HORRORES IDIOMÁTICOS Y ALGO MÁS

Esos gazapos

MARÍA DEL ROSARIO MOLINA

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¿Qué opinas —me preguntó Berta, mi amiga— de la libertad que tiene cualquiera para expresarse en las redes sociales?

Antes que yo pudiera abrir la boca, en la sala donde platicábamos se apareció Titivillus, el diablillo medieval, entre chispas y chispazos, porque a rayos y centellas no llega —después de todo no es Júpiter para desatar tempestades— y citó algunos comentarios de Humberto Eco, el famoso escritor italiano, filósofo y experto en semiótica: “… las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas…”, “es una invasión de imbéciles…”.

Berta, fanática de las dichas redes, saltó hecha una fiera. —¿Cómo puedes decir eso? —le reclamó a gritos— Acaso no ves que son sitios donde te puedes alegrar leyendo los chistes, consolar a los enfermos, distraer a los jubilados, mostrar tus habilidades artísticas, dar información de sucesos, lucir a tus mascotas… Titivillus la interrumpió: “también son los lugares en que los partidarios de los políticos se mientan la madre sin ningún recato, cualquier persona que no piense como el escribiente es tratada desde idiota hasta fascista, los supercheros pronostican desastres y se cometen las mayores atrocidades ortográficas”.

Cuando finalmente logré hablar les di mi opinión: “Lo que dice Humberto Eco es en buena parte cierto, pero también hay personas que utilizan las redes como un medio para educar — v.gr. los astrónomos que constantemente están aclarando las necedades de los charlatanes— y la gente que las usa para aprender de los maestros que responden preguntas, y hay analistas políticos con una visión clara y orientadora… —Sí— exclamó Titivillus— en eso tienes razón y es cierto que tú y yo corregimos constantemente la mala sintaxis, la pésima ortografía, el léxico inapropiado… y a ese propósito, te traigo aquí un costal de gazapos para que escojas algunos y los critiques. Desde luego los más, se referían al antejuicio, tan de moda en estos días, al que sin razón alguna han pasado de sustantivo a verbo espurio: “antejuician a fulano… zutano fue antejuiciado… deben antejuiciar a perencejo…”

A propósito de los antejuicios, y ya lo mencioné antes, el DRAE los da por cosa del pasado, ya que literalmente reza. “Der. Trámite previo que se establecía como garantía en favor de los jueces y magistrados y en el que se decidía si había lugar o no a proceder criminalmente contra ellos por razón de su cargo”. Usa el copretérito, un aspecto del pasado con duración dentro de este, sin tomar en cuenta que tal figura legal sigue existiendo en Guatemala (Decreto 85-2002, Congreso de la República), Perú, El Salvador y no sé si en algún otro lugar, por lo que el término está vigente y debería estar escrito en presente.

Para terminar, la palabra “femicidio” no existe. El DRAE ha aceptado “feminicidio”.

selene1955@yahoo.com

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