Escenario

Herencia perdida de la Revolución

“Las escuelas federación constituyen un monumento al maestro guatemalteco: ellos las han soñado y las merecen. Son las más bellas escuelas que se han construido en América. Son una voz de avanzada para cualquier país que quiera imitarlas”, describió, sin exagerar, el creador de estos centros educativos, el presidente Juan José Arévalo Bermejo (1945-1951), cuyo exitoso esquema arquitectónico y pedagógico es ahora solo parte de los recuerdos.

Por Brenda Martínez

abandonada se observa la fachada de la Escuela Tipo Federación José de San Martín, en Mixco, que necesita remozamiento y mantenimiento. En la izquierda, una imagen de cómo lucía en 1949.
abandonada se observa la fachada de la Escuela Tipo Federación José de San Martín, en Mixco, que necesita remozamiento y mantenimiento. En la izquierda, una imagen de cómo lucía en 1949.

Durante el gobierno de Arévalo se construyeron 126 de estos centros educativos, cuyas aulas autónomas consistían en local para clases téoricas, patio y baño propios, así como guardarropa y salón para clases prácticas, “con maestros autónomos, engarzados dentro de la unidad física de la escuela”, según el mandatario.

Se construyeron con salón de actos, patio general, jardines, parcela agrícola, biblioteca y espacio para servicio médico. En todo el país solo quedan 21. Se basaron en seis modelos: circular, hemiciclo, cuadrante, rectangular, combinado y mínimo. Son consideradas Patrimonio Cultural de la Nación.

Se empezaron a erigir en 1946, y la primera está en Palencia, “porque en la ciudad no se encontraría terreno suficiente para la construcción de una escuela”, dijo Arévalo.

El objetivo era también promover una educación más participativa entre los alumnos.

Daños evidentes

Según recorrido hecho por Prensa Libre por siete de estos establecimientos —en Palencia, Mixco, Escuintla, Huehuetenango, Retalhuleu, San Marcos y Santa Rosa— los problemas son los mismos: deterioro de paredes y techos por los efectos del clima o paso de los años, tuberías de agua potable averiadas, carencia de espacios adecuados para las prácticas de agricultura, pérdida de aulas para talleres y de terreno adjudicado en sus comienzos, y escaso mantenimiento.

En su libro Qué significan las escuelas federación (1949), Arévalo expone que “se destinan al período conocido como escuela primaria y no pueden aplicarse a párvulos o institutos normales”. Sin embargo, en escuelas como la de Palencia y la de Mixco, se han añadido aulas para preprimaria.

Arévalo dijo que “las escuelas necesitaban de mucho espacio para actividades complementarias”; sin embargo, refiere la docente de la escuela de Palencia Olga López, los alcaldes de la comuna han cedido terreno para usos municipales o para viviendas. En este establecimiento —fundado en 1947, cuya construcción costó Q90,907 y que en el ciclo 1948-1949 tenía 256 alumnos y ahora mil 300—, el salón de actos y zaguán se utilizan como aula, por la sobrepoblación.

Eugenia Pineda, directora de la Escuela Federación José de San Martín, en Mixco, que se inauguró en 1949, explica que el terreno era de seis manzanas, pero ahora solo quedan alrededor de dos, puesto que se ha cedido espacios a un predio de vehículos y cancha de futbol. En este establecimiento se han construido 15 aulas adicionales.

Según el Ministerio de Educación, se tiene el fondo de gratuidad, el cual puede ser utilizado para mantenimiento y remozamientos menores en los establecimientos educativos. Además, al momento, estos centros se encuentran en estudio, para adjudicar estudio de preinversión patrimonial, en la Unidad de Construcción de Edificios del Estado (Ucee), del Ministerio de Comunicaciones.

Según la Ucee, las escuelas de Retalhuleu y San Marcos se encuentran en fase de análisis para que se inicie la etapa de planificación para obtener la autorización del Instituto de Arqueología e Historia, por carácter patrimonial.

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