Escenario

El caso Gerardi contado por la literatura

Este martes se cumplen 18 años de la muerte de Monseñor Juan Gerardi ocurrida en la casa parroquial del templo de San Sebastián en 1998. 

Por Redacción Cultura

Publicaciones sobre el caso Gerardi han levantado polémica. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Publicaciones sobre el caso Gerardi han levantado polémica. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Su muerte ocurrió días después de haber presentado el informe sobre la Recuperación de la memoria histórica que ponía en evidencia los excesos durante la guerra en guatemalteca. Este informe fue presentado en la Catedral Metropolitana, durante el gobierno de Álvaro Arzú.

Monseñor apareció muerto en la casa parroquial, con signos de haber sido golpeado hasta provocarle la muerte.

El deceso de Monseñor conmocionó a los defensores de derechos humanos y a la población civil; tan solo dos años antes, el 28 de diciembre de 1996, se firmó la paz, entre el gobierno y la guerrilla.

Mucha tinta corrió sobre el tema, pero principalmente esto debido a lo polémico y misterioso que se tornó el caso. Autores e investigadores tomaron el tema para argumentar sus hipótesis sobre loa muerte de monseñor.

La mirilla del jaguar

(Margarita Carrera)





Tres días antes de su asesinato, el 26 de abril de 1998, Monsenor Juan Gerardi publicó un extenso informe titulado Guatemala nunca más, en donde recopiló las peores atrocidades cometidas durante los anos de represión que vivió ese país entre 1960 y 1996. Al relatar una parte de la excepcional vida del obispo, En la mirilla del jaguar, de Margarita Carrera constituye una lección universal de humanismo que invoca a la historia para hacerla cátedra del porvenir, y recorrer los caminos olvidados para romper el silencio impuesto por el terror, la miseria y la infamia.

Quién mató al obispo

Maite Rico y Bertrand de la Grange





Monseñor Juan Gerardi, uno de los obispos más destacados en la defensa de los derechos humanos, regresa a la iglesia de San Sebastián después de una velada familiar. Tres horas más tarde, la policía recibe un aviso urgente. El cadáver ensangrentado del jerarca católico yace junto a su vehículo, con el rostro destrozado. Los autores nos introducen en el siniestro laberinto que rodeó el brutal asesinato del obispo, ocurrido poco después de que presentara públicamente un informe sobre las atrocidades cometidas durante 36 años de enfrentamiento armado entre el gobierno y la guerrilla en Guatemala.

El arte del asesinato político

Francisco Goldman





El 26 de abril de 1998, el obispo y coordinador de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Juan Gerardi, fue asesinado a golpes en el garaje de la casa parroquial donde vivía. Sólo habían pasado dos días desde la presentación pública, en la Catedral de la ciudad de Guatemala, y por el propio Gerardi, de los cuatro tomos y mil seiscientas páginas del exhaustivo informe que documentaba minuciosamente las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidas por el ejército de Guatemala en los largos años de lucha contra la insurgencia, o guerra civil que, al menos formalmente, había terminado en 1996. Bajo el nombre de Guatemala: Nunca Jamás, el documento era el resultado de un ambicioso proyecto de investigación que había durado tres años y movilizado a más de seiscientos voluntarios.

La muerte en el vecindario de Dios

Julie López





El asesinato del obispo Juan Gerardi estremeció a Guatemala en la madrugada del 27 de abril de 1998 y casi inmediatamente partió al país en dos. Por un lado, estaban aquellos que lo consideraron un crimen político, ligado a la presentación dos días antes del informe Guatemala: nunca más, y por el otro, aquellos que preferían verlo como un sórdido hecho de violencia común.

A partir de la investigación y el juicio que siguieron al asesinato, se han escrito varios libros que defienden una u otra versión del crimen.  A lo largo del texto, también salen a luz detalles inéditos de la investigación y el testimonio de varios personajes quienes a pesar de su relevancia para explicar los hechos, nunca fueron llamados a declarar como testigos.