Escenario

Niños que hacen realidad sus sueños artísticos

Cada 1 de octubre se celebra en Guatemala el Día del Niño, fecha en la que se festeja a los pequeños y se recuerda que la inocencia de los pequeños no debe perderse.

Por Ángel Elías

El talento de estos niños impresiona. (Foto Prensa Libre: Ángel Elías)
El talento de estos niños impresiona. (Foto Prensa Libre: Ángel Elías)

Artes visuales, música, danza y arte dramático son solo algunas de las ramas que se imparten en las escuelas y academias del país.

Para recordar que en los niños está el semillero del arte en Guatemala, en esta edición, se reconoce a algunos de estos pequeños que se esfuerzan por perfeccionar su talento. Se conversó sobre los sueños e ilusiones de cinco promesas de la escena guatemalteca.

Los artistas son Gabriela Marroquín, Fátima Barrera, Ángel Jiménez, Daniel Cojón y Robert Danilo Pérez, quienes explicaron cómo es la experiencia de ser artistas.

¡Feliz Día del Niño!

La bailarina que colorea la vida

Gabriela Marroquín, de 6 años, estudia danza y pintura. Ama las dos ramas del arte y considera que  se complementan. “Mi papá me enseñó a pintar”, dice Marroquín, quien a su corta edad explica que quiere dedicarse al arte. “La danza me gusta porque hace que mis papás se enorgullezcan de mí. Siempre me dicen que lo que hago es increíble”, agrega. Para Marroquín, este es un estilo de vida que le gusta y que le ha dado la admiración de quienes la conocen.



Gabriela Marroquín pinta y baila.
Gabriela Marroquín pinta y baila.


Tiene magia para tocar piano

Marcos Daniel Cojón López (11 años) practica piano porque su papá es pianista  y lo motivó a ser cantante, pero él prefirió seguir sus huellas y aprender a interpretar este instrumento. Ahora es estudiante del Conservatorio Nacional de Música. Su compositor favorito es Johann Sebastian Bach e interpreta sus piezas con destreza. Detrás de la timidez de  Cojón hay un futuro gran maestro del piano, pues su habilidad es elogiada por sus maestros. “Tocar me puede provocar nerviosismo, pero cuando sigo interpretando tomo confianza y las notas salen mejor. Tengo temor a equivocarme, pero eso no me detiene”, comenta.



La timidez de Marcos Daniel Cojón desaparece cuando se sienta frente al piano.
La timidez de Marcos Daniel Cojón desaparece cuando se sienta frente al piano.


Enamorado del teatro

El pequeño actor Ángel Jiménez, de 9 años, le encanta algo del teatro: el público y sus aplausos. A su edad ha participado en varias obras escénicas. “Otra de mis grandes pasiones es cantar, creo que el escenario es lo que más me gusta”, confiesa Jiménez.

A este entusiasta artista le provoca nervios subir a la escena. “Siento como cosquillas, pero cuando veo a la gente, sus aplausos y ven lo que hago, se me pasa. Se siente bonito que te aplaudan por lo que haces”, agrega.

”Siempre quiero saber qué siente mi personaje. Me gusta disfrazarme de él y caracterizarlo de la mejor manera”, agrega.  Su primera obra fue La Bruja Sinforosa.



Ángel Jiménez quiere ser un actor de renombre.
Ángel Jiménez quiere ser un actor de renombre.


Un futuro maestro de marimba

Robert Danilo Pérez (8 años) comenzó a estudiar marimba por influencia de su abuelito. “Es algo que escucho desde muy pequeñito. La marimba me hace sentir bien, me gusta tocarla y saber que muchas de las cosas que veo y escucho  puedo tocarlas ya”, comenta entusiasmado.

Uno de sus grandes sueños es ser licenciado en música. “Será un orgullo para mis padres”, dice. Para Robert,  los sueños se hacen realidad poco a poco. Es de los pocos niños marimbistas de Guatemala y ha viajado a Nicaragua y El Salvador para ofrecer recitales. “Es una experiencia única, toqué varias veces en el Teatro Rubén Darío,  de Nicaragua, y estaba muy emocionado”, confiesa. “Mucho de mi aprendizaje se lo debo a mi maestro  Robelio Méndez, del Conservatorio Nacional de Música”, indica la joven promesa de la música. 



Robert Danilo Pérez practica marimba todas las tardes, en el Conservatorio.
Robert Danilo Pérez practica marimba todas las tardes, en el Conservatorio.


Pintora de ilusiones

Fátima Barrera, de 11 años, plasma sus sueños con pinceles en cada lugar en el que puede. “Cuando comencé en la pintura mi mamá me dio unos papeles para que los coloreara; me la pasaba dibujando con crayones, nunca paraba”, dice Barrera, quien ahora estudia artes visuales en ArteCentro Graciela Andrade de  Paiz. “Mis papás siempre me apoyan. Me inscribieron porque yo les insistí, pero ahora sienten mucho orgullo por lo que hago”, dice sonriente y añade que una de sus pasiones es pintar en acuarela todo lo que se imagina. “Soy una niña feliz cuando me expreso. Yo dibujo lo que pienso y lo relleno con lo que siento”, puntualiza. 



Fátima Barrera da color a sus sueños.
Fátima Barrera da color a sus sueños.