Salud y Familia

Erradicar obesidad es trabajo de todos

A Guatemala  le hace falta un largo trecho por recorrer  para que se sintonicen los padres de familia, el Gobierno, las  instituciones educativas y la iniciativa privada para combatir el sobrepeso y la obesidad, aunque ha habido avances los últimos años que facilitan esta meta.

Por Brenda Martínez / Guatemala

Algunas municipalidades organizan clases gratuitas de zumba, baile, taichí y futbol, además de que pone a disposición de los vecinos diversos espacios: parques, áreas verdes y maquinaria en gimnasios al aire libre, para ejercitarse, con el apoyo de oenegés.
Algunas municipalidades organizan clases gratuitas de zumba, baile, taichí y futbol, además de que pone a disposición de los vecinos diversos espacios: parques, áreas verdes y maquinaria en gimnasios al aire libre, para ejercitarse, con el apoyo de oenegés.

El Gobierno debe establecer e implementar políticas que garanticen que los niños se desarrollen en ambientes saludables; es decir, libres de “comida chatarra” y que promuevan la actividad física.

Entre estas está la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas, la implementación de sistemas de etiquetado frontal de alimentos y medidas fiscales que desincentiven el consumo de alimentos no saludables, refiere la médica Fernanda Kroker-Lobos, experta en nutrición poblacional del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap).

En centros educativos

Como los niños y los adolescentes pasan una parte importante de su vida en la escuela, el entorno educativo es ideal para obtener conocimientos sobre opciones dietéticas saludables y actividad física, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). En los ciclos fundamental y complementario hay contenidos de nutrición que deben recibir los alumnos, pero esto es implementado por colegios en el contenido de Ciencias Naturales, indica la nutricionista Doris Díaz, de la Liga contra la Obesidad y el Sobrepeso.

“Ahora tengo más energía”

TESTIMONIO

Antes de comenzar la universidad, Pedro* tenía un peso adecuado a su talla y estatura y practicaba karate y futbol. Pero en su primer año de educación superior llegó a pesar 200 libras, con 1.68 metros de estatura. Él atribuye este aumento de peso a que dejó de hacer actividad física y salía con amigos, con quienes comía “comida chatarra”. Fue hasta mayo de este año que se vio al espejo y se dijo a sí mismo “¿qué te pasó?”, y decidió bajar de peso con la ayuda de la Liga contra la Obesidad y el Sobrepeso. En la primera consulta le dijeron que pesaba 265 libras y que su índice de grasa corporal era alto. Se asustó y pensaba que, quizá, tenía prediabetes o los niveles de colesterol altos, pero no fue así. Solo tenía presión alta; sin embargo, se le advirtió que era propenso a padecer estas enfermedades, a sus 24 años. Su plan para bajar de peso incluyó hacer cinco tiempos de comida al día, predominantes en vegetales y proteínas, y comenzar a hacer caminatas de 30 minutos, al menos, cuatro veces semanales.

Con estas sencillas medidas se comenzaron a ver resultados, y su deseo de bajar de peso fue más allá de lo recomendado. Intensificó el ejercicio al practicar futbol y correr 45 minutos, así como ejercicio aeróbico y pesas. Evita la comida poco saludable y salir con amigos, para “evitar tentaciones”.

“Me siento mucho mejor, con más energía y más enfocado en metas personales. También duermo mejor y ya no tengo presión alta”, indica el joven que bajó 60 libras y lo logró en tan solo cinco meses y medio.

*nombre ficticio

Hay centros educativos privados que enseñan a padres y a niños cómo preparar loncheras saludables y no se les permite consumir “comida chatarra”.

El Ministerio de Salud coordina la implementación de la Estrategia de Escuelas Saludables en los centros educativos, a través de charlas, para promover el consumo de alimentación sana y la promoción de actividad física, refiere Sandra Chew, coordinadora del Programa Nacional de Enfermedades No Transmisibles y Cáncer.

Mejorar etiquetado

El etiquetado actual de productos no cumple con la función de informar bien al consumidor acerca de la calidad nutricional de los productos, sobre todo, los dirigidos a niños, indica el médico Joaquín Barnoya, especialista en Epidemiología y Prevención de Enfermedades Crónicas. “Debemos revisar la regulación actual y modificarla con base en evidencia científica, y trabajar con el Congreso para que la nueva legislación no tenga influencia de la industria de alimentos y bebidas”, dice.

Javier Zepeda, director Ejecutivo de la Cámara de Industria de Guatemala, refiere que la industria de alimentos y bebidas en Guatemala ha tomado medidas para mejorar los hábitos alimenticios como el desarrollo de productos más saludables, reducción de los tamaños de porción y etiquetado de alimentos más claro. La Gremial de Alimentos y Bebidas busca e invierte en investigación y desarrollo para la fortificación y reformulación de productos, añade.

El Ministerio de Salud en coordinación con el Incap está trabajando para que a nivel regional se establezca un etiquetado nutricional que permita a las personas elegir de manera rápida y sencilla un alimento saludable, asevera Chew.

La recomendación de la comunidad internacional es implementar un sistema de etiquetado al frente del empaque del producto que permita establecer una advertencia sobre los niveles de energía, grasa, azúcares y sodio de una manera clara, sencilla y veraz, expone Kroker-Lobos.

Regular publicidad

El Incap realizó durante el 2016 varios estudios para analizar la composición y la información de más de 3 mil productos empacados disponibles en supermercados, así como 864 horas de anuncios de televisión en seis canales de televisión dirigidos a niños. Los estudios revelaron que más de la mitad de los productos que se publicitan contienen cantidades excesivas de azúcar libre y sodio, y más de un tercio, cantidades excesivas de grasa total y grasa saturada de acuerdo al perfil de nutrientes recomendados.

Debido a que no existe un ente que regule o limite la publicidad de alimentos, son los padres o encargados quienes deben educar y orientar, dice Díaz.

LEGISLACIONES

+

La Ley de Alimentación Escolar (iniciativa 4944) fue aprobada el 26 de septiembre último, después de varias enmiendas de diputados, pero obvió aspectos como restringir que la refacción contenga alimentos altos en azúcar, grasa y sal. La iniciativa 5168, presentada en noviembre último, busca una ley marco para la promoción de la alimentación saludable para niños y adolescentes. La Comisión Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles diseñó una propuesta de iniciativa de ley, la cual está en el Despacho del Ministerio de Salud para la revisión jurídica correspondiente.

Aumentar impuestos

Kroker-Lobos comenta que no existe una propuesta sobre una medida fiscal con fines de salud pública. En un estudio reciente del Incap, más de 30 expertos en salud pública recomendaron una iniciativa para disuadir el consumo de bebidas azucaradas. La propuesta es que el gravamen debe ser del 20% sobre el precio y la recaudación podría ir dirigida al aseguramiento de la provisión de agua potable para consumo humano en escuelas y lugares públicos.

En colaboración entre el Ministerio de Salud, de Educación y de Finanzas se debe restringir la publicidad de bebidas azucaradas y comida poco saludable, y aumentar el impuesto a estos productos dentro y fuera de las escuelas, recomienda Barnoya.

Buenos ejemplos

En México se adoptó desde el 2014 una estrategia en la que se dan a conocer los criterios nutrimentales y de publicidad de alimentos y bebidas. También, en ese país, se estableció 10 % de impuesto para bebidas azucaradas, y 8 %, cuando el producto contenga más de 275 calorías en cada cien gramos. En Brasil, el 70 por ciento de la refacción escolar debe contener alimentos frescos y no se permiten tiendas en escuelas. En Chile, desde enero del 2015, se estableció un impuesto del 18 por ciento aplicado a las bebidas con alto contenido de azúcar.