Salud y Familia

Qué hay detrás de los sueños

Construcciones oníricas son el  reflejo de la personalidad por lo que  varía su significado.

Por Yadira Montes

Dormir ocho horas al día contribuye a tener buena salud física y psicológica.
Dormir ocho horas al día contribuye a tener buena salud física y psicológica.

Dormir es una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas. Durante ese descanso aparece el sueño, el cual puede incluir múltiples imágenes y símbolos que tienen diferentes significados para cada persona.

“La interpretación de los sueños nada tiene que ver con la superstición”, dijo ayer el psicólogo Leslie Sechel, durante El Consultorio, que se transmite por www.prensalibre.com

El experto comentó que el estadounidense William Charles Dement determinó que el sueño pasa por diferentes etapas —sueño de ondas lentas, adormecimiento, de transición al sueño profundo, de sueño lento y movimiento del ojo rápido (MOR o REM)—.

“Justamente en esta última fase del sueño, la actividad se centra en la elaboración de representación a partir de los contenidos inconscientes de la mente y puede suceder de cinco a seis veces en la noche”, agregó Sechel.

Algunos individuos no llegan a esta etapa de descanso profundo debido al estrés, angustia o medicamentos que pueden hacer que el sueño sea más ligero y que no se logre un descanso reparador, añadió.

Por lo tanto, soñar es un indicador de que se logra un descanso profundo a nivel biológico. El sueño también tiene un significado psicológico, el cual depende de los símbolos e imágenes que aparecen en este.

“La interpretación de los sueños puede aportar información sobre los deseos del soñador. Sirven como traducción del inconsciente. Una vez que la persona reconoce, con la ayuda de un experto, qué símbolos aparecen en sus construcciones oníricas es más fácil remediar incoherencias y contradicciones de la vida real”, puntualizó Sechel.

Influencias

  • Existe una estrecha relación entre el estado de ánimo y los sueños, ya que emociones y sentimientos predisponen a la psiquis.
  • Los pensamientos recurrentes —positivos o negativos— también contribuyen a crear sueños.
  • No es cierto que comer demasiado influye en las construcciones oníricas, sino que afecta el buen descanso, dice el psicólogo Sechel.

Beneficios

  • Soñar ayuda a tener una mejor integración en el contexto racional, a fin de entendernos a nosotros mismos.
  • Los sueños, aun no sean buenos, no deben ser una  amenaza, sino como una herramienta para mejorar el estado psicológico.

Registro

  • Un sueño por sí solo no significa nada. Hay que llevar un registro de estos.
  • En esa bitácora se debe escribir, dibujar o pintar lo que pasó  mientras la persona duerme para tratar de descubrir cómo es el interior, con la ayuda de un psicólogo.

Según Freud

  • El neurólogo austriaco Sigmund Fred (1856-1939) estableció las primeras bases del psicoanálisis de los sueños.
  • Su teoría  afirma que las emociones enterradas en la superficie del subconsciente suben al consciente durante los sueños, por lo que recordar fragmentos de estos puede ayudar a liberar las emociones y los recuerdos olvidados.
  • Asimismo, esta teoría determina que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso las pesadillas.

Teoría de Carl Jung

Otro enfoque

Para el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), el sueño es una expresión normal y creativa del inconsciente y no la aparición de contenidos reprimidos.

Los símbolos y las imágenes en el sueño son lenguaje natural del inconsciente y  solo pueden traducirse parcialmente en términos racionales. Esta teoría enfatiza que pueden existir símbolos de carácter universal y forman parte del inconsciente colectivo. Sechel lo traduce con un ADN del pensamiento.

Jung representó el inconsciente colectivo mediante varios arquetipos;  Sechel destaca cuatro. El primero es el ánima que es el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo.  El ánimus —segundo— es referente masculino en todas las personas. Estos dos   ayudan a comprender de manera más efectiva al sexo opuesto.

La sombra, el tercero,  es lo  oscuro, pero no significa nada negativo, sino es el inconsciente personal, lo que no fácilmente se ve. El último arquetipo es el sí mismo, que se refiere al individuo como el centro de todo.

Estos símbolos, representados de muchas maneras, tienen un significado diferente en cada quien, y  un psicoanalista debe guiar su interpretación.