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09/01/13 - 00:00 Vida

Cuando el oído duele

Cuando los pequeños presentan un fuerte dolor en el oído, puede tratarse de una inflamación producida por una infección bacteriana conocida como otitis.

POR ÁXEL VICENTE

Esta suele ser una afección común en bebés y niños, y requiere del tratamiento prescrito por un médico pediatra.

La otitis ocurre a nivel del oído ocasionada por un trauma local, o una mala higiene del oído, que puede causar lesiones a nivel del conducto auditivo externo”, explicó el médico Otto Leonel Torres Pellecer, durante El Consultorio, programa en línea que se transmite por www.prensalibre.com.

Tipos de infección

Existen diferentes tipos de otitis. Una es la externa, que surge por lesiones en el canal auditivo o por factores como la exposición al agua constantemente, en la cual posiblemente existan bacterias. Esta afección es conocida como “oído de nadador”.

La otra es la que ocurre a nivel medio. Este tipo deriva de enfermedades como rinitis, faringitis o faringoamigdalitis, que llegan a obstruir la trompa de Eustaquio, que drena o regula la presión del oído. Al estar inflamada, se convierte en un punto de proliferación de bacterias, lo cual causa infección.

La razón por la cual los más afectados son los niños, radica en que la trompa de Eustaquio a estas edades tiene una disposición horizontal y estrecha, que tiende a obstruirse más fácilmente.

Sintomatología

A veces es complicado determinar si un bebé o niño padece alguna infección, ya que no tienen la capacidad de expresarlo, pero sí hay signos que ayudan a establecer la afección en niños menores de un año. Esto puede ser la falta de conciliación del sueño, disminución del apetito, llanto inconsolable, vómitos, temperatura alta —mayor de 38 o 38.5 grados—, enrojecimiento a nivel del pabellón del oído, entre otros.

La otitis externa causa mucha sensibilidad y dolor en el lóbulo de la oreja, mientras que los dolores generados por la otitis media son más intensos.

“La otitis recurrente puede causar meningitis, inflamación a nivel de las membranas que recubren el cerebro, y poner en riesgo la salud del sistema nervioso”, dice el médico.

Si un niño tiene infecciones recurrentes, será necesario acudir a otros especialistas, como infectólogos u otorrinolaringólogos, para establecer la raíz del problema.

Prevención

Para erradicar las infecciones en los oídos  de los niños hay que considerar:

La lactancia materna tiene altos niveles de hemoglobina, anticuerpos o vacunas  “naturales” que previenen infecciones en los bebés.
Hay que tener cuidado con el uso del biberón, ya que  dejarlo en una posición incorrecta —ángulo menor a 45 grados—  puede hacer que la leche llegue hasta las fosas auditivas.
El oído tiene un mecanismo de autolimpieza, no es conveniente usar hisopos para retirar el cerumen, ya que este tiene la función de prevenir el ingreso de bacterias al oído.
Un tratamiento para la infección de oído puede durar 72 horas; el antibiótico suele ser  amoxicilina, recetada por un médico.


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