Pedro Pablo Solares

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Pedro Pablo Solares @pepsol

Tic toc, tic toc. Faltan cuatro días

Opinión

El gobierno de Donald Trump está sudando. Le quedan cuatro días para reunir a todos los niños y menores que separó de sus padres con su plan migratorio llamado Tolerancia Cero, y así cumplir con el plazo impuesto por el juez federal Dana Sabraw, el 26 de junio pasado. En esa resolución, a Trump se le ordenó reunir a los menores de cinco años, antes del 10 de julio. Y al resto de menores, antes del 26 de julio. Es decir, que para este jueves próximo, se esperaría que todos los menores sean reunificados con sus padres. Este escenario ideal, difícilmente llegará a suceder en la realidad, y hay riesgo de que el gobierno estadounidense recurra a datos inexactos, para evadir futuros dictámenes desfavorables, por parte de la judicatura. Como contraparte principal del gobierno federal, actúa la American Civil Liberties Union (ACLU), que pone empeño en defender la causa de las familias migrantes en aquel país; pero que tendrá limitaciones a la hora de presentar argumentos sobre el espectro que proviene del otro lado de la frontera; desde Guatemala, Honduras y El Salvador, los principales países expulsores. ¿Quién desde aquí se ha acercado a proveer información al juez Sabraw? ¿O a la ACLU, para colaborar? No sé si alguien; ya sea de gobierno, o desde lo no gubernamental.

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Pedro Pablo Solares @pepsol

¿Dónde está la mística, Minex?

Opinión

Ser trabajador, en estos tiempos, del Ministerio de Relaciones Exteriores, pone a prueba la integridad de una persona. Disciplinado, y rígidamente jerarquizado, el “Minex” no es lugar idóneo para la libertad de expresión. A los diplomáticos, la ley les impone una carrera laboral. Ordenado en rangos, el escalafón hace recordar las categorías de una carrera militar. Comparando, mientras que en esta última, es largo el camino desde soldado hasta general de división, en la diplomacia vemos también que un principiante pasa cinco largos rangos intermedios para llegar de tercer secretario a embajador extraordinario y plenipotenciario. Las carreras de servicio traen bondades, y se busca replicarlas en la burocracia pública. Y en ministerios como el del Exterior, o la Defensa, el orden jerarquizado es especialmente necesario, pues ambos reflejan posición de Estado, que es y puede ser solo una. Por ello se comprende que los diplomáticos de carrera siguen su deber civil y obedecen las directrices que desde arriba les envían. Pero en la medida en que se desenvuelve el trágico momento que viven los más vulnerables, crece un clamor por ver acciones más patrióticas de quienes están dentro de la institucionalidad, que desafíen la perversidad que se impone contra los evidentes intereses de la Nación.

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Pedro Pablo Solares @pepsol

Perder a un hijo para siempre

Opinión

Miles de organizaciones humanitarias, académicas, religiosas, políticas, y personas individuales, en EE. UU. y el mundo, libraron una auténtica batalla campal, política y legal, en contra del estúpido, precipitado, desorganizado, salvaje y fallido plan del desalmado Trump, de separar a migrantes de sus hijos, tras cruzar la frontera sur. El resultado de la batalla fue una victoria, en el orden legal. A pesar de que Trump ya había retrocedido en su política de separaciones futuras, un juez federal le ordenó reunificar a todas las familias, fijándole para ello dos plazos: 10 días, para los menores de cinco años —que vence pasado mañana—; y 30 días para el resto de los niños —que vence el 26 de julio—. Esta resolución judicial está develando, no solo el grado de desorganización con que Trump llevó a cabo su draconiano plan, sino la negligencia con que Guatemala ha tratado la migración, y en especial, el seguimiento que debe dar a quienes retornan desde el norte.

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Pedro Pablo Solares@pepsol

Tomo su palabra. Toco su puerta

Opinión

Fue en diciembre pasado, más o menos, que el recién instalado viceministro Pablo García Sáenz, me invitó a intercambiar perspectivas, a su despacho en Cancillería. Sorpresivamente, la canciller Jovel apareció a la mitad de la reunión. En un gesto deferente, me dijo que llegaba a conocerme, y poner la disposición de la Cancillería para algún asunto que pudiera considerar de importancia. Muchos asuntos importantes han pasado desde entonces; pero llegó el momento en que tomaré la palabra de la canciller Jovel.

Familias unidas

Opinión

Antes de que Donald Trump tomara el poder, ya la Casa Blanca usaba prácticas crueles, inhumanas e innecesarias, contra los migrantes capturados en su frontera sur. Tortura moderna, básicamente. Creyeron que con ella, disuadirían a los centroamericanos de ingresar a su país. Métodos que tal vez no mostraban la sanguinolencia de las prácticas que conocimos en los libros de historia —caballos tirando de las extremidades, gotas de agua perforando los cráneos—, pero que sin duda, buscaban también el mismo propósito infrahumano de la tortura: infligir, causar un dolor físico o mental semejante, con tal de obtener un fin contrario a la voluntad del torturado. Antes de Trump, ya el Departamento de Seguridad Interna sometía a los migrantes capturados a martirios repudiables. De lo que trascendió, les daban comida podrida; a veces, engusanada. Les trasladaban entre centros de detención, repetidas e indeterminables veces, para quebrantar el alma que desea libertad. Y bajaban el termostato en las prisiones, a niveles casi insoportables para el cuerpo humano. En imágenes, se ve a los jóvenes capturados enconchados, tirados en el piso, paralizados, tapándose apenas con una fina sábana de aluminio. No decían al capturado cuánto tiempo duraría el sufrimiento. ¿Una hora más? ¿Dos? ¿Un día más de frío? ¿Una semana? … ¿Aguantaré? El propósito era disuadir el próximo intento de cruzar la frontera. Cuando uno habla con los migrantes retornados, inevitablemente pierden la mirada al hablar de esos cuartos fríos, a los que infamemente llaman las “Hieleras”. Pero esa baja faceta de la especie humana, durante los años de Barack Obama, por lo menos decidió respetar a los niños, cuando estos eran capturados junto con alguno de sus padres. Les mantenía unidos.

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Nosotros y ellos, en la tierra insolidaria

10/06/2018 Opinión

Dejemos este día por un rato la hipocresía; la del chapín acomodado, que actúa odioso como ninguno. Hagamos el favor de brindar esta cortesía, aunque sea hoy, en este momento, ante la tragedia que vivimos. Señalemos la mentira, el embuste mal cayente, de que el nuestro es un país unido; de que “Guate” somos todos, y que en “Guate” somos uno. “Un pueblo solidario” –dicen- “que se une en la tragedia”. Vaya, vos, ¡Ve qué solidario el undécimo país más desigual del mundo! La nación que cada tanto recorre el mundo en las noticias, por las desgracias de sus mayorías. Ofrezco mis disculpas si arruino la fiesta a más de alguno; al chapín acomodado, que hoy celebra sus donativos ante la tragedia del volcán que hace ocho dejó a miles de pobres sepultados entre el campo. Abramos, mejor, paso a un reto, de poner a prueba esos cuentos que emboban a las generaciones. Que alivian de momento los complejos que habitan entre nosotros, el de culpa, cuando vemos las noticias; el de inferioridad, por no ser más que un pequeño país disfuncional. Disculpe usted si ofenden mis palabras. Pero resulta imposible entender nuestro país de otra manera. La tierra del “nosotros y ellos”. Ellos, los soterrados, los quemados, aplastados y perdidos. Y nosotros, los chapines acomodados, coadyuvando a su desgracia, con nuestro pobre, negligente, egoísta y apático rol político.

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Los símbolos de un Estado racista

03/06/2018 Opinión

Negros pañuelos envuelven la frente de los deudos, los dolientes, en San Juan Ostuncalco. Entre un océano de güipiles y colores que abarrotaron el gimnasio, la casa, el cementerio, y entero el pueblo maya, cinco cabezas dobladas hacia el suelo se distinguían entre las demás. Sus vistas inertes, perdidas; y de alguna forma, resignadas a su constante exposición al máximo dolor humano. Quizás papá, mamá y los abuelos hayan sido los únicos que llevaban —en esos pañuelos negros— el signo del luto; un signo que, en su cultura, corresponde solo al núcleo familiar inmediato. Pero es la comunidad entera quien los acuerpa y arropa. Un detalle que no es circunstancial, pues denota que el luto no es de una familia, únicamente. Murió en la frontera de Texas una hija del pueblo; la de uno, la de todos. El dolor no es particular, es comunitario. Así como también en otros momentos, los vecinos, como una enorme familia, se presentan en solidaridad. En las fiestas, en gozo; y hoy, en el llanto. Las voces de los videos estremecen al humano. Y aunque los gritos que ahí se escuchan transpiran empatía, el Estado guatemalteco, en toda su simbología, decreta una vez, para el pueblo maya, silencio y ausencia. Y el mensaje inequívoco de que en Guatemala se categoriza al humano según su fenotipo. Una etiqueta que condena el hecho de pertenecer a una cultura que es considerada inferior por los más blancos; una cultura que —prácticamente— es merecedora de este dolor mortal.

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Mire, Jimmy. Su nombre fue Claudia

27/05/2018 Opinión

Le escribo directamente, pues recuerdo sus palabras de candidato. Entonces, cuando usó la causa del migrante guatemalteco como punta de lanza. Estoy seguro de que conoce que este miércoles, Claudia Patricia Gómez, una patoja mam de 20 años de edad, originaria de San Juan Ostuncalco, fue ejecutada por un guardia fronterizo estadounidense; entre matorrales, a pocos metros de la frontera con México. Todo apunta a que su cuerpo tiene un balazo en la sien. De ella se conoce que huyó hace un par de semanas de este país; del Estado que hoy usted preside. Y el caso apunta a ser emblemático en la ardiente discusión filosófica que EE. UU. sostiene alrededor de la migración. Usted lo conoce. Que el hecho es de inmensa trascendencia para Guatemala, pues una parte importante de su población, invisible sin embargo, escapa de este territorio sofocador, hacia un país que de presidente tiene a un sujeto que instaló en el pensamiento de muchos, que la migración irregular es un crimen. Les hace pensar que quienes la buscan son delincuentes o “animales”, que ponen en riesgo su seguridad pública.

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Retomando agendas

06/05/2018 Opinión

Por ahí, en 2014, tuve una oportunidad de hacer un aporte personal al país; este aporte es modesto en tamaño, pero cuenta con la valía de la sinceridad. Verán que años de práctica profesional notarial en Guatemala, me llevaron de forma inopinada a chocarme con el abandono en que viven millones de migrantes guatemaltecos, principalmente en EE. UU. En ocasiones anteriores he comentado cómo buscándoles servir para ordenar legalmente sus propiedades en Guatemala —lo que era mi especialidad técnica—, me topé con que prácticamente la totalidad de los migrantes guatemaltecos, y en especial los indígenas, carecían de documentos mínimos de identidad. Allá, demasiada gente no tiene acceso a certificados de registro, cédulas, ni pasaportes, y el gobierno no les atiende. Esos documentos son necesarios para ejercer cualquier derecho o cumplir cualquier obligación legal, no digamos para ordenar sus propiedades a través de compraventas o testamentos. Este descubrimiento lo viví más o menos a partir de 2008, cuando recién empezaba a operar aquél desastroso Renap, corto en recursos, ineficiente en procedimientos, y oscuro en su operación, del que muchos fuimos víctimas. En los años siguientes, tuve oportunidad de ayudar a miles de personas a regularizar sus problemas ante esa institución; pero la verdad es que esa era una tarea de Estado. Cuando caí vencido en mi intento personal por suplir esa carencia nacional, nuevamente, de forma inopinada, recibí la oportunidad de hacer público este problema a través de medios de comunicación. De forma vertiginosa se me abrieron espacios, pues nadie –aparentemente— abordaba estas realidades con precisión.

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Conservadores en la orfandad

29/04/2018 Opinión

Me conversaba un querido amigo. Él, cristiano y empresario, bastante alicaído, confesaba hace unos meses que en términos políticos sentía un tremendo estado de orfandad. En ese momento, el hombre atravesaba una amarga resaca, igual que muchos otros, tras haber apoyado los primeros meses del gobierno actual; el de las moralejas, locas tropas y negras pitayas, con sus pasos equivocados, cada vez más evidenciados por la justicia y los medios de comunicación. Tan solo semanas antes de eso, previo a la elección presidencial, se escuchó que las élites, nuevamente consensuadas, habrían acordado una bendición electoral. Gremios empresariales, al igual que las iglesias, complacían a sus masas de conservadores que temían a la otra opción, porque la perfilaban con la izquierda. Suficiente, entonces, para apoyar y ungir óleos de santa gobernanza a quien prometió cumplirles sus llamados encantadores. En paráfrasis: “Gobernaré al país con principios bíblicos, puesto que la mayoría profesa esa religión”. Con alivio respiraron por un rato quienes profesan añorar los valores de la tradición, la religión y la buena costumbre. Pero da la impresión de que esa paz duró poco. Y que el apoyo pronto se convirtió en vergüenza, en la medida en que se desenvolvió el curso de este gobierno actual. Nuevamente oscuro, con graves señalamientos de alianzas indecorosas y de las prácticas del saqueo, al estilo más chusco que se podría imaginar. El conservadurismo guatemalteco, en su punto bajo.

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No hay monumento para don Pino

15/04/2018 Opinión

De muerte cayó don Pino, sobre la banqueta del Ticu Tuticu. De muerte cayó en la acera, duró varios minutos en morir. Recuerdo que fueron cuatro los balazos detonados; aún los escucho, después de tanto año. De sangre también manchado, cayó sobre de él su hijo. Un joven y delgado adulto que llevaba playera clara. Abrazaba ya inerte el cuerpo de don Pino, mientras su cráneo expulsaba con cardíaca intermitencia un chorro de sangre rojo granate. Qué gruñidos, qué llanto, qué aullidos los de ese muchacho, mientras abrazaba lo último de su padre que se desangraba. Tirados, ambos, frente a la cantina de leyendas, sobre la sexta avenida, en la zona diez. Era 1983. Era una fecha entre semana. Había calor de medio día. Era entonces y es, nuestra pobre Guatemala. Un lugar donde la muerte violenta no cobra su debida y justa valoración.

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Pepián, donde sea

08/04/2018 Opinión

Imelda rebosa en su delantal. No lo digo yo; lo dice ella sonriendo con su pícara mirada. Nació bajo el sol, en algún lugar del sofocante horno retalteco. Pero asegura que no pone pie en Guatemala desde que era una infante. Y a ese pesar, en sus cocinas lejanas sirve el pepián más bizarro que uno podría imaginar: el que se come lejos de esta tierra natal. Su restaurante se llama El Quetzal, como casi todos los comercios que nuestros paisanos abren en tierra estadounidense. El suyo, en un pequeño comercial, en las afueras de Atlanta. Típico; uno de esos donde se estacionan los carros frente a las vitrinas alineadas. La boutique de tatuajes, el restaurante vietnamita y, en medio de todo, con tipografía albiceleste, su comedor chapín. Realmente es una vista maravillosa. Puesta en práctica, la ensalada de culturas de las que un día se jactó esa grande nación.

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Los intereses alrededor de Conamigua

01/04/2018 Opinión

Recientemente culminó en el Congreso el proceso de elección de autoridades ejecutivas del Consejo Nacional de Atención al Migrante Guatemalteco (Conamigua). Electos quedaron el titular y la subsecretaria; pero en ese extenuante proceso de relevo que duró seis años —desde que venció el nombramiento de la titular anterior, hasta que fue nombrado el sucesor—, despierta nuevamente la pregunta de cuál es el interés que motiva a políticos alrededor de un ente tan inoperante y en apariencia tan intrascendente. Tres posibles respuestas brotan. La primera, el interés que pueden tener por el enorme caudal de remesas enviadas por los migrantes a sus familias, y que solo el año pasado superaron los 8 mil millones de dólares. La segunda, la sempiterna codicia por dirigir burocracia que genera partidas y plazas laborales. Por ley, Conamigua tiene un presupuesto fluctuante, que aumenta conforme más remesas ingresan y más documentos se tramitan en los consulados. Y la tercera, el potencial político electoral de una población migrante cifrada por el ministerio exterior en más de 3 millones de personas (entre adultos y menores). Entonces, remesas, plazas o votos. ¿Cuál habrá de ser el interés perseguido por la fauna política que habita el Legislativo? Indaguemos.

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Bocanadas que ahogan un tallo naciente

18/03/2018 Opinión

Qué rabia me ha dado Guatemala estos últimos diez días. Piense esto. En el inicio de marzo, por fin había un ambiente de concordia alrededor de un tema de conversación nacional. Creciente, nos empapaba una ola inusual para nosotros, como lo es que figuras de contrapuestos sectores se sentaran, lado a lado, unidos todos, para apoyar una causa común; en este caso, afrontar al régimen de impunidad y corrupción. Eventos largamente deseados, donde izquierdas y derechas compartieron para oponerse al Pacto de Corruptos. Un ambiente inusual, sin duda, al que no estamos acostumbrados. Alianzas, valentía, agenda. Ruta. Eso se respiraba en el ambiente. Todos lo vimos. Dionisio, Malouf, Peter Lamport, y el doctor García Laguardia, Lenina García y Rigoberto Juárez. Felinos de todos los colores, como lo escribió un columnista; qué importa si son blancos o negros, si todos se aprestan a ir en caza de ratones.

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A partir de la interpelación a la Canciller

11/03/2018 Opinión

La interpelación realizada a la canciller Sandra Jovel, a iniciativa de los diputados que integran el Frente Parlamentario por la Transparencia, constituyó el primer intercambio entre organismos de Estado sobre el abordaje que da el país al problema migratorio. Este paso está llamado a marcar un hito sobre el interés nacional por la situación que vive su población afectada por la expulsión humana hacia el exterior. Y es que en un país donde una sexta parte de su población radica afuera, y otra tercera parte de ella depende del dinero que aquellos generan y les envían, es imperativo que la discusión sea prioritaria, y que la evaluación y fiscalización de las actuaciones del Gobierno sean precisas y constantes.

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Una causa de pocas golondrinas

25/02/2018 Opinión

2013. El día fue el más largo de todos, rebalsado de visitas. Como era de frecuente suceder, un amigo llamó a la prima del vecino de la novia. Un auténtico chumul todos nosotros, de negras cabelleras. Pasa que quienes viven en Eastern Tennessee, aprovechan y explotan la presencia de un abogado de su país. Así, ahí llegué, el abogado Pedro, recomendado por los vecinos, armado de mis herramientas de trabajo. Como pala la impresora, un teclado de cincel. Y sí, en medio del tropel, fue Amado quien me hizo sentir inquieto. Sentado, se puso frente a mí; su mirada sigilosa examinó mi entrevista con decenas de paisanos. No hay aquí nombres fantaseados, se les llama por quienes son. Pasó Milton, con su hijo Maikol; Héctor, Amarilis, y también pasó Marizol. Todos con una colección de líos enredados en los consulados y en Renap. Los registros incendiados, nombres confundidos y pasaportes malogrados en la burocracia internacional. Ambulante, un abogado de pueblo congraciado, se honra con la merced de ser cierto confidente. El patrimonio apreciado: lograr en campo que un cliente le desvele sus más secretas preocupaciones. Pasaron Noemí, Irineo, Jony y Olegario, todos hablaban. Pero así, también pasó la tarde, y la noche; y sentado, de brazos cruzados, seguía ahí Amado, papá de uno, dos, tres, cuatro, cinco almas nacidas en Guatemala que, viviendo en las montañas de Eastern Tennessee, carecen de registro en Renap. Hoy comienzo a sentir que pierdo herramientas. De carne y hueso, nada más que con la fuerza de un humano, llega la hora de usar este canal infinito, y llamarlos por el ciberespacio, para rogarles su disculpa; para pedirles su perdón.

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Esto nos pasa

18/02/2018 Opinión

Pregunta él, lo dice: ¿qué les pasa? Gesticula y articula, comunica que no logra comprender. Cierta su duda o no, y sobreactuada como es su discursiva, me permito, brevemente, dar una explicación. Y es que esto, señor, como lo entiendo, es lo que nos pasa.

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El momento del hielo

11/02/2018 Opinión

Aún vocalizar su nombre no es tan fácil. Vaya, un carajo bien difícil, más bien, se tendría que admitir. El lugar se llama Lajcholaj, vocablo que de seguro se acentúa y lleva apóstrofos, pero que hoy no sé ni dónde colocar. La aldea queda, digamos, en el núcleo, el corazón de Huehuetenango; en la entrada a San Rafael La Independencia; en la cima de la sierra. Verde, frío y tierra envuelven el paraje. Imagine un lugar donde las nubes y las personas se funden en uno, cada mañana. Hay sitios del país que cuando un ladino entra no logra hablar con la mayoría de la gente. La “castilla”, cual le llaman, es en serio escasa por ahí. En el centro de su calle está la única tienda. En ella, recibe de mascota un pequeño búho, al que llaman ton-ton, el nombre, en q’anjob’al, de esa plumífera especie. Lajcholaj se imagina desde afuera pobre, decaído e indigente; y lo es, en buena parte, pero de manera en extremo peculiar. Pues ahí, una casa sí, una casa no, emergen templetes a la exuberancia, los palacios de la remesa. Con piso sobre piso, las moradas lucen la estrella americana. Un símbolo que identifica entre los vecinos al que abandonó ese carajo de pobreza, para arrebatar, con su trabajo, su propia cuota de felicidad material; esa, a la que los himnos mencionan, tenemos derecho todos los humanos.

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El valiente ¿arrepentido?

04/02/2018 Opinión

El hombre se ve resuelto en ser un auténtico valiente. Que nadie le acuse en la vida de ser gallina. El presidente, en las causas que conmueven a su corazón, actúa con firmeza. Atiende a esos llamados, que lucen vanos y vacíos, cuando carecen de un sustento humano: “cuando la patria os lo reclama”, “a vencer o a morir llamará”. En un solo amanecer, logró el cariño de las más altas castas de la ciudad. Y lucha junto a ellos —o al menos eso cree— en su proyecto común y adorado: “La Guatemala linda, la Guatemala feliz”. En ese empeño, se pone de contraste a lo mejor que ha pasado al país en mucho tiempo: funcionarios determinados en perseguir mafias corruptas adentro del país. Hoy, al presidente lo vemos cómodo y acompañado. Pero pronto su vida girará hacia una nueva lid: los sinsabores de la soledad, al término de su mandato; cuando cese de ser provechoso. Y si eso sucede –como suele suceder-, pronto habrá de iniciar una nueva etapa tortuosa. El camino del utilizado, que ya en soledad, habrá de responder por las acciones que tomó.

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S.O.S. Sucumbe el servicio consular

28/01/2018 Opinión

Se sabe. La situación política en el país, voraginosa como es, da escasos espacios para que agendas adicionales se sumen a una ya nutrida coyuntura. Presionadas las salas de redacción, asombra la rapidez con que noticias de trascendencia se vuelven obsoletas, tan solo horas después, por el constante surgimiento de nuevas olas que las opacan. Pero si acaso me lo admite el lector, me atrevo hoy a distraerle un momento de los enredos locales para amplificar desde esta columna, un auténtico llamado de auxilio –S.O.S.- que desde el norte lanzan migrantes paisanos. Más que nunca, atraviesan un colapso innecesario e intolerable del cumplimiento gubernamental, y en especial del Ejecutivo, que parece haber desechado su misión institucional de formular y aplicar políticas adecuadas para brindar atención consular. Lo sé, la queja no es nueva. Pero el gobierno actual –que tiene una deuda política con la población migrante- ha permitido un deterioro de gravedad inédita, que trataré de exponer en su justa dimensión.

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En el otro lado de la calle

21/01/2018 Opinión

Charlie se llamaba el vecino. A un par de horas de camino desde Atlanta, en un pueblo pequeño y campestre, en el corazón del territorio de la campiña sureña de Alabama, el hombre se pasaba los días tomando cerveza en el pórtico techado de su casa. Vieja y desordenada, de madera sucia y corroída, la morada de Charlie era el epítome de la cultura del campesino blanco; el llamado redneck. El hombre rezagado en una república que sin él evolucionó; una cultura sumida en el abandono, el económico y el intelectual. Carcomidos y desintegrados, son la burla del país. Los “hombres blancos enojados” entraron en escena al explicar el triunfo inesperado de Donald J. Trump, el año antepasado. De inmediato y desde entonces los relacioné con el vecino, con Charlie; el hombre blanco frustrado y enojado, con su esposa, cuyo nombre no recuerdo. Y desde ese pórtico techado, viejo y desordenado, sus miradas de desprecio hacia Mateo Andrés Mateo, un q’anjob’al trabajador, un hombre hacendoso. A Mateo y a su familia, los vecinos de la casa, en el otro lado de la calle.

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Ciclo escolar y padres angustiados

07/01/2018 Opinión

Si la angustia tuviera forma; si fuera viva, si tan solo tuviera una materia para verla, para olerla y sentirla de frente, con los sentidos. Cuánta angustia veríamos en estos días por las calles de la ciudad. Cómo se olería en las casas, en los centros comerciales. Cuál sería el sonido del pesar, en las líneas de teléfono de la tarjeta de crédito, en las casas de empeño. Padres y madres; abuelas, abuelos. Y chicos, principalmente. Corriendo, endeudándose, buscando la forma de lograrse inscribir. En los días previos al ciclo del colegio, lo que un día nuestro, quizás fue más una inocente ilusión –el olor de los lápices de madera, las hojas del cuaderno o una lonchera nueva—, hoy, en muchos hogares, en demasiados hogares, es el dolor por escapar del aluvión financiero, la carga del dinero, que impide y destruye un anhelo. La digna esperanza de legar a los hijos la educación que un día se les deseó.

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Una presidencia en contra de la Nación

31/12/2017 Opinión

Es un desatino, esto de decidir trasladar —en este momento y de esta manera— nuestra embajada a Jerusalén. Una ocurrencia mal concebida, inoportuna e imprudente, al consenso de los expertos. Y a esto, agrego que cualquier esfuerzo por justificarlo, aduciendo que brindará mejores tratos de Washington para nuestros connacionales, es simplemente un embuste. No se me malentienda. Lindo sería que nuestra diplomacia se esforzara por quitarles la bota de encima a los migrantes. Pero una realidad es que Guatemala no ha dado muestra de impulsar un solo acuerdo político en su favor. Ellos, más bien, son utilizados ocasionalmente como un pretexto de perversos, que buscan a toda costa girar la agenda de EE. UU. en el país. Ya en otra ocasión, aquellos diputados a quienes llamaron idiotas pretendieron usar el mismo timo, cuando intentaron justificar la contratación de cabilderos en Indiana.

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Las pascuas que liberan

24/12/2017 Opinión

“Felices pascuas”, decía más la gente antes, refiriéndose a la fiesta de la Navidad. Curioso y confuso, porque el tiempo pascual —conocemos— se celebra en los días que siguen a la resurrección de Cristo. Después, pues, de la Semana Santa. Intrigado por el saludo, busqué en la red, y encontré explicaciones interesantes. Se resumen en que la pascua se refiere a un salto hacia la liberación. Libre, celebró el antiguo pueblo judío, de la esclavitud egipcia. Y libre, el pueblo cristiano, con el vencimiento sobre la muerte del Hijo del Hombre. Uno de los autores que leí, que firma solo como “Padre Ricardo”, ilustra que esta pascua se comienza a vivir desde la Navidad, porque sin su nacimiento, el salto victorioso de Jesús sobre la muerte no habría sido posible. No hay inmolación, si no hay vida previa. En esta fecha, pues, inicia el júbilo por un brinco triunfal sobre la muerte. Sobre lo malo y lo obsoleto. Un salto que con sed se espera en nuestra injusta y desigual sociedad.

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Dólares del Norte: dos mitos y un dato

10/12/2017 Opinión

¿Sabe? Nuevamente, en 2017 se cumplió el diagnóstico de principio de año sobre remesas que ingresan desde Estados Unidos. En unas semanas, cuando cierre el año, el Banco de Guatemala reporta que los migrantes habrán enviado más de $8,000 millones a sus familiares en distintas partes del país, pero en su mayoría al Occidente. Ocho mil millones de dólares. Fácil se dice. Pero es mucho dinero para una economía del tamaño de Guatemala. En quetzales, esto será más de 60 mil millones, los cuales ayudan a alimentar –según la oficina local de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM)- a más de seis millones de personas en el país. Algo para pensar, sin duda. Y para ello, reto aquí a cuestionar dos mitos que deambulan en la plática nacional, al hablar sobre ese billete que recibimos del Norte.

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