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Comienza otro reto para Fernando Patterson con Xelajú MC

Quetzaltenango.- Las noches mágicas de Fernando Arturo Patterson quedarán en el recuerdo. Sus asombrosas atajadas, liderazgo dentro del campo y las trenzas que destacaban en su cabellera ya no estarán más en la cancha, pero a partir de ahora, el costarricense comienza un nuevo sueño: “Dirigir algún día a Xelajú”.

Por CARLOS VENTURA

PATTERSON detuvo tres penaltis en la final del Clausura 2012 contra  Municipal, y Xela se coronó campeón.
PATTERSON detuvo tres penaltis en la final del Clausura 2012 contra Municipal, y Xela se coronó campeón.

Quetzaltenango.-Las noches mágicas de Fernando Arturo Patterson quedarán en el recuerdo. Sus asombrosas atajadas, liderazgo dentro del campo y las trenzas que destacaban en su cabellera ya no estarán más en la cancha, pero a partir de ahora, el costarricense comienza un nuevo sueño: “Dirigir algún día a Xelajú”.

A sus 43 años, Patterson decidió colgar los guantes después de 24 temporadas de carrera futbolística.

Después de ganar tres títulos de liga con el amor de su vida, Xelajú, y ser el jugador que más coronas ha obtenido con los chivos, ahora tiene otro objetivo, pues espera algún día estar al frente del banquillo del cuadro quetzalteco, conjunto al que llegó un 8 de diciembre de 1995, proveniente de Puerto Limón, Costa Rica.

Ídolo chivo

Patty, como le dicen los aficionados chivos, tiene una historia de amor eterno con Xelajú, lo que lo convierte en un ídolo para los quetzaltecos.

En 1994, cuando jugaba en el Municipal Puntarenas de su país, fue observado por el entrenador Marvin Rodríguez, quien le insistió para emigrar al futbol guatemalteco.

Fue ahí donde empezó a forjar una historia que hasta ahora ningún jugador que haya vestido la playera de Xelajú puede contar.

“Rodríguez ya dirigía a Xela y me pidió que viniera junto a otros ticos. Venía de una ciudad con playas y caí a un lugar con mucho frío. El final de esa temporada derrotamos a Comunicaciones, fue la primera felicidad que tuve con el equipo”, recordó Patterson sobre el título de 1996.

Luego de pasar por varios equipos en Guatemala y Costa Rica, Patterson volvió a Xelajú para hacer más grande su leyenda, cuando obtuvo el título del Torneo Clausura 2007, de la mano del técnico, Carlos Daniel Jurado.

El guardameta costarricense pasó a la inmortalidad en la final del Clausura 2012, cuando detuvo tres penaltis y Xelajú alcanzó la Quinta Luna, el tercer título para Patterson con Xelajú.

“Me siento muy contento de ser tres veces campeón. Es un orgullo y me siento muy feliz, la afición me brindó su apoyo hasta el último partido y lo que viví cuando me dieron mi despedida fue como levantar las tres copas juntas”, expresó Patterson.

Además de las tres coronas, el portero marcó 20 goles con los chivos, algo inédito en el futbol guatemalteco.

“Eso me llena de orgullo, ser un guardameta que ha anotado goles, pienso que es lo más lindo que le puede pasar a alguien, ser reconocidos mundialmente”, dijo Patterson, sobre su ubicación entre los primeros 10 guardametas goleadores en activo en el planeta.

LA VIDA DE PROFE

Atrás quedó la vida de aquel defensor de los tres postes, aquel líder que corregía y guiaba a sus defensores. Ahora le toca enseñar.

Reconoce que le parece chistoso cuando le llaman Profe, pues aún no se adapta a su nueva vida como preparador de porteros.

“La verdad, creo que me dicen Profe —ríe— solo por molestar, pero me voy acostumbrando. Yo quiero que los muchachos sean de carácter fuerte como me catalogaban, hay que transmitir que uno tiene que estar en la cima, competir, a querer ganar”, afirmó.

Patterson expuso que tiene una meta por alcanzar antes de retirarse del mundo futbolístico.

Su anhelo de ser el director técnico de Xelajú MC, aunque expresa que no hay prisa; tiene que aprender más antes de asumir el reto.

“Quiero prepararme más como técnico y apoyar al actual, trabajar con los porteros y en un futuro quiero hacerme cargo del equipo y poder digerirlo, quiero aprender. Es mi sueño dirigir a Xela”, dijo.

quebró su carácter

Pero ese hombre que ha demostrado ser líder, fuerte, serio y exigente, también ha mostrado su lado nostálgico, cuando más de ocho mil aficionados le dieron el adiós el pasado domingo 21 de julio pues dejo de hacer lo que más le ha gustado, defender el arco.

Dice Patterson que le fue muy triste al no contar con la presencia de su progenitora, Marina Castro Mesa, al igual que sus hermanos, pero se llena de alegría al decir que su familia siempre le da ánimos.

“Mi mamá lloró por teléfono al saber que estoy bien, sé que mi papá me apoya desde arriba —señala el cielo—, ella está contenta y está orgullosa de poner en alto los apellidos y haberlos representado”, concluyó.