Escenario

Los nobles versos de Humberto Ak'abal

El poeta guatemalteco Humberto Ak'abal deja a los lectores de Prensa Libre una serie de versos que refleja su sentir por los hechos ocurridos en el país.

Por Redacción Cultura

El poeta Humberto Ak'abal reflexióna en sus letras y regala poesía pura. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El poeta Humberto Ak'abal reflexióna en sus letras y regala poesía pura. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Humberto Ak'abal nació en 1952. Publicó un libro a los 40 años. Su primer poemario, El Animalero, (1990) fue un éxito. Sufrió polio en la niñez, lo que le dejó lisiada una pierna.A los 20 años se hizo cargo de sus 10 hermanos, ya que su padre falleció.

Emigró a la capital, donde trabajó como barrendero, entre otros oficios.A los 37 años conoció al poeta Luis Alfredo Arango, quien lo animó a publicar su primer libro.Ganó el Premio Internacional de Poesía Blaise Cendrars 1997, en Suiza. En el 2004 rechazó el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias.

Saqarik wachalal

Buenos días Guatemala

Humberto Ak’abal

Y pasó el primer ventarrón,

hoy los pájaros despertaron al sol

y las montañas se peinaron,

qué clara amaneció la voz del manantial.

Ya se dio un gran paso,

atrás quedó el miedo,

por fin se hizo insoportable

la hediondez de la bota militar.

Y floreció la juventud,

la siempre florida juventud

con su grito de mar abierto,

la que enarbola la esperanza,

la que canta a voz en grito

a coro con la lluvia

el amor por este tierra.

Hay júbilo en nuestros corazones,

y los que hemos visto sangrar la historia

hoy vemos que la sangre derramada

no ha sido en vano,

más temprano que tarde

ha despertado el grito de Justicia.

Pero el camino aún es largo, pueblo;

se ha atravesado por caminos de fuego,

se ha caminado por senderos de sangre…

Y ahora, para seguir haciendo el camino,

habrá que romper corazones de piedra,

sortear el acecho de las serpientes,

huir de los abrazos de las culebras,

lidiar contra coyotes con rabia,

evitar las alimañas venenosas,

no escuchar a los hipócritas

y alejarse de los uñas largas.

Repartir ojos por todos lados,

y agrandar los oídos;

pueblo, mi pueblo, pueblo,

yo sé que las letras te tienen lejos

porque te han negado los libros,

pero te alejan más los mentirosos

que han usado los libros

para engañarte.

Ya no más sinvergüenzas,

alejarse de  los que regalan pisto;

ya nuestros abuelos nos recordaban que,

“recibir pisto robado,

es meter en nuestra casa

la maldición de la pobreza”.

Alerta, pues, pueblo,

ya no más porquería en la presidencia,

ya no más porquería en el congreso,

ya no más porquería en las municipalidades.

Es el momento de quitar la suciedad,

es el momento de hacer conciencia,

es el momento de la reflexión.

Hay que seguir abriendo el camino;

no soltar las riendas,

porque el camino aún tiene pendientes…

Los corruptos andan detrás de los incautos,

los oportunistas no descansan.

Que no te duerman, pueblo,

hay que estar alerta como los tecolotes

para saber cuándo llegan los zopilotes.