Salud y Familia

¿Existe la casualidad en el amor?

Las casualidades juegan un papel importante cuando iniciamos una relación amorosa, según el investigador español Josep Guijarro, quien en su libro "Más coincidencias", imposible, reseña algunos de los hechos coincidentes más asombrosos relacionados con el amor.

Por Redacción Buena Vida

Las coincidencias en el amor son más comunes de lo que la gente piensa. Hay que indagar en cada historia.
Las coincidencias en el amor son más comunes de lo que la gente piensa. Hay que indagar en cada historia.

Guijarro sabe de lo que habla, porque desde hace años viene investigando las coincidencias, sincronicidades o casualidades, y recopilando casos sorprendentes en los que dos o más personas,  sucesos o fenómenos, coinciden en un momento o lugar, o a veces el presente y el pasado se entrecruzan, debido al azar o a una fuerza aún  incomprensible.

“Cuando iniciamos una  relación y tenemos la primera cita, buscamos —consciente o inconscientemente— puntos de coincidencia, como nuestro signo del zodíaco, aficiones, gustos musicales  o gastronómicos. Cuanto más indagamos en esa cita, más nos acercamos”, dice Guijarro.

Historias

El 9 de agosto de 2008 tuvo lugar en la iglesia de St. John, en Kinsthorpe, Reino Unido, el enlace matrimonial entre Dale Wilson y Kelly Robinson.





Ambos coincidieron de recién nacidos en la misma sala del hospital y el mismo día, pero sorprendentemente sus vidas no volvieron a cruzarse hasta 20 años después, el 10 de abril del 2006, cuando una flecha de Cupido les juntó, sin que entonces pudieran sospechar que, en realidad ya se conocían, porque sus madres habían dado a luz al mismo tiempo y en el mismo sitio.

Otra  historia es esta: Leonardo era de nacionalidad ecuatoriana y a los 6 años se fue a vivir a Barcelona (España), donde se hizo amigo inseparable de Gaby de la misma nacionalidad que él. Pero cuando ella tenía 16, la familia de Gaby regresó a Ecuador y perdieron completamente el contacto, comenta Guijarro.

Pasaron los años y Leo se hizo adulto. En el 2013 viajó a Hannover para aprender alemán y, el primer día de clase, le llamó la atención una voz en español. Era Gaby, su  amiga de la infancia, que estaba en la misma ciudad, en la misma academia y con el mismo horario, porque un familiar había conseguido allí un trabajo temporal. “Ahí Cupido empezó a hacer de las suyas”, afirma Guijarro.

“Mi pareja y yo descubrimos con asombro que nuestros alias en internet eran complementarios. Yo adopté el de Mulder y ella el de Scully, señala”, señala Guijarro al contar su experiencia con su esposa.

“Podrá decirse que tratándose de dos fanes de Expediente X no es una coincidencia significativa, pero el caso es que de los operadores que había entonces en España, ambos elegimos el mismo, y descubrimos que nuestros correos eran mulder@ctv.es y scully@ctv.es, lo cual ya era más raro”.

“Sí, como postulaba el psiquiatra Carl Gustav Jung, la fuerza que opera tras las coincidencias tiende a unir afinidades, el amor nos sintoniza en una vibración que nos provoca euforia y excitación pero, también, acentúa nuestra sensibilidad, que obra como desencadenante de coincidencias significativas”, enfatiza.

Al descubierto

Según Guijarro, los jóvenes Marina Voinova y su novio Alejandro rompieron una relación de cinco años a causa de una fotografía descubierta, casualmente, en Yandex Maps (el equivalente ruso de Google Maps).





Marina buscaba desde la computadora de la oficina una dirección de Perm (Rusia) y, al visualizar una imagen a pie de calle tomada por un carro que va realizando imágenes panorámicas mientras circula y publicada en esa web, descubrió al infiel agarrado del brazo de su primera novia. “¡Mira qué casualidad!”, explica.

Boda extrema

La pareja formada por Rattanaporn Supha (izquierda) y Nitiphong Jittahong se casaron  colgados de un arnés en un precipicio en Tailandia.  Lo  particular de esta pareja de enamorados es que, ellos, desde antes de conocerse, tenían la intención e ilusión de casarse con alguien a quien le gustara la aventura extrema. El sueño de ambos era celebrar una boda en el aire; y lo cumplieron.