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06/04/11 - 00:00 Vida

La sabiduría de Solomons

Originario de Boston, Estados Unidos, el doctor Noel W. Solomons llegó a Guatemala en 1972, y en esa visita, que duró una semana, viajó desde Tikal a San Marcos. “Fue amor a primera vista”, dice, sonriente. En 1975 regresó para recorrer el país en su cherokee roja que recién había adquirido, y su amor por estas tierras se volvió más apasionado, cuenta.

POR LUCY CALDERÓN

Según Solomons, graduado de la Escuela de Medicina de Harvad y especialista en Gastroenterología y Nutrición Clínica por la Universidad de Chicago, su permanencia iba a ser de un año, lapso en el que cursaría la beca “líderes del futuro”, a la cual se había hecho acreedor. Pero la belleza de la gente guatemalteca, de su cultura y paisajes prolongaron su estadía y ya lleva 36 años en el país.

El científico confiesa que otra de las razones por las que venir a Guatemala le hizo bien fue que aquí se sintió más aceptado como afroamericano que en su propio país, y desde el punto de vista profesional, se dio cuenta de que tenía más oportunidades de solucionar problemas que en Estados Unidos.

Méritos y aportes locales

En enero de 1975, Solomons comenzó su labor científica en la División Biomédica del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (Incap), con la asesoría del médico Fernando Viteri. Su primera contribución fue el desarrollo de un método no invasivo para detectar la mala digestión de la lactosa. También incursionó en estudios sobre la absorción de cinc y, junto con sus colegas, demostró que los frijoles y las tortillas inhiben la absorción de este mineral.

Solomons trabajó en el centro metabólico donde atendían a niños desnutridos, para estudiar sus necesidades de nutrientes y de dieta, con el objetivo de mejorar su recuperación y crecimiento. Fue el primer médico en llevar a una joven kakchiquel a trabajar como profesional al Incap. Se trató de Celia Chet (q.e.p.d.), quien fue su asistente en el laboratorio de esa institución.

El terremoto de 1976 fue un acontecimiento que lo impactó y ligó más a Guatemala. “Como médico, reaccioné de inmediato y brindé todo tipo de ayuda junto a socorristas hondureños. Gracias a mi cherokee pudimos movilizarnos a través de los escombros, para llevar alimentos y agua a quienes lo necesitaban”, comenta, con la satisfacción que brinda una labor bien hecha.

Funda el Cessiam

En 1985, Solomons se convirtió en cofundador y coordinador del Centro de Estudios en Sensoriopatías, Senectud, Invalidez y Alteraciones Metabólicas (Cessiam), una entidad sin fines de lucro que busca mejorar la salud y el bienestar humano a través de la buena nutrición. Para alcanzar estas metas, los colaboradores de la institución hacen varias investigaciones y ofrecen entrenamiento académico a estudiantes locales y extranjeros.

Añade Solomons que la señora Elisa Molina de Stahl hizo que el sueño de crear el Cessiam se hiciera realidad, y durante varios años estuvieron alojados en el Hospital de Ojos y Oídos Rodolfo Robles, con el que contribuyeron en varias investigaciones científicas y el fortalecimiento de los criterios académicos para los cirujanos de ojos que allí laboran. Sin embargo, con el fallecimiento de la señora de Stahl, en 1996, el Cessiam perdió a su ángel guardián y en 1998 tuvo que ser trasladado. Lo positivo de este cambio es que Solomons y su equipo comenzaron una expansión en el número de intercambios y colaboraciones internacionales, y en la persecución de distintas ideas científicas.

Para conocer a este investigador y guatemalteco de corazón, que por sus aportes se convirtió en el primer científico extranjero en recibir, en el 2010, la Medalla de Ciencia y Tecnología que otorga el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Congreso de la República, Prensa Libre lo entrevistó.

A usted le encanta el país y su gente. ¿Qué cualidades ve en los guatemaltecos?

Su belleza física, el color de las personas indígenas, su amabilidad y el respeto por su cultura. Me gusta la forma en que se organizan las comunidades rurales; sus iglesias, las plazas y, aunque muchos puedan considerar esto como algo solo folclórico, es mucho más que eso, es la expresión de un pueblo, tan única como bonita.

En un principio estudió los factores relacionados con la absorción del cinc, ¿cuál es la situación actual de este mineral?

No es tan terrible, porque ahora existen alimentos fortificados. Sin embargo, una de las razones para estudiarlo es que su carencia causa problemas de crecimiento, y Guatemala tiene la cifra más alta de desnutrición crónica en las Américas; y se cree que el pueblo guatemalteco es de baja estatura, por deficiencia de cinc.

Por eso, uno de mis intereses es sacar a Guatemala de la desnutrición crónica, y no creo correcto el uso de este último término, porque mi teoría es que la causa de la desnutrición solo en parte está relacionada con la dieta. Las otras causales son las condiciones de vida de las personas. Tanto las bacterias como los parásitos que atacan en cada momento a la madre como al niño son factores a considerar. Cuando una persona tiene parásitos, el organismo reacciona, y en esta lucha por resistir a las infecciones el cuerpo deja de crecer normal y sanamente. Mi hipótesis es que solo saneando a Guatemala, mejorando la calidad de agua, de vivienda, de alimentación y de higiene es posible contribuir a eliminar la desnutrición crónica.

¿Qué tan factible es hacer ese saneamiento?

Usted y yo vivimos en ambientes higiénicos, nos bañamos frecuentemente, tenemos agua potable, comemos bien, pero estos “lujos” no se extienden a toda la población y tampoco existe la educación o rutina de hacer buen uso del agua, para que al momento de beberla sea totalmente limpia y libre de patógenos. El cambio requiere de educación e infraestructura. También hay que mantenerse limpios de parásitos, tanto externos como internos, y priorizar la atención de las madres, y no solo desde el momento de la concepción, sino en todas las etapas de su vida. Si ellas están bien nutridas pasarán sus defensas a sus hijos a través de la leche materna.

¿Cómo la ciencia contribuye a solucionar problemas sociales?

Si tengo una teoría debo comprobarla con el método científico. A través de la ciencia se obtiene la evidencia, y mis hallazgos debo exponerlos a través de publicaciones, para que puedan ser criticados y respaldados por otros expertos con criterio. Los científicos no podemos saltar de solución en solución si no traemos consigo la prueba de la eficacia y seguridad de lo que estamos proponiendo.

¿Qué tan fácil es aceptar las críticas?

Nosotros, en Cessiam, no solo las aceptamos; también las buscamos. Es un reto, y los científicos tenemos que exponernos para aprender y validar nuestros trabajos.

¿Cómo ve el panorama científico en Guatemala?

Yo nací y estudié en el extranjero, y muchos de los otros medallistas de ciencia y tecnología también han estudiado fuera de Guatemala. Aquí no hay programas de maestría y doctorado que realmente formen a personas a nivel de competencia mundial. Esto es por falta de inversión en programas de esta naturaleza. Además, carecemos de una masa crítica en todas las disciplinas que permitan este tipo de programa. Un doctorado, por definición, es un grado que se obtiene en el extranjero.

En un país con tantas tradiciones y creencias, ¿qué tan difícil resulta practicar la ciencia?

La cultura guatemalteca y la científica sí tienen su tensión. La primera es más emocional, basada en creencias que no tienen que comprobarse, pero la ciencia no se basa en estas, sino en examinación y objetividad.

La ventaja es que desde hace más de 60 años existen en el país instituciones como el Incap, que son un modelo de ciencia y objetividad, de cómo un científico tiene que distanciarse de las creencias y enfocarse únicamente en lo que se puede comprobar y defender a través de la evidencia.

En Cessiam buscan reducir el uso de métodos de diagnóstico invasores, y usted me ha dado varios ejemplos, los cuales demuestran la creatividad e innovación de sus colegas. ¿Cómo fomenta estas capacidades en ellos?

Jamás hay que negativizar todas las ideas que le propongan. Todas son buenas hasta que se demuestra lo contrario. Además, como no tenemos muchos recursos, no podemos darnos el lujo de fracasar. Tenemos que desarrollar proyectos con altísima posibilidad de éxito y esta visión me la enseñaron mis tutores: el profesor Nevin Scrimshaw, fundador del Incap y asesor de mi tesis de graduación de Harvard, y el doctor Fernando Viteri, con quien trabajé en el Incap.

¿Cuáles son los requisitos para formar parte del Cessiam?

El deseo de hacer ciencia y mostrar la evidencia de que se tiene la capacidad. Tengo un olfato muy bueno para detectar a quienes tienen aptitud, y cuando ocurre algo así buscamos cómo dividir nuestros fondos para que se queden con nosotros. Muchos de nuestros estudiantes y colaboradores ya están ampliando su capacitación en el extranjero, y espero verlos regresar para que sigan contribuyendo al desarrollo de este país.

¿Qué significó para usted recibir la medalla de Ciencia y Tecnología?

Algo muy emocionante, porque no soy guatemalteco de nacimiento, sino de corazón. Es una validación del trabajo realizado durante estas tres décadas. Estoy muy feliz.


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