Salud y Familia

¿Le cuesta dejar de fumar? Su cerebro podría ser la razón

Para algunas personas, fumar se ha convertido en un hábito que incluso determina sus actividades diarias. Por lo tanto, dejar de consumir cigarrillos es difícil. Pero para algunos fumadores lo es incluso aún más.

Por Redacción Buena Vida

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El agarrar, encender e inhalar un cigarrillo se convierte en una actividad cotidiana e involuntaria (Foto Hemeroteca PL).
El agarrar, encender e inhalar un cigarrillo se convierte en una actividad cotidiana e involuntaria (Foto Hemeroteca PL).

Las personas que diariamente consumen una cajetilla habrán hecho que, con el paso de los años, el tabaco haya tocado sus bocas más de cien veces por día. Por lo tanto el agarrar, encender e inhalar un cigarrillo se convierte en un actividad continua y, finalmente, involuntaria.

Por eso, cuando se intenta dejar de fumar, la persona trata de evitar voluntariamente una actividad que se hace involuntariamente. Para algunos esto puede ser más complicado porque depende de la velocidad con la que se realizan las comunicaciones cerebrales, según recoge el medio Tonic.

Un estudio psicológico liderado por el psiquiatra Brett Froeliger y difundido por la revista mensual de la Asociación de Médicos Estadounidenses (AMA, por sus siglas en inglés) lo comprobó con una serie de experimentos y resultados.

El primero consistió en pedir a fumadores que, mientras sus cerebros eran monitoreados por una resonancia magnética, tocaran una llave cada vez que en una pantalla apareciera un círculo de color, a excepción de cuando se mostrara un color sin forma alguna; esto último, al ser lo raro en el patrón, usualmente hacía que tocar la llave fuera automático. Evitarlo requeriría de un esfuerzo voluntario.

Otro estudio hecho para corroborar los resultados colocó una cajetilla, un encendedor y un cenicero al lado de varios fumadores, a quienes se les entregaría un dólar por cada seis minutos que consiguieran no fumar. Al igual que en el primer estudio, aquellos que en su red de control inhibitorio tienen conexiones más sólidas pudieron controlar mejor sus impulsos.

La investigación expone que así como la comunicación cerebral es distinta entre cada persona, por lo tanto no todos los métodos para dejar de fumar serán igual de efectivos. Es por ello que, quienes quieran dejar el hábito, deberán de evaluar esa situación y, es probable, necesiten de tratamiento de conducta o farmacéutico.