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La Feria del Libro de Antigua Guatemala genera controversia

La decisión de la alcaldesa de Antigua Guatemala, Susana Asensio, de trasladar la Feria del Libro municipal del parque central al atrio de la Compañía de Jesús generó descontento en antigüeños y grupos cercanos a la literatura. 

Por Julio Sicán y José Andrés Ochoa / Sacatepéquez

Un grupo de personas manifestó su rechazo a la decisión de trasladar a la Feria del Libro a otra sede (Foto Prensa Libre: Julio Sicán).
Un grupo de personas manifestó su rechazo a la decisión de trasladar a la Feria del Libro a otra sede (Foto Prensa Libre: Julio Sicán).

La decisión municipal se hizo pública al inicio de esta semana, cuando la comuna no autorizó el uso de la plaza del centro como lugar para realizar el evento. 





A través de redes sociales, varios usuarios manifestaron su rechazo ante tal decisión y criticaron la gestión de la alcaldesa Susana Asensio.





Según la información de la municipalidad, la decisión de cambiar de sede responde a la política de prohibir las ventas en el parque central.

La Asociación de Ferias Departamentales del Libro (AFDEL) decidió, por tanto, cancelar la feria.

Rechazan decisión

El Concejo Municipal decidió este viernes autorizar el atrio de la Compañía de Jesús como sede para la Feria del Libro, una decisión que no complace a los organizadores y visitantes de la feria.

Personas dibujan con tiza en el piso del parque central para simular unos estantes con libros (Foto Prensa Libre: Julio Sicán).
Personas dibujan con tiza en el piso del parque central para simular unos estantes con libros (Foto Prensa Libre: Julio Sicán).

La tarde de este viernes, un grupo de personas se reunió en el parque central de La Antigua Guatemala para expresar su descontento por la decisión de la municipal de trasladar de sede la Feria del Libro local.

Una protesta se realizó este viernes para criticar la gestión municipal, en la que se convocó a la población a simular una feria invisible.





Miembros de la AFDEL protestaron en el parque central, en una convocatoria a la que se unieron vecinos antigüeños.

La protesta se le llamó Feria del Libro Invisible, para simular la venta y lectura de libros que podrían ser pero que no se realizaron, tras la decisión municipal.