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            <title>Sébastien Perrot-Minnot | Página 1 | Prensa Libre</title>
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	<title>Sébastien Perrot-Minnot | Página 1 | Prensa Libre</title>
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                        <title>¿Cuándo ocurrió el primer poblamiento en Centroamérica?</title>
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                                                <pubDate>Sun, 07 Jan 2018 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

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							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img alt='Sébastien Perrot-Minnot' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Sébastien Perrot-Minnot</h2>
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						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2018-01-07T00:00:00-06:00">7 de enero de 2018</time></span></div>]]></dc:creator>
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                                                    <description><![CDATA[Grupos de la Edad de Hielo descubrieron esta región hace más de 14 mil 500 años. Hasta la fecha, 54 lugares han revelado vestigios paleoindios.]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="1200" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2019/01/f4e07372-496d-4a25-9e50-58d790a21f5d.jpg?quality=52&amp;w=1200" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Restos de megafauna en el sitio de Chivacabé, Huehuetenango. (Foto: Sébastien Perrot-Minnot)." loading="lazy" decoding="async" /><p>En la introducción de su libro <em>Las religiones de la Prehistoria</em> (primera edición: 1964), el arqueólogo francés André Leroi-Gourhan avisaba al lector que estaba por ingresar a “la niebla más espesa, en un terreno resbaladizo y salpicado de barrancos”. El tema de la ocupación paleoindia de Centroamérica amerita la misma advertencia, además de una invitación a aventurarse a un campo fascinante.<br />



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        <h3 class="note-normal-container__principal-new-section text-uppercase"></h3>
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                                            Le puede interesar                                    </a>
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    </div>
</div>
<br />
 </p>
<h2>	Vestigios</h2>
<p>El período Paleoindio es el de la primera colonización humana del continente americano; comienza en la Edad de Hielo y termina en el VIII milenio a. C., precediendo el período Arcaico. En Centroamérica (la geográfica, que se extiende del sur de México a Panamá), hasta la fecha, 54 lugares han revelado vestigios paleoindios. Los mismos incluyen, sobre todo, objetos de piedra —puntas de proyectil y otros bifaciales, raspadores, raederas, buriles, láminas, lascas y núcleos, entre otros—. También se hallaron restos de animales y plantas, usados en la subsistencia, y escasas osamentas humanas (en la costa caribeña de Yucatán, México). Los yacimientos investigados permitieron la identificación de campamentos de características muy diversas, talleres y canteras.<br />
Estos vestigios arqueológicos, y especialmente las puntas de proyectil, reflejan distintas tradiciones culturales. La cultura Clovis y la tradición de las puntas Cola de Pescado son bien representadas en la región, y cohabitan en algunos sitios. La primera floreció del sur de Canadá hasta Panamá y Venezuela, entre 13 mil 300 y 12 mil 800 años antes de esta era. Durante mucho tiempo, se ha considerado como la entidad cultural primordial de América. En cuanto al tipo de punta Cola de Pescado, es predominante en los contextos paleoindios de Sudamérica, aunque ha sido señalado hasta Texas, Estados Unidos. Según los datos disponibles, es parcialmente contemporáneo con la cultura Clovis, a la cual sobrevivió por algunos siglos. Un tipo de punta quizás más antiguo, llamado El Jobo, y reportado sobre todo en Venezuela, parece ser atestiguado en Panamá.</p>
<ul>
<li>		<a href="https://www.prensalibre.com/revista-d/nakbe-una-ciudad-refinada" target="_blank"> Lea también: ¿En qué lugar de Guatemala está campo de juego de pelota más antiguo del mundo maya descubierto hasta ahora?</a></li>
</ul>
<h2>	Límite cronológico</h2>
<p>Por el momento, no ha sido posible evidenciar ocupaciones anteriores a 13 mil 300 antes del presente en Centroamérica; sin embargo, los orígenes de la humanidad en esta región tienen necesariamente que buscarse más allá de este límite cronológico. En efecto, en América del Sur, los restos arqueológicos más antiguos conocidos datan, por lo menos, de 14 mil 500 años; y como el Homo Sapiens, venido de Asia, colonizó el continente americano desde el noroeste, lógicamente, descubrió el istmo centroamericano hace más de 14 mil 500 años.<br />
  ¿Pero cuánto tiempo más? Para tratar de contestar esta importante pregunta, cabe tomar en cuenta datos arqueológicos, genéticos y paleoambientales. Al hacerlo, se llega a la conclusión de que nuestra especie se expandió al sur de Canadá, probablemente, hace menos de 17 mil años, aprovechando la progresiva liberación de las costas del Pacífico norte por la capa de hielo de la Cordillera, una de las dos inmensas que se formaron en Norteamérica durante la glaciación de Wisconsin (aproximadamente 80 mil -11 mil años atrás). De hecho, en los Estados Unidos contiguos o continentales, el registro arqueológico permite remontarse a una época comprendida entre 15 mil y 16 mil años atrás, en sitios como Debra L. Friedkin (Texas) y Meadowcroft (Pensilvania).</p>
<ul>
<li>		<a href="https://www.prensalibre.com/revista-d/la-florida-y-el-porvernir-asentamientos-clasicos-de-la-cuenca-el-mirador" target="_blank"> Lea también: La Florida y El Porvenir evidencian la ocupación de la Cuenca El Mirador durante el Clásico.</a></li>
</ul>
<h2>	Pioneros</h2>
<p>Al parecer, entonces, los primeros exploradores del Nuevo Mundo migraron por las costas del Pacífico y, al sur de las referidas capas de hielo, una parte de ellos al menos se dirigió hacia el interior del continente, siguiendo seguramente los cauces de los ríos. La fuerte densidad de sitios paleoindios hallados en el sur y el este de Estados Unidos puede ser atribuida al dinamismo de las investigaciones arqueológicas realizadas en estas regiones, por supuesto, pero también a una explotación más intensiva y fructífera del medio ambiente por los colonizadores paleoindios, conllevando un crecimiento mayor de la demografía, asociado a cambios en la organización social.<br />
Estos elementos, así como la distribución geográfica de los sitios paleoindios conocidos en Centroamérica, y los indicios sugiriendo la constitución de un área de intercambio cultural paleoindio a lo largo de las costas del Golfo de México y el Mar Caribe, conducen a pensar que el poblamiento inicial de América Central debió hacerse, principalmente, por el Atlántico. En todo caso, esta odisea comenzada en el Pacífico norte fue aparentemente rápida, a la escala de los tiempos prehistóricos. Fue favorecida, sin duda, por un auténtico espíritu pionero, un gran poder de adaptación a entornos nuevos y el uso de la navegación.</p>
<ul>
<li>		<a href="https://www.prensalibre.com/revista-d/xulnal-el-pesquero-y-wakna-ciudades-perifericas-de-el-mirador" target="_blank"> Lea también: Tres ciudades que fueron importantes para la zona que dominó el sitio El Mirador</a></li>
</ul>
<h2>	Trópico</h2>
<p>En Centroamérica, los paleoindios experimentaron, por primera vez, el ambiente tropical. Pero los paisajes naturales que encontraron en el istmo eran muy diferentes de los que podemos apreciar en la actualidad: había más tierras emergidas, ya que el nivel de los mares estaba mucho más bajo, durante la era glacial; las temperaturas estaban inferiores de 4 a 7° C, y las precipitaciones anuales, de 30 a 50 por ciento; había nieve y hasta glaciares en la sierra volcánica; y las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera eran más débiles, limitando el desarrollo de la vegetación.<br />
Los ecosistemas centroamericanos albergaban una megafauna (conjunto de especies de grandes mamíferos, hoy extintas) variada, aunque tal vez menos densa que en América del Norte, lo que pudo provocar un aumento de la movilidad de los grupos paleoindios. Centroamérica presentaba también profusos yacimientos de rocas sedimentarias y volcánicas duras, que podían ser aprovechadas para la confección de herramientas de calidad.<br />
Todavía no conocemos las características de la industria lítica que usaban los grupos pre-Clovis de la región, pero sabemos que los artesanos paleoindios de aquel entonces ya producían herramientas formales y de calidad, incluyendo puntas de proyectil.<br />
  Por su ubicación, su topografía y sus recursos, América Central debía ser una tierra propicia para los intercambios entre las comunidades. Estas prácticas eran vitales; podían involucrar bienes, ideas… o parejas. Y naturalmente, el fecundo istmo, que condujo a la colonización inicial de Sudamérica, se convirtió en un formidable cruce cultural interamericano. Jugó así, desde la Edad de Hielo, un papel fundamental en la evolución del mundo precolombino.</p>
<h4>	* Sébastien Perrot-Minnot es arqueólogo. Publicó un estudio sobre el poblamiento inicial de América Central en la revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.</h4>
<div class="gsp_post_data" data-post_type="post" data-cat="revista-d" data-modified="120" data-title="¿Cuándo ocurrió el primer poblamiento en Centroamérica?" data-home="https://www.prensalibre.com"></div>]]></content:encoded>
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                        <title>Los antiguos mayas y los nativos de las Antillas </title>
                        <link>https://www.prensalibre.com/revista-d/los-antiguos-mayas-y-los-nativos-de-las-antillas/</link>
                                                <pubDate>Sun, 20 Nov 2016 05:31:43 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img alt='Sébastien Perrot-Minnot' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Sébastien Perrot-Minnot</h2>
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                                                <category><![CDATA[Revista D]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[Al igual que América Central, las Antillas están situadas en el corazón del continente americano. Forman un gran archipiélago que se extiende en unos tres mil 500 km, en y alrededor del Mar Caribe, entre Venezuela, la Florida (Estados Unidos) y la península de Yucatán (México). ]]></description>
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<p>Cuando miramos el mapa, las islas de las Antillas hacen pensar en un vado de piedras. Algunos investigadores en ciencias humanas y sociales incluso las perciben como un tipo de “puente terrestre”.</p>
<p>Esta concepción es discutible: si bien es cierto que la distancia de una tierra a la otra es a menudo reducida, como para permitir a un viajero de salida divisar su próximo destino, hay también intervalos considerables, así como poderosas corrientes.</p>
<p>Al extremo occidental del arco antillano, unos 200 km separan Cuba de la península de Yucatán, y una corriente particularmente veloz fluye por este paso conocido como el Canal de Yucatán, exponiendo barcos vulnerables a ser arrastrados hacia el Golfo de México o la Florida.<br />
<br />
Estas condiciones geográficas explican seguramente, en gran parte, las diferencias notables que se observan entre Mesoamérica y las Antillas amerindias —fuertemente marcadas por migraciones e influencias sudamericanas—.</p>
<p>Pero eso no quiere decir que no hubo relaciones entre las dos áreas culturales. De hecho, audaces grupos nómadas parecen haber viajado del norte del istmo centroamericano a las Antillas Mayores incluso antes del surgimiento de las primeras civilizaciones mesoamericanas; en efecto, claras analogías fueron notadas entre herramientas de piedra elaboradas por los primeros grupos humanos atestiguados en las Antillas del norte, a partir del VI. milenio a. C., y objetos fabricados en Belice durante el periodo Arcaico (7500-2000 a. C.).</p>
<p>En lo que concierne a los periodos más tardíos —los que componen la historia de Mesoamérica— argumentos de naturalezas diversas y de alcances desiguales han sido presentados para tratar de esclarecer los lazos que se crearon entre la civilización maya y las Antillas. Pero la cuestión es difícil de abordar…</p>
<p>Reflexiones han sido inspiradas por testimonios anotados después de la llegada de los europeos a América. El <em>Libro de Chilam Balam de Chumayel</em>, un manuscrito maya de la época colonial, menciona la incursión a Yucatán, en tiempos precolombinos, de extranjeros “sin vestidos” y “mordedores de hombres”.</p>
<p>Para el historiador Douglas Peck, se trataría de caníbales antillanos; esta identificación es tentadora, aunque sus fundamentos son frágiles.</p>
<p>Por otro lado, Peck cree reconocer una referencia a los mayas de Yucatán, hecha por los amerindios de las Antillas Mayores, en un pasaje del <em>Diario del primer viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo</em> (1492-1493), un relato transmitido en forma compendiada por fray Bartolomé de Las Casas, en el siglo XVI: en La Española, los nativos informaron al Almirante que en la “tierra firme”, había gente llevando ropa&#8230; Sin embargo, el mismo Diario proporciona un elemento más pertinente: cuenta el descubrimiento de un pan de cera, en Cuba; dicha substancia no era producida en las Antillas, mientras que lo era, en abundancia, en Yucatán.</p>
<p>Cabe señalar, además, un singular acontecimiento registrado en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo (1568). Según este conquistador y cronista, un barco transportando a nativos de Jamaica derivó hasta la isla de Cozumel, en Yucatán, en 1516, es decir, poco tiempo antes del inicio de la conquista de Yucatán por los españoles. Ahora bien, las implicaciones históricas de este viaje aparentemente accidental son limitadas.</p>
<p>Tanto los testimonios dejados por los colonizadores europeos, como la arqueología, brindan informaciones sobre el intrigante juego de pelota indígena llamado “batu”.</p>
<p>Este  ritual se difundió en las Antillas del norte, al menos, a partir de 700 d. C. Se considera a menudo como una consecuencia de la influencia maya en las islas, aunque en realidad, las semejanzas con el juego de pelota maya son poco concluyentes. No obstante, las plazas ceremoniales donde se practicaba el deporte, en el Caribe insular, podrían tener un origen mesoamericano, como lo plantearon varios investigadores.</p>
<p>En un sitio arqueológico de la República Dominicana que posee tal plaza, La Aleta, se encuentra también una cavidad que ha sido comparada con los cenotes —pozos naturales usados con fines sacrificiales— de los mayas.</p>
<p>En el campo de la arqueología, son los vestigios muebles que ofrecen las evidencias más significativas. En 1936, el arqueólogo Maurice Ries reportó dos fragmentos de cerámica “maya” y una navaja de obsidiana, en la punta occidental de Cuba; lamentablemente, no se publicaron imágenes ni descripciones detalladas de este material, hallado en condiciones problemáticas.<br />
<br />
Objetos de jade encontrados en las Antillas del norte, en yacimientos precolombinos, fueron también vinculados con el área maya: el mineralogista George Harlow estima que su materia prima fue extraída del valle del Motagua, en Guatemala. Pero el argumento más contundente, a favor de la existencia de intercambios entre los mayas y los antiguos antillanos, lo provee una espátula vómica taína, de hueso, descubierta por el arqueólogo David Pendergast en un entierro del sitio maya de Altun Ha (Belice), datado del Clásico Tardío (550-850 d. C.).</p>
<p>La cultura taína floreció en las Antillas Mayores y en el norte de las Antillas Menores, durante los ocho siglos que precedieron la llegada de Cristóbal Colon a América, formando prósperos cacicazgos. Uno de sus artefactos más característicos es la espátula vómica, que era usada en ritos de purificación. La de Altun Ha no pudo llegar a Yucatán o Belice con las corrientes marinas, así que tuvo que ser traída por el hombre.</p>
<p>Ahora, ¿cómo se puede interpretar este conjunto de datos? Es posible que los mayas y antillanos hayan tenido relaciones indirectas, a través de las dinámicas redes de intercambio que se extendían a lo largo de la costa Atlántica de Centroamérica; el jade del Motagua, por ejemplo, pudo llegar al Caribe insular desde el sur del Istmo.</p>
<p>Sin embargo, parece muy probable que se hayan entablado contactos entre los referidos pueblos. Las costas antillanas no se divisan desde Centroamérica, y viceversa, pero un navegante atento y experimentado puede localizar una tierra sin verla, observando las nubes, por ejemplo, como el Viejo del libro de Hemingway. Y sin duda alguna, tanto los mayas como los isleños, tenían las capacidades requeridas para viajar de un área cultural al otro, a través del Mar Caribe.</p>
<p>En el caso de los mayas, disponían de robustos barcos, puertos urbanos y una navegación comercial, esencialmente costera, bien organizada. Los arriesgados viajes hacia tierras ubicadas más allá del horizonte podían ser justificados por propósitos económicos, políticos o religiosos; por otra parte, debían representar oportunidades para ganar un alto prestigio personal.</p>
<p>Sea como sea, las conexiones entre el área maya y las Antillas no dan la impresión de haber sido frecuentes ni de amplio alcance, en la trayectoria de las civilizaciones concernidas. Por lo demás, sobre este tema, la prudencia se impone: las oscuras profundidades de la historia pueden esconder, todavía, importantes secretos.</p>
<p>*Arqueólogo</p>
<div class="gsp_post_data" data-post_type="post" data-cat="revista-d" data-modified="120" data-title="Los antiguos mayas y los nativos de las Antillas " data-home="https://www.prensalibre.com"></div>]]></content:encoded>
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                        <title>10 enigmas de la arqueología guatemalteca</title>
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                                                <pubDate>Sun, 21 Feb 2016 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img alt='Sébastien Perrot-Minnot' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' loading='lazy' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
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						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2016-02-21T00:00:00-06:00">21 de febrero de 2016</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Revista D]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[La historia del país documenta cientos de hechos, sin embargo, hay misterios que  los especialistas aún tratan de resolver.]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="1200" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2019/01/8ffb9512-323a-4c68-bb76-0c20c9c0da46.jpg?quality=52&amp;w=1200" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="" loading="lazy" decoding="async" /><p>En el terreno de la Arqueología las investigaciones se multiplican. No obstante, varios misterios se resisten con tenacidad a los avances de la ciencia y nuevas preguntas surgen sin cesar.</p>
<p>En Guatemala la riqueza del patrimonio cultural es un tesoro para las mentes curiosas. Sin duda alguna, habría cautivado al mismo Sherlock Holmes, quien declaraba al doctor Watson: “Proporcióneme usted problemas, proporcióneme trabajo, deme los más abstrusos criptogramas o los más intrincados análisis, y entonces me encontraré en mi ambiente”  (sir Arthur Conan Doyle, El signo de los cuatro, 1890).</p>
<p>A continuación 10 enigmas de la arqueología guatemalteca.</p>
<h2>	¿Quiénes fueron los primeros habitantes de Guatemala?</h2>
<p>Los primeros pobladores   del continente americano vinieron del noreste de Asia durante la glaciación de Wisconsin (80 mil-11 mil años  atrás). Probablemente, migraron después del pico de la glaciación, ocurrido hace unos 21 mil  años. Formaron las culturas del periodo Paleoindio, que se extiende hasta el VIII milenio a.C. </p>
<p>En Guatemala, discretos vestigios de este periodo fueron hallados en 11 sitios. Incluyen puntas de proyectil de la cultura Clovis, que se difundió de Canadá a Venezuela, al menos entre 13 mil 300 y 12 mil 800 años atrás. Sin embargo, considerando las dataciones obtenidas en Sudamérica, la llegada de los humanos al actual territorio guatemalteco es necesariamente anterior al horizonte Clovis. Por lo demás, la vida de los grupos paleoindios que recorrieron  Guatemala sigue envuelta en espesos misterios.</p>
<h2>	¿Cuáles fueron las funciones del Montículo de la Culebra?</h2>
<p><br />
El acueducto colonial que se aprecia al sur del bulevar Liberación y  20 calle de la zona 14, en la Ciudad de Guatemala, fue elevado sobre el  asombroso edificio prehispánico el Montículo de la Culebra, el cual   ha sido afectado por  la urbanización moderna, pero se estima que su longitud rebasaba los 4 km. Se trata de una loma que  contiene   algunas estructuras de piedras.</p>
<p>Fue empleado  por los antiguos mayas del Preclásico Medio (1000-500 a.C) al Clásico Tardío (600-900 d.C).   Probablemente dependía de la gran metrópoli de Kaminaljuyú. Al parecer,   encerraba un sistema hidráulico, pero se   supone que sus funciones no se limitaban al transporte de agua. Investigadores conjeturan que pudo haber constituido una obra defensiva o una forma de delimitación territorial.</p>
<h2>	¿Cómo nació la civilización maya?</h2>
<p>Los orígenes de la civilización maya se sitúan en el Preclásico Temprano (2000-1000 a.C.). El área  experimentaba entonces, en un contexto de crecimiento demográfico, un desarrollo de las aldeas, el comercio y la jerarquía social. De acuerdo con ciertos estudios, la familia de lenguas de este grupo hundiría sus raíces en el principio de este periodo. Una cerámica considerada como maya aparece alrededor de 1800 a.C., en la costa del Pacífico del sureste de Mesoamérica, y una arquitectura publica —modesta todavía— es atestiguada a partir de 1400 a.C., en Chiapas.</p>
<p>La arqueóloga Prudence Rice sostiene que el calendario maya habría sido concebido hacia 1200 a. C. La historia política y social asociada a la emergencia de la civilización maya permanece oscura.</p>
<h2>	¿Qué representan los barrigones?</h2>
<p><br />
En el parque de La Democracia, Escuintla, los visitantes pueden observar esculturas monumentales    que muestran  personajes obesos con los ojos cerrados. Docenas de barrigones  de piedra del mismo estilo fueron hallados en la costa pacífica y las tierras altas meridionales de Guatemala, El Salvador y Chiapas, México, mientras que individuos aislados fueron reportados en las tierras bajas mayas.</p>
<p>Estas obras habrían sido elaboradas entre el 600 a.C y 100 a.C. Han sido atribuidas, hipotéticamente, a grupos mayas, mixe-zoques o proto-xincas. Su interpretación es objeto de debates. Se ha sugerido que podrían representar a mujeres embarazadas, ancestros o divinidades.</p>
<h2>	¿Para qué se emplearon los templos en miniatura de Mejicanos?</h2>
<p>En el sitio prehispánico de Mejicanos, ubicado en la orilla del lago de Amatitlán, peñas exhiben las formas esculpidas de siete pequeños templos piramidales, con sus escalinatas; la mayor parte de ellos tiene una cavidad en la cumbre. Estas maquetas rupestres están asociadas a materiales fechados, sobre todo, para el periodo Clásico (300-900 d. C.). Representan un caso único, por el momento, en Guatemala, pero no en Mesoamérica: se conocen creaciones parecidas en México.</p>
<p>El arqueólogo Edgar Carpio opina que Mejicanos debía ser “una especie de lugar de culto en donde se llevaban a cabo rituales propiciatorios y de otra índole”. Por cierto, las cavidades presentes en los templos en miniatura pudieron haber servido para efectuar ofrendas o libaciones, recolectar el agua de lluvia o moler sustancias, con fines religiosos.</p>
<h2>	¿A qué se refieren las  fechas más remotas de las estelas D y F?</h2>
<p><br />
Como las demás estelas del sitio maya de Quiriguá,  Izabal, las que son designadas con  las letras D y F representan a soberanos y tienen textos jeroglíficos. Sus inscripciones indican que fueron erigidas, respectivamente, en 766 y 761 d.C bajo el reino de K’ak’ Tiliw Chan Yopaat. Sin embargo, otras fechas fueron plasmadas en estos monumentos. Las más antiguas, establecidas por largos cálculos, nos llevan millones e incluso trillones de años en el pasado.</p>
<p>Según estudios publicados por Matthew Looper, José Crasborn y Camilo Alejandro Luin, los glifos que acompañan las fechas evocan lugares míticos y divinidades; en la Estela F mencionan la decapitación de una de ellas. El significado profundo de estos pasajes mitológicos se nos escapa, pero podemos suponer que debían contribuir a reforzar el poder de K’ak’ Tiliw Chan Yopaat.</p>
<h2>	¿Qué se esconde detrás de la cultura Cotzumalguapa?</h2>
<p>En Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla,  las investigaciones dirigidas por el arqueólogo Oswaldo Chinchilla evidenciaron la existencia de una zona urbana prehispánica de 10 km², que estuvo en actividad en el Clásico Tardío. Esta “zona nuclear”  revela cientos de esculturas de un característico estilo, que hacen  énfasis en los temas rituales y guerreros.<br />
Algunos monumentos muestran enigmáticos glifos.</p>
<p>El estilo escultórico de Cotzumalguapa se difundió ampliamente, en la costa pacífica y las tierras altas de Guatemala y en el occidente de El Salvador. Asociado a características de la arquitectura, la cerámica, la industria lítica y el arte rupestre, permite definir una cultura particular. Pero ¿qué realidades sociopolíticas se esconden detrás de esta entidad? ¿Constituyeron los gobernantes de Cotzumalguapa una alianza regional o incluso un imperio?</p>
<h2>	¿Qué causó la desaparición de la civilización maya clásica en las Tierras Bajas?</h2>
<p>Esta pregunta es  considerada como uno de los grandes enigmas de la arqueología mundial. Sin embargo, los avances de las investigaciones  científicas han esclarecido varios aspectos del problema. Antes que todo, cabe subrayar que el llamado “colapso”  de las ciudades mayas clásicas de las tierras bajas se extendió por más de 200 años, del siglo VIII al siglo X, y no acarreó de ninguna manera el fin de la civilización maya en su conjunto. Luego, es obvio que el fenómeno fue favorecido por varios factores, incluyendo la presión demográfica, desastres ecológicos y conflictos.</p>
<p>Finalmente, las ciudades concernidas fueron víctimas de crisis políticas mayores, que acabaron con el poder de la élite. No obstante, en ausencia de testimonios escritos —la escritura siendo un privilegio de la misma élite— las circunstancias de estos trastornos son difíciles de precisar.</p>
<h2>	¿Qué sucedió con los pueblos perdidos de la costa sur?</h2>
<p>Al viajar  de la cabecera municipal de Santa Lucia Cotzumalguapa, Escuintla, al antiguo ingenio Los tarros, en medio de las plantaciones de caña, se pueden admirar las pintorescas ruinas de una iglesia colonial. Conocido hoy bajo el nombre de San Juan Perdido, el lugar conserva los remanentes de San Juan Aloteque, uno de los “pueblos perdidos”  de la costa sur de Guatemala. Estas localidades fundadas después de la Conquista fueron abandonadas, principalmente, en el siglo XVIII.</p>
<p>El arqueólogo e historiador René Johnston explica que fueron víctimas de un proceso “muy complejo”, en el cual se entrelazaban severos problemas económicos y la difusión de temidas enfermedades (especialmente, la oncocercosis, que causa ceguera). Pero las circunstancias y consecuencias del abandono están lejos de ser claras. Sea como sea, los pueblos perdidos fueron invadidos por la vegetación y la niebla del tiempo. Algunos de ellos esperan ser redescubiertos, todavía, por los arqueólogos.</p>
<h2>	¿Dónde está Tzimin Chac?</h2>
<p><br />
En 1525, en el transcurso de su expedición a Honduras, el conquistador Hernán Cortés fue recibido amistosamente por el rey itza Canek, en la isla de Noj Petén, actual  Flores. Antes de seguir su camino, dejó a su anfitrión un caballo herido. Canek trató el équido lo mejor que pudo, aunque en realidad no sabía cómo cuidarlo.</p>
<p>Cuando el animal murió fue divinizado bajo el nombre de Tzimin Chac (tapir fulminante). Este dios del trueno y el rayo era representado por una gran estatua, colocada en un templo. Pero en 1618, el misionero franciscano Juan de Orbita, acompañado por su correligionario Bartolomé Fuensalida, destruyó el singular ídolo, provocando la ira de los itzaes y la desaprobación de las autoridades españolas. Desde el siglo XIX, varios investigadores buscaron, sin éxito, los restos de Tzimin Chac.</p>
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                        <title>EK&#8217;NAB: Lago Negro</title>
                        <link>https://www.prensalibre.com/guatemala/eknab_0_733126682-html/</link>
                                                <pubDate>Sun, 08 Jul 2012 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Guatemala</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img alt='Sébastien Perrot-Minnot' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' loading='lazy' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Sébastien Perrot-Minnot</h2>
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									</div>
								</div>
						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2012-07-08T00:00:00-06:00">8 de julio de 2012</time></span></div>]]></dc:creator>
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                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="473" height="322" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/85a0701e-b599-4109-a140-d4bca81ecf51.jpg?quality=52&amp;w=473" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Quiriguá fue declarada Monumento Nacional en 1970. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)" srcset="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/85a0701e-b599-4109-a140-d4bca81ecf51.jpg 473w, https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/85a0701e-b599-4109-a140-d4bca81ecf51.jpg?resize=150,102 150w" sizes="auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px" loading="lazy" decoding="async" /><p>La más famosa de todas es la estela E, de 10.66 metros con un peso de 60 toneladas, que es el  monolito  más grande de la América precolombina. Se erigió sobre  la explanada de 300 metros, que está  delimitada por los vestigios de plataformas en sus lados norte y este   por una cancha de juego de pelota al sur  y al oeste por la Acrópolis, en la cual se aprecian  ruinas de edificios que fueron  residencias de la élite política, así como una escalinata monumental.</p>
<p><strong>Descubrimiento</strong></p>
<p>  El estudio de Quiriguá empezó en 1840. El artista inglés Frederick Catherwood, por invitación de los propietarios del terreno, recorrió las ruinas y dibujó dos estelas.</p>
<p>Sus observaciones y dibujos fueron publicados en 1841 por  el explorador norteamericano John L. Stephens, en el célebre libro Incidentes de viaje por Centroamérica, Chiapas y Yucatán, que dio a conocer al mundo el intrigante legado de los antiguos mayas.  &#8220;Su nombre se ha perdido, su historia queda misteriosa&#x85;&#8221;, escribió Stephens.</p>
<p>  Un reporte más extenso  fue producido en 1854 por el médico austríaco Karl Scherzer, pero fue el británico Alfred Percival Maudslay,   quien pasó tres días en el sitio en 1881, quien dirigió los primeros grandes trabajos arqueológicos en Quiriguá, captó fotografías que aún causan asombro y levantó un plano del sitio.  </p>
<p> <strong>Zona protegida</strong></p>
<p> En 1910, la empresa   estadounidense United Fruit Company compró los terrenos donde estaba localizado el sitio de Quiriguá, pero se había vuelto ya demasiado famoso para ser ignorado, y decidieron dejar el parque como una isla en el océano de plantaciones de banano.</p>
<p>En las primeras décadas del siglo XX, los arqueólogos Édgar Lee Hewitt y Sylvanus Morley emprendieron  trabajos  con el apoyo del Instituto Arqueológico de América y de la Carnegie Institution de Washington. </p>
<p>El proyecto arqueológico más ambicioso fue el que dirigió Robert Sharer &mdash;Universidad de Pensilvania&mdash;, en colaboración con el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (Idaeh), de 1974 a 1979.</p>
<p> La Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural de Guatemala, que asumió la gestión del parque arqueológico en los años ochenta, impulsó nuevas investigaciones a partir del 2009. Fueron dirigidos por José Crasborn, actual director del parque,  lo cual dio lugar al descubrimiento en el 2010 de un panel esculpido.</p>
<p><strong>Historia de rivalidades</strong></p>
<p>  La ocupación del lugar se remonta al Preclásico Tardío (400 a. C.-200 d. C.), pero  la historia de la ciudad, tal como lo revelan los monumentos, comienza solo a mediados del Clásico Temprano (200-600 d. C.). </p>
<p>En el año 426, en efecto, el rey de Copán &mdash;Honduras&mdash; K&#8217;inich Yax K&#8217;uk&#8217; Mo&#8217; invistió al primer rey de Quiriguá, Tok Casper. Al parecer ambos soberanos estaban vinculados con la clase dirigente de Tikal, preocupada por fortalecer sus intereses en el sureste del área maya.</p>
<p>Quiriguá presentaba  ventajas estratégicas y comerciales, por estar situada en el río Motagua,  importante ruta que conecta  las tierras altas, el Caribe y las tierras bajas del norte.</p>
<p> Su desarrollo tuvo tropiezos. Hay un vacío en las inscripciones, de 495 a 653, que se asocia en los registros arqueológicos con una  disminución de la actividad humana y destrucción de monumentos, a causa quizás de invasores. </p>
<p>Ello refleja en alguna medida las  consecuencias de la derrota de Tikal frente a Calakmul. Pero los elementos también se ensañaron con la ciudad del Motagua, que sufrió  inundaciones &mdash;delatadas por la estratigrafía del sitio&mdash; en el siglo VI o el VII.</p>
<p>  A pesar de ello, en esos terrenos aparentemente desolados, la civilización volvió a florecer. De hecho, a Quiriguá se le hizo difícil seguir  bajo la sombra de Copán. Así que el vasallo acabó por sublevarse contra su señor, posiblemente con el apoyo de los gobernantes de Calakmul, deseosos de debilitar a un fiel aliado de Tikal.</p>
<p> En esta audaz empresa, el sexto rey de Quiriguá, K&#8217;ak&#8217; Tiliw Chan Yopaat &mdash;también conocido como Cauac Cielo&mdash;, logró su cometido: en 738, capturó al rey de Copán Waxaklajuun Ub&#8217;aah K&#8217;awiil (18-Conejo), quien fue  decapitado en Quiriguá, en un sacrificio público. </p>
<p>A partir de ese momento, Quiriguá pudo aprovechar plenamente los beneficios de su comercio fluvial, y disfrutar una prosperidad que jamás había experimentado anteriormente.</p>
<p>  El reino de K&#8217;ak&#8217; Tiliw Chan Yopaat (724-785 d. C.) corresponde al apogeo de Quiriguá. Se le atribuye  gran parte de las construcciones y las esculturas &mdash;incluso la Estela E,  del 771 d. C.&mdash; que se pueden observar hoy en el sitio, así como un florecimiento intelectual del cual las estelas D y F nos brindan un singular testimonio, con sus cómputos de millones de años en el pasado.</p>
<p> En la historia dinástica local, solo dos monarcas siguen a este gran rey: Cielo Xul, quien dedicó a su glorioso predecesor (¿su padre?) el Zoomorfo G, y Jade Cielo. </p>
<p>La última inscripción conocida en Quiriguá fue hallada en un palacio de la Acrópolis, y menciona el año 810. El derrumbe del mundo maya clásico estaba en marcha, arruinando el poder real, la aristocracia, las instituciones y los flujos comerciales.</p>
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                        <title>Príncipe Alberto II: &#8220;Preservar bosques es asegurar el futuro&#8221;</title>
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                                                <pubDate>Sun, 26 Jun 2011 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Guatemala</div>

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							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img alt='Sébastien Perrot-Minnot' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' loading='lazy' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Sébastien Perrot-Minnot</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
																					</h3>
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								</div>
						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2011-06-26T00:00:00-06:00">26 de junio de 2011</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Guatemala]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[Alberto II es príncipe de Mónaco desde el 2005. Hijo del príncipe Rainiero III y de la princesa Grace. Fue asociado a la conducta de los asuntos del Estado desde 1984; y contribuyó significativamente, al lado de su padre, a reforzar la soberanía y la posición internacional de Mónaco. Preside la delegación monegasca en la Asamblea General de las Naciones Unidas desde la adhesión de su país a la ONU en 1993. Por sus sensibilidades propias, el príncipe Alberto II favorece al resplandor de su patria en los campos de las artes, el deporte y la ecología. En el 2006 creó la Fundación Alberto II de Mónaco, la cual se dedica a la protección del medioambiente y la promoción del desarrollo sostenible.   Guatemala es uno de los países donde  trabaja efectivamente a través de la Fundación Pacunam para la preservación de la riqueza natural de la reserva de la Biósfera Maya. En esta entrevista el Príncipe  habla de  sus convicciones y compromisos ambientales.]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="473" height="322" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2011/06/02e0a15a-60e0-4066-bc9d-ecdef0ce2119.jpg?quality=52&amp;w=473" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Sin titulo prensalibre print" srcset="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2011/06/02e0a15a-60e0-4066-bc9d-ecdef0ce2119.jpg 473w, https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2011/06/02e0a15a-60e0-4066-bc9d-ecdef0ce2119.jpg?resize=150,102 150w" sizes="auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px" loading="lazy" decoding="async" /><p><strong>¿Por qué decidió apoyar los esfuerzos en favor de la  Biósfera Maya?</strong></p>
<p>  Siempre fui sensible a la protección del medioambiente y a la de los bosques en particular. Patrociné junto al  Premio Nobel de la Paz 2004 Wangari Maathai la campaña del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente &#8220;Mil millones de árboles&#8221;. Estoy también muy vinculado con las raíces culturales de todos los pueblos las cuales, cuando se conservan, tienen mucho que enseñarnos. El proyecto de conservación y aprovechamiento sostenible en la reserva de la Biósfera Maya armoniza la conservación de la cultura maya con la de la biodiversidad, al mismo tiempo que privilegia el desarrollo sostenible de las comunidades locales. Lo que está en juego es inmenso.</p>
<p><strong>¿En qué consiste el proyecto que apoya su fundación en Guatemala?</strong></p>
<p>Apoyamos a la Fundación Pacunam para consolidar los esfuerzos emprendidos para la conservación de su entorno natural por dos comunidades claves situadas en los corredores biológicos entre el Parque Nacional Tikal y el Parque Nacional El Mirador&ndash;Río Azul. Trabajar con estas comunidades  que unen dos parques de una riqueza excepcional es esencial para consolidar a largo plazo una biodiversidad única. Es  un proyecto completo y coherente.</p>
<p><strong>¿Qué más se necesita  para reforzar la protección de la Biósfera Maya?</strong></p>
<p>El hombre se encuentra en el corazón de lo que está en juego. La conservación de la biodiversidad no puede lograrse sin el respeto de las comunidades locales y sus implicaciones en torno a los valores culturales y naturales. No puedo más que alentar a proseguir en esta vía que considera el desarrollo de las comunidades locales como prioridad principal para la conservación de la Biósfera Maya. La selva de esta reserva constituye también el santuario de un rico patrimonio cultural. </p>
<p><strong>¿Ya visitó usted sitios arqueológicos de esta área? ¿Qué sentimientos  le inspiran las ciudades mayas del norte de  Petén?</strong></p>
<p>Durante mi estadía en Guatemala, &mdash;en marzo último&mdash;, tuve la suerte de visitar algunos templos mayas resurgidos del pasado y que la selva  protegió. Estos edificios colosales nos ponen frente a nuestra responsabilidad de hombres que deben proteger la esencia misma de los testimonios de una civilización excepcional que me inspira respeto y humildad.</p>
<p><strong>¿En qué otros países trabaja su fundación?</strong></p>
<p>Mi fundación apoya proyectos en los tres macizos forestales más grandes del planeta: la Amazonia, la cuenca del Congo, e Indonesia. Estos proyectos respetan el equilibrio entre la protección de la biodiversidad y el desarrollo de las poblaciones locales para preservar su integridad y cultura. Apoyamos por ejemplo, en la cuenca del Congo, un centro de capacitación abierto a jóvenes diplomados o profesionales de todos los países de dicha cuenca para que puedan adquirir las competencias sociales indispensables para una gestión sostenible del capital forestal. </p>
<p> <strong>En Mónaco también usted fomenta activamente la protección del medioambiente. ¿Podría mencionarnos iniciativas  en este sentido?</strong></p>
<p>No hay acción coherente si no se trabaja en todas las escalas de la cadena de la madera. Así, la Fundación lanzó y desarrolló la iniciativa &#8220;Mónaco se compromete contra la deforestación&#8221;, de la cual uno de los aspectos es la ambición de hacer de Mónaco el primer Estado sin madera ilegal. Sensibilizamos a las empresas, los arquitectos y los gobernantes a promover el aprovechamiento de  madera procedente de bosques gestionados sosteniblemente.</p>
<p><strong>¿Qué lo motiva a comprometerse con los bosques?</strong></p>
<p>Los bosques abarcan  los tres campos de los cuales se ocupa la Fundación: el agua, la biodiversidad y  la lucha contra el cambio climático.  Es inútil recordar las cifras que ilustran la riqueza en biodiversidad de estas selvas tropicales y las de las importantes emisiones de gases de efecto invernadero que ocasionan la destrucción de dichas selvas. No podemos pretender preservar nuestro medioambiente si no nos ocupamos activamente de la suerte de nuestros bosques. Su protección es nuestra responsabilidad global. Preservar los bosques es asegurar el futuro de la humanidad.</p>
<div class="gsp_post_data" data-post_type="post" data-cat="guatemala" data-modified="120" data-title="Príncipe Alberto II: &#8220;Preservar bosques es asegurar el futuro&#8221;" data-home="https://www.prensalibre.com"></div>]]></content:encoded>
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