Escenario

María del Rosario Molina: “La riqueza del idioma está en su vocabulario”

María del Rosario Molina ofreció su discurso de ingreso como miembro de número a la Academia Guatemalteca de la Lengua (Agle), la noche del miércoles último, en la Cámara de Industria.

Por Ángel Elías

Francisco Morales Santos, Delia Quiñónez, Mario Antonio Sandoval, María del Rosario Molina —nueva integrante—, Mario Alberto Carrera y Mario Roberto Morales dirigieron el acto de la Agle.
Francisco Morales Santos, Delia Quiñónez, Mario Antonio Sandoval, María del Rosario Molina —nueva integrante—, Mario Alberto Carrera y Mario Roberto Morales dirigieron el acto de la Agle.

“Fundamentalmente este es un acto de justicia”, dijo Mario Antonio Sandoval, director de la Agle, quien destacó el conocimiento que tiene Molina sobre el uso del idioma español y las más de dos décadas que ella dedicó a la defensa del idioma desde su columna Horrores idiomáticos y algo más, en Prensa Libre.

“Para mí es un logro importante en mi carrera del estudio del idioma, me siento complacida y muy contenta por ingresar a la Academia”, comentó Molina durante el acto.

En la actividad se recordó que el ingreso de Molina es un caso particular en la Agle, ya que es la única integrante que ha tenido a su abuelo —Tácito Molina Izquierdo— y a su papá —Tácito Molina Martínez— en las filas de la Academia.





Defensora del idioma

El trabajo que Molina presentó se llamó Orígenes y evolución de la lengua española, en el que explicó cómo el idioma español ha cambiado a través de los siglos desde su derivación del latín. “Es un idioma que ha crecido mucho y también ha tenido muchos cambios que se mantienen en la actualidad”, comentó.

Para Molina, la riqueza del español está en el vocabulario. “Desde la influencia musulmana en España hasta el uso de palabras nativas de América, principalmente del náhuatl, se mantienen en el uso coloquial de los hispanohablantes”, comentó Molina.





La académica también es una férrea defensora del buen uso del idioma, ya sea este escrito u oral. “No se puede decir que algún país hable mejor el español, simplemente hay regiones que lo usan mal”, agregó.

Molina destacó la búsqueda del buen uso del idioma, pero principalmente la educación del hablante para no caer en “horrores”, concluyó.