Salud y Familia

Niña quetzalteca destaca en arte culinario

Emily Valeria Díaz Barrios, de 10 años, es la representante de Xela en el programa Desafío Culinario, dedicado en esta ocasión a niños.

Por María José Longo

Emily en la cocina de la casa de sus abuelos maternos donde aprendió a cocinar desde que tenia 4 años (Foto Prensa Libre: María José Longo).
Emily en la cocina de la casa de sus abuelos maternos donde aprendió a cocinar desde que tenia 4 años (Foto Prensa Libre: María José Longo).

La atracción por la cocina es parte de la herencia de su bisabuela materna, a quien los quetzaltecos buscaban por su buen sabor; hacia pasteles, embutidos, fiambre y otros platillos, algo que se repite con Emily.

Los adultos observan con admiración que ella cocine como una profesional. Cuando participa en cursos de cocina, los demás piensan que solo irá a jugar, pero ella se encarga de cambiar esa opinión al demostrarles que su talento lo ha desarrollado igual o mejor que un adulto.

Cuando tenía 4 años manifestó su atracción por la cocina. Quería replicar lo que hacía su mamá y tías, pero existía un temor, “que se quemara o se cortara”, relató Martha Barrios, madre.

A pesar del miedo Martha sentía que debía apoyar a su hija y ayudarla a desarrollar los talentos que asegura Dios le dio, por esta razón compró un banquito para sentarla y que ella pudiera observar todo lo que hacía en la cocina. Otra manera de incentivarla fue comprándole mucha plastilina suave para que jugara a hacer sus platillos.

Dedicación

Emily es estricta con la cantidad exacta que debe utilizar para cada receta (Foto Prensa Libre: María José Longo).
Emily es estricta con la cantidad exacta que debe utilizar para cada receta (Foto Prensa Libre: María José Longo).

Ahora Emily ya no crea recetas con plastilina. Todos los domingos es la chef designada en su hogar, sus familiares saben que preparará comidas deliciosas. “Cuando no conozco la receta prefiero buscar alguna; de lo contrario, me gusta combinar sabores y hacer algo nuevo”, dijo la pequeña cocinera.

Emily estudia 4o Primaria. Como todos los niños de su edad tiene otras atracciones: gusta de jugar con su gato "pelitos", de pintar y nadar, le gusta ir al colegio y está segura que el desafío no será un obstáculo para continuar con sus estudios. Aunque los lunes no asistirá a clases, asegura que organizará su tiempo para cumplir con todas sus tareas.

A los 4 años la niña festejo su primera comida: preparó sola un huevo revuelto, sin quemarse o herirse como temían su madre y abuelas, ahora la niña prepara sus propios fideos para hacer diferentes pastas, otro de sus talentos es la repostería, uno de sus mejores pasteles lo decoró con una representación de Elsa, la princesa de Frozen. “No me lo quería comer porque estaba tan lindo”, recuerda la niña.

Aunque Emily era feliz en los cursos de cocina y preparando para su familia y amigos deliciosas comidas, siempre que veía en la televisión programas de competencia de niños chefs, ella soñaba con participar algún día en un evento de este tipo.

Es su sueño

Emily junto a su madre, quien la apoya para cumplir sus sueños (Foto Prensa Libre: María José Longo).
Emily junto a su madre, quien la apoya para cumplir sus sueños (Foto Prensa Libre: María José Longo).

El programa en el que participa Emily y 11 niños más, se transmite los domingos a las 19.30 horas por Guatevision, los quetzaltecos que deseen apoyar a la niña talentosa pueden hacerlo por las redes sociales sobre todo con el #EmilyXela.

Cuando supo de la convocatoria para el desafío culinario con la chef Mirciny Moliviatis, inmediatamente decidió participar, de esta manera cumpliría dos sueños, estar en un desafío culinario y conocer a la chef, a quien admira.

Después de una emocionante espera, la niña recibió la notificación: había sido aceptada y sus sueños se cumplirían. “Lo primero que hice fue llorar y contarle a mis abuelitas”, relató.

“Mi propósito es triunfar en el desafío culinario para poner el nombre de Xela en alto, me gustaría ganar”, indicó la menor, quien por ahora tiene dos atracciones principales: los animales y la comida. Pero, a futuro, preferiría ser chef antes que veterinaria.

Con esfuerzo y dedicación está segura que puede conseguirlo, ganar el desafío es una de sus metas a corto plazo, en un futuro le gustaría viajar y destacar como una chef, si tuviera un restaurante lo nombraría Cocina de Emily y al crear su primer platillo famoso lo nombraria generación familiar.

Emily, en la cocina de sus abuelos maternos donde cada domingo prepara diferentes platillos (Foto Prensa Libre: María José Longo).
Emily, en la cocina de sus abuelos maternos donde cada domingo prepara diferentes platillos (Foto Prensa Libre: María José Longo).

Así como ama la cocina, la niña, quien es hija única, también siente identificación por su país y su ciudad. Le gusta cocinar pepián, jocom, cambrayes y chuchitos. Su secreto para estas y otras comidas es tener la cantidad perfecta de ingredientes y probar los sabores distintos.

Una de sus creaciones es la lasagña de salchicha. “Un día estaba aburrida y quería hacer algo distinto, tome varios espaguetis los metí en una salchicha, también use salsa de tomate y queso, al finalizar me di cuenta que era una lasagña de salchicha”, cuenta la niña.

El apoyo de su familia ha sido trascendental para cumplir sus sueños, por esta razón la madre hace un llamado a los padres. “Era un sueño inalcanzable, miraba los desafíos de estados unidos y otros países y decía en Guatemala a saber cuándo se podrá. Gracias a Dios que la eligieron entre cientos de participantes. Invito a los padres a que se interesen en identificar el talento y sueño de sus hijos para apoyarlos, si no hay recursos, se pueden  buscar maneras de solucionarlo”, dijo Barrios.