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Roborace: la carrera de autos futuristas y sin pilotos que podría mejorar tu vida

La curva perfecta, la reacción más rápida, la aceleración justa y la frenada milimétrica.

El auto podrá alcanzar los 320 kilómetros por hora gracias a la propulsión de cuatro motores eléctricos. (ROBORACE)

El auto podrá alcanzar los 320 kilómetros por hora gracias a la propulsión de cuatro motores eléctricos. (ROBORACE)

No se trata de las características del mejor piloto de carreras que haya existido, sino de lo que se espera que haga el Robocar, el auto futurista detrás del primer campeonato de automovilismo para vehículos autónomos.

O lo que es lo mismo, una carrera sin pilotos.

El Robocar se conducirá a sí mismo gracias a un cerebro que deberá analizar los diferentes desafíos que se presentan en el circuito, apoyado en cinco lidares -dispositivos para determinar la distancia desde un emisor láser- dos radares, 18 sensores ultrasónicos, dos sensores ópticos de velocidad, seis cámaras de inteligencia artificial y un sistema de navegación satelital.

Ese cerebro, que controlará la potente máquina de cuatro motores eléctricos y es capaz de alcanzar los 320 kilómetros por hora, es capaz de procesar 24 billones de operaciones de inteligencia artificial por segundo.

Su forma de pensar estará condicionada por las que serán las estrellas humanas de esta categoría, los programadores.

Justin Cooke, Roborace


“El hardware está listo, ahora hay que trabajar el software y de eso se trata, que tienes que ser el programador más inteligente del mundo para darle el toque final a estos autos”, le dijo a BBC Mundo Justin Cooke, jefe de mercadeo de Roborace, la empresa responsable del Robocar y de la carrera de autos futuristas.

Una puesta a punto que estará basada en la utilización de complejos algoritmos.

Tu chofer

Una de las ideas es exponer a estos programadores a un mundo similar al de los eSports o deportes electrónicos.

“Incluso si alguien tiene 14 años, pero demuestra que es uno de los mejores programadores no habrá problema en entregarle uno de los autos”, aseguró.

Sin embargo, advirtió que se trata “de algo muy complejo de desarrollar”, aunque considera que están en el camino correcto.
Como ejemplo está lo que pasó en la prueba de exhibición que llevaron a cabo hace un par de semanas en Buenos Aires, en el marco del Gran Premio de Argentina de la Fórmula E, la categoría de monoplazas eléctricos.

La primera carrera entre dos autos eléctricos sin pilotos de la historia terminó antes del final de la primera vuelta cuando uno de los prototipos Devbot chocó al calcular mal una curva.

“Uno de los autos estaba tratando de hacer una maniobra y lo hizo a toda velocidad, tocando la pared”, explicó Cooke.
El otro prototipo siguió por el trazado logrando una velocidad máxima de 186 kilómetros por hora.

“Fue un gran éxito para nosotros”, consideró. “Lo que buscamos es cambiar la forma en la que la gente percibe los vehículos autónomos y vamos al corazón de las ciudades y les mostramos estos vehículos para que ellos puedan soñar”.

“Al chocar expusimos que hay puntos débiles, frágiles, dónde hay que mejorar y hacia dónde el desarrollo tiene que ir. Reprogramar mejor los algoritmos para entender mejor lo que puede pasar y en sí producir una tecnología mejor”.

Cooke está convencido que la Roborace es la plataforma ideal para la evolución de los autos autónomos y trasladar esta tecnología a la vida diaria de las personas ya que al haber un elemento competitivo se podrá impulsar el desarrollo de los mismo, buscando siempre superar los límites.

“No tiene sentido conducir en el centro de una ciudad donde la gente se tiene que mover para reuniones”, comentó. “Se trata de desarrollar una tecnología con la que sea posible eliminar cualquier posibilidad de un error humano, que es la causa del 97% de los accidentes”.

“Así se pueden salvar vidas y mejorar la circulación en las carreteras”.

Otro concepto

Pero lo que suceda en las calles en el futuro dependerá de lo que pase en la pista y es allí donde se centrará la atención para ver a espectaculares máquinas batallando por la bandera a cuadros.

“La manera en la que vamos a correr no será de la forma tradicional”, aclaró.

“Será más como un videojuego en el que tendrás que detenerte enfrente de un robot, tal vez ir rodando a 300 kilómetros por hora, frenar en seco y volver a arrancar, o tal vez tener que esquivar obstáculos”.

“El propósito es que sea divertido y desde el punto de vista del espectáculo está claro que no será exactamente una carrera”.
Para los impulsores de la Roborace no se trata de ser mejor que la F1 o competir contra la NASCAR, sino de crear una ecuación perfecta de la suma entre el entretenimiento, las carreras y la tecnología.

Justin Cooke, Roborace


“Si lo que que esperas es ver 10 Robocar dando vueltas a un circuito no lo tendrás. Para mi lo que sería lo más grande es tener los autos superando zonas especiales, lugares para detenerse y arrancar, tal vez esquivar perros robot que se atraviesan . Eso será lo emocionante”.

“Estamos vendiendo ciencia ficción, estamos vendiendo el futuro, entretenimiento, emoción”, añadió Cooke, quien es consciente que todavía queda camino para darle luz verde al campeonato.

Por el momento habrá que esperar a la próxima prueba que esperan realizar a mediados de año en Nueva York para saber qué tan cerca está la primera carrera oficial de los Robocar.

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