Escenario

Hay un despertar de los musicales en Guatemala

Entretener al público no es fácil, pero las obras musicales lo logran con un show lleno de  música, canto y baile.

Por Ana Lucía Ola

Los musicales presentados en el país permiten a los artistas nacionales mostrar sus habilidades en la actuación, el canto y el baile. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Los musicales presentados en el país permiten a los artistas nacionales mostrar sus habilidades en la actuación, el canto y el baile. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El teatro musical experimenta un florecimiento  en el  país. Este año las tablas han  acogido unas 10 propuestas con grandes historias que permitieron acercar a  más público a los teatros.

La mezcla de música, canto, coreografía e iluminación hacen que estos montajes sean más atractivos para el espectador, opina el director mexicano Ricardo Díaz, quien vino a Guatemala para presentar las obras Godspell, El jorobado de nuestra señora de París y Te amo, eres perfecto, ahora cambia, con elenco guatemalteco.  

“Las obras de cámara son obras con un gran contenido, pero el público quiere ir al teatro a divertirse y sorprenderse, y los musicales lo permiten más”, dice Díaz.

La Primera Encuesta de Público de las Artes Escénicas en la Ciudad de Guatemala, que realizó el Aporte para la Descentralización Cultural (Adesca)  en el 2008, señaló que el 38 por ciento de las personas que asistieron  ese año a  actividades artísticas prefirieron los espectáculos musicales, mientras que el 24.8 por ciento, los montajes teatrales, por sobre otras presentaciones.

Los datos podrían explicar por qué los musicales en Guatemala están teniendo más aceptación, ya que evocan el ambiente de un concierto  con el drama o la comedia de una obra.

En la historia

Los musicales  tienen su origen en el siglo XVIII y principios del XIX en Europa, cuando las obras se presentaban con canciones inéditas creadas por grandes compositores y  narraban historias de marquesas y criadas, salpicadas de comedia.

La evolución de este género teatral dio origen a los modernos musicales que se presentaron en  Broadway  (Nueva York, Estados Unidos)  a finales del siglo XIX.

Muchos de los montajes que han levantado el telón en Broadway han viajado a las tablas de países como Guatemala, tal es el caso de  Rock of Ages.

En el país también se han estrenado  los musicales High School Musical, Con todos menos conmigo, Mary Poppins, El genio de la lámpara, El rey león Frozen, con elenco  nacional.

“En Guatemala hay artistas que tienen un nivel maravilloso, podrían competir con artistas de cualquier parte del mundo. En este país hay talento”, ha dicho Díaz.

Pero no es el único en reconocerlo, Karla Pellecer, encargada del Teatro Abril, asegura que hay artistas con gran capacidad, “lo que falta es gente que crea en ellos”.

En estas obras se han presentado artistas de larga trayectoria, pero también cantantes que han incursionado en la actuación como Tavo Bárcenas o Kim Lou, además  estudiantes de artes escénicas que dan sus primeros pasos en las tablas.

Los musicales se convierten en otra fuente de ingresos para estos artistas, y el pago puede darse por  temporada.

Hasta el momento, las obras han permanecido en cartelera no menos de dos meses y el valor por entrada oscila entre Q125 y Q350, debido a que los costos de estas producciones son más elevados que los de  una puesta de teatro convencional, ya que se invierte en pago del teatro, vestuario, escenografía, equipo de iluminación y sonido, remuneración del elenco —en muchos casos integrado por más de 10 actores—, pagos de licencias para uso del libreto o canciones  y de permisos en la Dirección de Espectáculos Públicos, del Ministerio de Cultura y Deportes.

Scrooge,  La fábrica de Santa y Don Bosco, el musical, son los espectáculos musicales que se pueden ver en el país durante el fin de año.





Retos

Presentar un musical en Guatemala no es nada sencillo. Según Yefry Lemus, productor y director de DreamStudio, se requiere de espacios adecuados —con escenarios amplios, sonido e iluminación profesional— y en el país hay muy pocos; se pueden mencionar los teatros Abril, Lux, del IGA, SoloTeatro y el Teatro Nacional.

Los ensayos son más rigurosos, pues además de actuar se requiere de montar coreografías y preparar a los artistas vocalmente.

Es necesario pagar derechos de autor por las obras que se presentan. Otro reto es la poca facilidad gubernamental  para tramitar permisos. “Aquí (Guatemala) prácticamente uno se ahoga, y hacer cultura no debería ser difícil”, señala el director mexicano Ricardo Díaz.