo, sino una denuncia, ante una sociedad que quiere cambiar, pero que aún permanece, en buena parte, indiferente a estos cambios.

Porque no solamente es un derecho humano y legal dar un trato igual a todas las personas, sino ante los de Dios no debe de existir acepción de personas, porque para Él todos somos iguales. Y se habla tanto de derechos humanos, de leyes y de cambios, y no hay equidad de género ni igualdad entre los seres humanos. Las leyes solo quedan escritas en el papel y en la práctica todo sigue igual, como sucede con tantos casos más.

Sí amiga, hechos como el que usted ha sufrido se siguen dando y se han hecho públicos por medio de la prensa, pero al denunciarlos muy pocas veces han llegado a una sentencia justa, que de un mensaje aleccionador.

Pero tampoco conviene victimizarse, hasta el punto de perder el equilibrio emocional y afectar su autoestima.

Lo aconsejable es luchar por sus derechos y defenderlos con entereza y dignidad, con respeto y sensatez. Por eso hay que superarse en los estudios y tener capacidad para abrirse campo donde quiera que sea.

En Guatemala, contamos con brillantes profesionales mayas y de otras etnias, dignos de todo respeto y con gran futuro personal.


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