Salud y Familia

La energía femenina en el Día de la Madre

En toda la naturaleza, en cada átomo existente en los hombres y en las mujeres se manifiestan dos energías, la masculina y la femenina. En algunos seres predominan ambas.

Por Claudia Iriarte*

La energía femenina es conocida como el origen, la unidad, lo abarca todo y no tiene límites.
La energía femenina es conocida como el origen, la unidad, lo abarca todo y no tiene límites.

La polaridad femenina favorece el desarrollo de la creatividad, de la intuición, de los valores no comprendidos, de lo abstracto. También se enfoca en lo interior, se extiende hacia afuera, hacia los otros...es transformadora.

La energía femenina está unida al hemisferio cerebral derecho que se basa en lo que percibe, en lo que intuye y tiene su fuerza en el corazón. A esta energía se le llama Yin.

Las características de la energía femenina, a veces intrerpretadas como debilidades, han provocado desconcierto y temor en la energía masculina. La energía femenina es conocida como el origen, la unidad, lo abarca todo y no tiene límites. Esta energía busca sentimientos e inspiración, es receptiva, sanadora, comprensiva y apasionada. Además, es belleza, compasión y gozo.





La energía femenina es contenedora, es decir, sostiene y mantiene, mientras que la masculina crea, protege y provee. Debido a que la fuerza que impulsa a la energía femenina nace en el corazón, es esta la que debe comprender cuál es su verdadera esencia y sanar, recuperando así su Poder Interior.

Cuando la mujer se convierte en madre despliega toda su capacidad de amar junto con la protección, el cuidado, la atención y el cariño que un hijo necesita.





La energía madre viene a completar la misión de la energía femenina. La energía femenina que ha reconocido su lugar puede extender su esencia y prolongarla en su descendencia.





¿Cómo recuperar el poder?

1. Sitúandonos en el presente, en el aquí y el ahora.

2. Aceptando el regalo de la vida que viene de papá y mamá.

3. Llenando el corazón de perdón.

4. Integrando a nuestra vida todos nuestros ancestros

5. Reconociendo el valor de ambas energías, la femenina y la masculina

Alégrate madre, hoy que es tu día, sin ti la humanidad no existiría.

*Texto tomado del libro El Guardián, de la psicoterapeuta espiritual Claudia Iriarte.