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18/03/04 - 00:00 Vida

Mi hijo es adoptado

¿Se lo digo?

“Tú no naciste de mi pancita. Lo hiciste de mi corazón”... Ésta quizá es la frase más acertada para explicar a los hijos cuando han sido adoptados. Sin embargo, decirlo o no, es una decisión que mientras más temprano se tome, mejor.

Una de las justificaciones que muchos padres tienen para no revelar la verdad es porque temen las reacciones negativas de su pequeño tras recibir la noticia. Sin embargo, los profesionales en el estudio del comportamiento humano indican que no hay por qué ocultarlo, pues el niño tiene derecho a saberlo.

Sobre todo cuando existen miembros de la familia con problemas de alcohol o drogas, que amenacen con contarlo, porque bajo efectos de cualquier químico, pueden hacer comentarios y está la posibilidad de que el chico se entere.

Entonces le dolerá más escuchar la verdad de otras personas, indica la psicóloga infantil Karla Aguirre.

Además, sentirá ira, desconfianza y verá la adopción como algo vergonzoso porque la han mantenido en secreto.

En cuanto a sus reacciones, dependerán de su edad y nivel de madurez, por eso se sugiere que se le diga entre los 4 ó 7 años, porque a esta edad ya tiene comprensión y clara conciencia del mundo.

Además, para entonces las relaciones afectivas padre-hijo ya están fortalecidas, se conocen bien el uno al otro y si la comunicación es buena, no tendría por qué afectar la noticia, asegura el psiquiatra Romeo Lucas Medina, presidente de la Asociación psiquiátrica de Guatemala.

¿Cómo decirlo?

“Hay que tener en cuenta las características psicológicas del niño para buscar el momento idóneo de explicarle la verdad, pues conocerla, le facilitará la adaptación a la realidad”, cita la Guía para padres, Cultural de ediciones.

Por su parte, Lucas Medina recomienda que mamá y papá estén juntos al momento de darle la noticia al pequeño. Si hubiera hermanos, también deben estar presentes, ya que es una situación que compete a toda la familia.

Aguirre sugiere que previo a ese momento, los padres reciban ayuda de un terapeuta, psicólogo o psiquiatra que los oriente en cuanto a la forma de cómo decírselo sin dañarlo, y cómo actuar ante posibles reacciones. Por ejemplo: “Fijate que tus papis no podían cuidar de ti como nosotros lo hacemos, entonces decidimos amarte y cuidarte mucho”.

Así es que, dígale la verdad pero ocúltele detalles que le podrían afectar como insinuarle que sus papás biológicos no lo quisieron, -si ésta fuera la situación-, porque los desestabilizará emocionalmente.

Eso sí, despeje todas sus dudas y no se sorprenda si con el paso del tiempo, el pequeño quiere volver a hablar del tema.

Al contrario, responda a esos requerimientos y si insiste en conocer a sus papás y usted cree que esto le beneficiará, hágalo si está en sus posibilidades.

Pero antes de decidirlo, pida la orientación de un profesional. Y recuerde que el principal riesgo podría ocurrir al ocultárselo y que de adolescente o adulto se entere.

En estas situaciones su autoestima se daña, hay rebeldía y amenaza con irse de la casa o refugiarse en las drogas o alcohol, puntualiza Aguirre.

En casa

En ocasiones surgen problemas cuando hay discusiones con los hermanos mayores que saben de la adopción, quienes con el afán de herir, “sacan a luz” esta situación.

Esto daña los niños adoptados, pues llegan a sentirse rechazados. Cuando esto ocurra, hay que tomar las medidas pertinentes, como hablar con ellos y explicarles cómo los hicieron sentir para que no vuelva a suceder, recomiendan los profesionales entrevistados.

Fuentes consultadas: Dr. Romeo Lucas: 368-1373 y psicóloga Aguirre: 715-1158.

Testimonio: ...Y vive feliz

“Cuando yo tenía seis años se acercó mi mamá a mi cuarto donde estaba viendo televisión, luego llegó mi papá y me dijeron que querían contarme algo: que era adoptada. Y aunque no tengo claro cuales fueron las palabras que emplearon, si tengo presente que fue con mucho amor y me remarcaron que siempre contaría con ellos.

A la fecha, nada ha cambiado, cuenta •Georgina, quien ahora tiene 37 años, un matrimonio estable y dos hijos. Fue adoptada al año y medio de edad.

Saber la verdad ha sido importante en mi vida, siento un agradecimiento eterno con mis papás por haberme dado todo.

También es cierto que hubo momentos en los que pensaba en saber dónde estaban mis padres biológicos, eso sucedió ya después de los 18 años, que me hubiera gustado conocerlos y saber cómo había llegado a ese hogar.

Claro, tampoco era un pensamiento recurrente y que me atormentara, pues siempre he sido feliz.

No sé en qué momento se enteraron mis hermanos porque nunca me lo insinuaron y en efecto, igual fue el trato que recibí de ellos y de mis padres.

•Nombre ficticio.

Reglamentos

Requisitos para una adopción:

Estos son algunos de los puntos que deben tener quienes deseen adoptar. Están tipificados en la ley de adopciones de Guatemala en la que además cita que el niño tiene derecho a que se respete su vida, integridad física, moral y espiritual.

• Llenar una solicitud mediante un formulario previamente elaborado por el Centro de adopciones, el cual debe acompañarse de antecedentes judiciales, familiares, médicos y sociales.

• Ser pareja hombre y mujer unidos por el vínculo del matrimonio o unión de hecho registrada.

• Ser mayores de 25 años y menores de 50, salvo convivencia previa con el adoptado de por lo menos un año de duración.

• No podrán adoptar las personas que padezcan trastornos psicológicos o deficiencia mental así como quienes tengan antecedentes penales o policiacos y que hayan cometido actos de violencia intrafamiliar.

• Si desea conocer más acerca de esta ley visite la página: www.congreso.gob.gt

POR: PATRICIA ORELLANA /

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