Salud y Familia

Consejos para que un niño aprenda a ser ordenado

Hay padres que se topan día a día con el desorden en casa causado por sus hijos. Entre más temprano se les enseñe las ventajas de tener cada cosa en su lugar, más rápido adoptarán este buen hábito.

Por Redacción Buena Vida

Paciencia y enseñar con el ejemplo son las claves para que el niño aprenda a ser ordenado.
Paciencia y enseñar con el ejemplo son las claves para que el niño aprenda a ser ordenado.

Ser ordenado es un valor que se debe inculcar a los niños y que será parte fundamental del éxito en su vida adulta, pero hay que enseñarle de manera natural que cada cosa tiene su sitio para guardarla. El sitio abc.es propone los siguientes consejos para que la familia logre su meta:

1) Marcar objetivos realistas y progresivos, siempre adaptados a la edad y capacidad del niño o la niña.

2) Ser paciente. Las cosas no salen al primer intento y se van perfeccionando con la práctica.

3) Fijar solo un objetivo real para un tiempo determinado; por ejemplo, colocar los juguetes para los primeros 15 días. Cuando el pequeño lo realice de forma habitual, añadir un nuevo objetivo como ordenar la ropa y los zapatos.





4) Reconocer los pequeños éxitos con alabanzas: ¡Muy bien, lo estás haciendo perfecto!, ¡El cuarto está muy ordenado!, ¡Estoy orgulloso de ti!. Los gestos afectivos pueden ser valiosas recompensas. 

5) El ejemplo cuenta. Es importante que el menor sepa que nadie es perfecto, sus padres tampoco, y que no se le exige perfección. Cuando los padres asumen sus propios errores, ofrecen al pequeño una lección muy valiosa de aceptación, comprensión, tolerancia y amor.





Recomendaciones

  • Establecer de forma clara cuál es el lugar de cada cosa y no cambiarlo. En el cuarto, los libros pueden colocarse en estanterías a su alcance y los juguetes, en cajas o cajones.
  • Para el cuidado de la ropa se establece un sitio para depositar la ropa sucia y un orden para el armario y el zapatero. Para las prendas que ha usado pero aún no han de lavarse, puede usar un colgador a su alcance.
  • Ayudarle al principio. Ordenar juntos puede convertirse en una actividad lúdica placentera; además, el pequeño sentirá que sus padres lo apoyan.
  • Siempre que el niño utilice alguna cosa de la casa, sea o no sea suya, pedirle que vuelva a colocarla en el sitio donde estaba.
  • Contar cuentos y narraciones en los que los protagonistas pasan por experiencias desagradables por su desorden o se benefician de los resultados cuando son ordenados.
  • Establecer rutinas. Conviene repetir de forma sistemática y con un orden establecido, las actividades diarias. Por ejemplo, al despertar: levantarse, ir al cuarto de baño, utilizar el inodoro, realizar el aseo corporal, ir a desayunar, cepillar los dientes, tomar la mochila o cartera del colegio (que siempre debe estar en el mismo lugar y el pequeño la habrá preparado la noche anterior) y salir de casa. 
  • El niño forma parte de la familia y debe asumir responsabilidades de acuerdo a su edad y capacidad. Además de otras tareas que los padres le asignen, puede colaborar en actividades del orden de la casa.