Jue 15 Nov de Noviembre 2018 Actualizado 00:00h

Personaje del año

Personaje
del año 2017

Personaje del Año 2017 Joaquín
Orellana

Prensa Libre reconoce al maestro, por sus creaciones musicales universales que han trascendido en tiempo y espacio.

Bien Hecho 2017 Yahaira
Tubac

La virtuosa pianista de tan solo 8 años, es reconocida con el Bien Hecho 2017, categoría Arte, de Prensa Libre.

Arte

Sus dedos son pequeños y se estiran para moverse con gracia por las teclas del piano, el instrumento que la ha acompañado desde que tenía 2 años y cuyo sonido la conduce a soñar en convertirse en pianista profesional y pisar grandes escenarios.

Yahaira Tubac Toj es originaria de la aldea Cruz Blanca, en San Juan Sacatepéquez, y tiene 8 años.

Es la hija mayor de Pedro Tubac y Marlyn Toj, quienes se han ocupado de que la niña y su hermanito, Pedro, se desarrollen en la música. Ella en el piano y él en el violín.

Todos los días, la niña pule su talento. Tres horas al día, bajo la supervisión de don Pedro, se sienta frente al piano. Aunque sus pies aún no tocan el suelo, su padre coloca un cajón de madera debajo para que pueda tener una buena postura. Así está lista para cada ensayo. “Él siempre está conmigo y me corrige las notas”, confiesa la pequeña virtuosa, mientras sus ojos se fijan en él, su mentor y amigo.

Desde que estaba en el vientre materno, los sentidos de Yahaira se conectaron con la música, pues sus padres la estimulaban con melodías de Mozart, practica que continuó al nacer.

Al ver a su papá tocar el teclado, se despertó en ella el deseo de aprender. Tenía 2 años cuando ingresó al Centro de Desarrollo Artístico Infantil del programa World Vision, en la comunidad de Zet, en San Juan Sacatepéquez, donde recibe clases con el Método Suzuki y es parte de la Orquesta Sinfónica Sonidos de Esperanza.

Allí se forma de la mano de su profesor Edwin Canté, quien también instruye a su padre para que continúe con el trabajo en casa. Este es un trabajo de equipo.

Cuando se sienta al piano, Yahaira se pierde en su sonido. Su tema favorito es Arietta, de Muzio Clementi, pero también La Sanjuanerita, de José Ernesto Monzón, la cual ejecuta con precisión, sin titubear o turbarse porque alguien la observa, y así se comporta ante una sala llena.

“Los que se ponen nerviosos son mis papás”, dice, con una sonrisa espontánea y tímida que deja ver la pérdida de varios de sus dientes, señal de que muda dentadura.

Su padre le ha dicho que cuando esté en el escenario de lo mejor pero también que disfrute su momento, y así lo hace. Con o sin partitura, toca con pasión.

A su corta edad, es considerada una virtuosa del piano y ha pisado varios escenarios; pero el número de concierto se incrementó desde que viajó a Miami y apareció en el programa de televisión Siempre niños de Don Francisco, en marzo pasado.

Estuvo en el Teatro Nacional junto a Gaby Moreno en agosto pasado, una experiencia especial para la pequeña música, quien ha acompañado en el piano a otros artistas nacionales.

Su talento también ha sido apreciado por público de Nicaragua, Estados Unidos y Chile, de este último país recién visitó la Isla de Pascua, a donde volverá en enero próximo para recibir clases de piano y desarrollar su técnica, pues es alumna internacional de la Escuela de Música y de las Artes, en ese lugar.

No deja de ser niña

Se es niño solo una vez. Los padres de Yahaira están conscientes de ello y procuran que en el día tenga tiempo para entretenerse con su hermano y sus primos.

Su juego favorito es “la lleva”, y el correteo y las risas tiene lugar en el patio de su casa; pero también se distrae con sus juguetes.

Violeta, una muñeca de trapo color morado que le obsequiaron la Navidad pasada es su favorita y no la suelta a la hora de dormir.

La lectura la cautiva y le gustan los cuentos. “Tengo un libro que con mi hermano le decimos el libro mágico porque tiene música. Trata de una niña que va a visitar todas las estaciones del año en un solo día”, cuenta.

Cuando ve la televisión, las caricaturas de princesas son sus favoritas.

El próximo año, cuando comience el ciclo escolar, Yahaira asistirá nuevamente a la Escuela Primaria de Niñas Belarmino Manuel Molina, donde cursará el segundo año de primaria, y sus estudios tendrá que alternarlos con las clases y ensayos de piano. La pequeña virtuosa tiene grandes sueños, uno de ellos es presentarse en escenarios de Roma, pero por ahora le ha dicho a su padre que quiere interpretar la 5ta. Sinfonía de Bethoveen.

Además del piano, le gustaría tocar la marimba, el chelo y el violín, en el cual ya saca algunas melodías, que aprendió al ver a su hermano y a su madre ensayar.

Pianista Yahaira Tubac Toj
Impresionó a los presentes con su talento

Galería

Bien Hecho 2017 Edwin
Kestler

Creó una caja autónoma para medir el consumo de agua y ahora anhela que el dispositivo sea útil para más guatemaltecos.

Innovación

Dirigir un campamento urbano en la zona 5 le cambió la vida al guatemalteco Edwin Kestler y con su invento probablemente se la cambiará también a muchas otras personas.

“—Fue allí—donde entendí la problemática social del agua…Ver a un niño bañándose con un chorrito de agua. La tecnología no es un sustituto, pero te ayuda a obtener metas medibles y a alcanzarlas”, dijo a Prensa Libre este ingeniero en Telecomunicaciones y emprendedor desde hace dos años.

El Waterbox —caja de agua—es el invento, aún en etapa piloto, que destacó este año no solo en Guatemala, sino en los foros más importantes de la innovación mundial.

UNA INGENIOSA CAJA

Waterboxes un dispositivo conectado al contador de agua —residencial o industrial—, que envía los datos de consumo a la nube y luego el microcomputador que tiene adentro “aprende”el patrón de consumo del usuario. Como es autónomo, puede enviar una notificación de cuánto lleva consumido, similar al control que da un teléfono celular del plan de datos.

“Lo que hace el dispositivo es que tiene inteligencia artificial y en lugar de transmitir datos constantemente, se preprocesan localmente en el contador y luego se detecta si hay algo inusual en el consumo o una falla”, explicó Kestler.

Es una especie de robot y un ejemplar de lo que en tecnología llaman “el internet del agua”.

“Si van dos o tres días fuera de tu patrón de consumo, el dispositivo aprende. Si hay una caída de presión o un uso diferente del agua puede cortar el paso de esta”, señaló.

¿Qué problema resuelve

el Waterbox? Desde la perspectiva de su creador, el mal uso del recurso vital y la limitada disponibilidad del servicio.

“Un buen uso lo primero que permite es subir la disponibilidad, que en la Ciudad de Guatemala es solo de 10 horas diarias. La mayoría no se da cuenta porque tiene un cisterna que le permite tener agua las 24 horas. Y también ayudamos a una mejor planificación urbana”, afirmó.

Los costos de distribución también bajan, porque “es una forma más certera de diagnosticar problemas”, comentó.

Flatbox, que es el nombre de la empresa que Kestler dirige, calcula que con la herramienta en funcionamiento se logra reducir en un 35% el mal uso del agua. “Tenemos un modelo que extrapola lo que se logró en el de luz: si consumes poco, tienes una tasa diferenciada; es decir, volvemos eficiente el consumo de las casas. Y un 35%
en el ahorro de agua significa una expansión del sistema como del 20 al 25%.

Entonces llegaríamos a más usuarios”, señaló. Por su impacto social, Kestler y su equipo fueron finalistas en la IOT/WT Innovation World Cup en Barcelona, este año, en la categoría de Smart Cities, donde alcanzaron el segundo lugar.

Semanas después visitaron Nueva York, gracias a que el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) los seleccionó como parte de su desafío, llamado Solve at MIT, que premia soluciones tangibles para problemas reales.

LA PRUEBA DE FUEGO

El Waterbox está por ingresar a su etapa de testeo o lo que en tecnología se llama Beta. Con un costo aproximado de Q1 mil 100 por dispositivo, se probará en mil residencias de la Aldea El Fiscal, en la zona 19 capitalina.

“Tuvimos una inversión de US$200 mil —para el plan piloto—y si nos proponemos llegar a un millón de usuarios en la capital necesitamos unos US$$2 millones, que es poco dinero a nivel de Smart Cities”, contó Kestler.

Completada esta etapa, agrega, se daría por terminado el producto y debería estar listo para su comercialización, con datos duros de cuánto se ahorra en costos y con una muestra significativa.

“Ahora hay que buscar a un socio capitalista, para producir la cantidad de dispositivos que se requieren, porque es un mercado de volumen”, indicó.

Salir de la comodidad de su oficina le ayudó a entender la problemática y luego a pensar en una solución: cómo llevar agua potable de una forma rentable a más usuarios, en un país donde la disponibilidad del líquido es limitada. Y de paso, contribuir con uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Bien Hecho 2017 Christa Shieber
y Miguel Orrego

Encontraron el mux de Tak'alik ab'aj

Cultura

Cuando se les pregunta a los arqueólogos Christa Schieber de Lavarreda y Miguel Orrego Corzo qué elegirían estudiar y dónde trabajarían si nacieran de nuevo, sin titubear responden que, ¡por supuesto!, lo harían en el Parque Nacional Tak’alik Ab’aj, en el Asintal, Retalhuleu.

Al lugar le han dedicado tres décadas de su vida, desde su fundación, en 1987.

Durante este lapso han hecho cientos de descubrimientos que les han permitido conocer desde la llegada de la cultura olmeca en el Preclásico (800 a. C.), hasta el asentamiento de los pueblos mayas durante la época precolombina.

En estos 30 años, los trabajos de excavación y análisis han sido arduos para ambos y sus equipos de trabajo; sin embargo, los resultados han compensado esos esfuerzos.

Uno de los mayores hallazgos fue revelado el 11 de julio de este año, y fue el descubrimiento del “mux” — ombligo, en idioma mam— de Tak’alik Ab’aj.

En otras palabras, encontraron, después de casi dos años de trabajo, el “punto sagrado”, el axis mundi, que simbólicamente es la conexión entre el cielo y la Tierra.

“Es como el kilómetro cero”, desde el cual se comenzó a construir la ciudad, explica Schieber.

Entre sus muchas revelaciones también destacan el hallazgo de dos entierros reales. El primer descubrimiento fue en el 2002, y el segundo, en el 2012. En este último encontraron cabecitas de jade que evidencian la existencia de los ajau o reyes de los pueblos originarios, según Orrego.

Mucha experiencia

Orrego y Schieber poseen una larga trayectoria profesional.

Schieber es arqueóloga, graduada en la Universidad de San Carlos (Usac) y actualmente prepara su disertación PhD. en la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universidad de Bonn.

Durante 32 años se ha dedicado a la investigación arqueológica en Kaminaljuyú (1985); Río Azul (1987) y Tikal (1996-1997). Es cofundadora del Proyecto arqueológico Tak’alik Ab’aj, en 1987.

Orrego se especializó en Arqueología en la Universidad de Pennsylvania, Philadelphia, EE. UU., y es arqueólogo emeritisimmum de la Facultad de Humanidades de la Usac.

Ha trabajado durante 54 años en sitios como Kaminaljuyú, Guatemala; Tikal, Yaxhá, Naj Tunich, Petexbatún y Río Azul, en Petén; Finca Bolivia, Escuintla; y en Tak´alik Ab´aj, Retalhuleu, desde 1987.

gusto y satisfacción

El gran sueño de Schieber era graduarse de arquitecta en la Usac, pero debido a que tenía que trabajar durante el día no pudo ajustar su horario al de esa facultad por lo que se decidió por la Arqueología.

“Siempre me había gustado la estética y la historia. Entonces, al no poder estudiar lo que quería, me incliné por mi segunda opción, y ahora doy gracias a Dios porque ha sido lo más feliz de mi vida”, afirma.

Cuenta que una de sus mayores satisfacciones es “ayudar a recuperar la historia, porque las personas necesitan conocer su pasado”. Otra es la dicha de trabajar en equipo, “lo cual nos llevó a que personas que eran recolectores de café ahora sean especialistas en Arqueología”.

Orrego, por su parte, cuenta que cuando tenía 14 años vivía en la colonia Centro América, zona 7, y para ir a la escuela pasaba por los potreros de Kaminaljuyú y miraba a los trabajadores sobre los montículos.

“Me acercaba a curiosear y una vez el arqueólogo Gustavo Espinoza me preguntó si me gustaba ese trabajo. Le contesté que sí. Ahí comenzó todo, empecé como meritorio: lavando cerámica y pegando cachivachitos”, relata.

“Hice lo que Dios me puso en las manos, lo cual agradezco. Igual a mi país, que me dio la oportunidad. Cuando estudié Arqueología, la carrera no existía en Guatemala, por lo que solo los extranjeros podían practicarla. Ahora tenemos muy buenos egresados de la Usac y de la Del Valle”, comenta.

Galería

Bien Hecho 2017 Un sueño
que llegará al espacio

Un grupo de estudiantes y catedráticos de Ingeniería de la UVG desarrolla el primer satélite de Guatemala, que será lanzado al espacio.

Tecnología

Tiene un aspecto sereno y circunspecto. Está convencido de que crear a través de la ingeniería mecánica es apasionante. Así es Víctor Hugo Ayerdi Bardales, de 44 años, uno de los responsables de dirigir el sueño de un equipo de estudiantes de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), que construye el CubeSat, primer satélite guatemalteco que irá al espacio.

Ayerdi confiesa no ser un amante de la galaxia. No sueña con llegar a la Luna. Todo lo que ama es crear y espera diseñar prototipos como un aporte para la humanidad.

“Uno tiene que tener un sueño, y una vez alcanzado tiene que trabajar por otro y otro. Y no todo es complicado. Hay cosas que tratamos de enseñarle a los estudiantes. Ellos pueden poner su conocimiento para resolver problemas. A veces solo se requiere dedicarles un poco de atención, escuchar a las personas y hacerlo”, dice Ayerdi.

Está convencido y orgulloso del equipo conformado por 28 profesionales, que al igual que él han confiado en el proyecto CubeSat, que nació en el 2014 con solo cuatro estudiantes de mecatrónica, como un trabajo de graduación.

Catedráticos, ingenieros en mecánica, mecatrónica, electrónica y ciencias de la computación son otros de los integrantes que han marcado un precedente para la historia tecnológica y científica de Guatemala.

Rumbo al espacio

Egresado de la Universidad San Carlos de Guatemala como ingeniero mecánico, Ayerdi obtuvo la oportunidad de asumir como director del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad del Valle en el 2010.

El profesional, junto al guatemalteco Luis Zea, doctor en Ciencias de la Ingeniería Aeroespacial, radicado en EE. UU., son los dos pilares del proyecto CubeSat, el satélite guatemalteco que deberán entregar en noviembre del 2018 para que sea lanzado al espacio con el auspicio de la Agencia Espacial Japonesa (Jaxa).

El CubeSat es un nanosatélite de 10 centímetros de lado y 2.20 libras de masa. Será el primer satélite guatemalteco.

“Sabiendo que hay estudiantes que les hubiera gustado estudiar ingeniería aeroespacial, nos plantearon hace cinco años trabajar en el desarrollo de CanSat —simulador de satélite con función didáctica—. Al hacer un equipo de estos el estudiante aprende”, añadió Ayerdi.

Explicó que en septiembre pasado el equipo de la UVG fue notificado por la Oficina de Asuntos del Espacio Exterior de las Naciones Unidas (Unoosa) y Jaxa, que habían sido los ganadores de la segunda ronda del programa KiboCube para lanzar el satélite al espacio, lo que considera una muestra de que el equipo de estudiantes y colegas están haciendo del proyecto algo bueno para el desarrollo tecnológico de Guatemala.

Para Ayerdi, el éxito de este proyecto es gracias al esfuerzo de cada uno de los estudiantes que se han involucrado en crear y demostrar sus capacidades en las competencias internacionales, en las que han adquirido gran experiencia. El director reconoce que su rol es organizar y dirigir a los estudiantes involucrados. “El trabajo duro lo están haciendo ellos”, comentó.

“Están de vacaciones pero no he dejado de recibir sus correos a las 2 de la mañana, porque hay un informe que entregarle a la agencia —japonesa—”, aseguró.

Aporte

“Es bien importante que los niños y jóvenes sepan qué es lo que estamos haciendo y visualicen a futuro que ellos también pueden crear cosas. Cualquiera podría pensar que no se puede, pero sí se pueden hacer cosas que no se imaginan”, añadió Ayerdi.

El experto dijo que si tuviera la oportunidad de construir algo, sería un equipo para evitar las caídas de las personas mayores.

“Mi madre tiene Alzheimer y si no estuviera en este proyecto, eso haría”.

Convencido de que nació para ser un ingeniero mecánico, Ayerdi no sueña con la Nasa, ama la mecánica en general. “Lo que me realiza de este proyecto son los retos que nos ponen a resolver”, dice.

“Este proyecto me interesa, porque con esto podemos motivar a más jóvenes a estudiar ingeniería. La ingeniería es para crear tecnología y resolver problemas. Si hiciéramos eso más seguido en nuestro país, posiblemente estaríamos mejor”, puntualizó.

CUBESAT de la UVG más cerca del espacio,
Sin Reservas_Guatevision

Galería

Bien Hecho 2017 Javier
Bolaños

Pionero en Guatemala de la cirugía pediátrica y este año logró abrir el primer departamento de esa especialidad en el Roosevelt.

Servicio público

Durante 30 años, Javier Bolaños ha trazado un camino que tiene un único objetivo: fundar el primer hospital de cirugía pediátrica en Guatemala. La huella del médico ya dejó el departamento de cirugía pediátrica en el Hospital Roosevelt y una maestría en esa especialidad, hasta ahora única en el país. Un compromiso profesional que este año le ha valido para que Prensa Libre lo reconozca como el mejor servidor público.

La carrera de Bolaños va más allá de las intervenciones quirúrgicas, su legado ha cambiado para siempre la medicina infantil en Guatemala y también abrió la oportunidad para que muchas familias con recursos limitados puedan optar a procesos médicos especiales sin salir del país.

Paso a paso

Hasta finales de la década de 1980, cuando Bolaños obtuvo su título de médico y cirujano no existía otra especialidad; los adultos y niños eran tratados con los mismos procesos médicos, lo que limitaba la esperanza de vida de los pequeños.

El joven Javier Bolaños buscó y encontró, en el Hospital Infantil de Bostón, en Illinois, EE. UU., una pasantía que le abrió la puerta a un mundo especializado en cirugía infantil. Regresó a Guatemala y, con la convicción más grande que los pronósticos, comenzó a trazar un camino que 30 años después le ha valido dirigir la primera Unidad de Cirugía Pediátrica de Guatemala.

“Hasta que yo regresé, los pocos cirujanos pediátricos se dedicaban también a cirugía general y pensé que era tiempo de enfocarse en la especialidad”, dice Bolaños.

Ahora el profesional ha acumulado muchos logros médicos, como implementar en el país la capacidad de cirugías de separación de siamesas cuando nadie en la región lo hacía; ahora son tres intervenciones exitosas las que se han hecho en el país.

Altibajos

En un país donde apenas el uno por ciento del Producto Interno Bruto se destina a Salud desde 1995, cambiar la medicina no es fácil y Bolaños lo supo a fuerza de prueba y error.

“Nos ha tocado un camino duro, difícil. Siempre dije que cuando algún médico toma la decisión de compartir su tiempo en servicio público, como los hospitales escuelas del Roosevelt o General, los sueldos son efímeros, no está uno allí por el dinero”, comenta Bolaños.

La capacidad de perseguir sus sueños y ver cada obstáculo como un desafío hizo que en las últimas tres décadas el doctor Bolaños cosechara victorias, batallas ganadas que, una a una, lo llevarán a ganar la guerra, dice.

“Nos tocó tomar las riendas y la responsabilidad, y gracias a Dios hay oportunidades para que las cosas se den”, agrega.

Bolaños recuerda que desde que inició su carrera, su ambición por cambiar la manera de practicar la medicina en el país lo llevó a encontrar problemas. Lo amenazaron en varias ocasiones con expulsarlo de los hospitales donde trabajaba; otras veces cumplieron.

“Van a tratar de cortarte y quebrar las alas, pero está en uno dejar que eso suceda o si eso llegara a suceder, hay que decir: tengo que curarme”, señala Bolaños.

Por otro lado, el médico sonríe al recordar las satisfacciones de una carrera dedicada a salvar vidas. Aunque reconoce que no recuerda todos los nombres de los niños y adolescentes que ha atendido, aunque los pequeños sí y donde lo encuentran se lo recuerdan y le agradecen.

“Me cuenta —alguien— que lo operé cuando era recién nacido. Se acercan papás y me agradecen y presentan a su hijo ya grande, me agradecen que por mí el patojo está vivo, y es satisfactorio”, dice Bolaños.

¿Decir adiós?

“Por supuesto, pensar en el retiro a cualquiera lo asusta, pero siendo realista, no puede uno pretender (...) competir con jóvenes con habilidades, reflejos, mucho más que una persona de 70 años”, dice Bolaños, aunque, por ahora, el retiro no está cerca porque aún hay trabajo por hacer.

Agrega: “No podré decir que mi labor ha concluido hasta que no vea que Guatemala tenga un hospital pediátrico y primero Dios se concrete ese sueño por el que he tocado puertas durante 30 años”.

Galería

Personaje del Año 2017 Joaquín
Orellana

Prensa Libre reconoce al maestro, por sus creaciones musicales universales que han trascendido en tiempo y espacio.

Personaje del Año

Mucho se ha hablado de la fructífera trayectoria musical del compositor, escritor y escultor Joaquín Orellana, pero escasos resultan los homenajes que se le puedan rendir por el vasto legado que ha dejado al acervo cultural del país.

Uno de los mayores aportes del maestro ha sido la construcción y desarrollo de unos 200 útiles sonoros, instrumentos que emiten sonidos surrealistas antes inexistentes, algunos derivados de la marimba; entre ellos, la sonarimba y la imbaluna, y otros, bautizados como troam, pinza-fer, bazookimba o ululante, ingeniosos inventos auditivos y visuales que lo convierten en un pionero de la experimentación musical y electroacústica del país. Para tocar sus instrumentos, creó, además, su propia grafía musical, al emitir nuevos códigos en el campo de la percepción.

Uno de los logros recientes y relevantes de Orellana fue el estreno mundial en Atenas, Grecia, de la Sinfonía desde el Tercer Mundo, en junio último, como un compendio de su obra de más de medio siglo, ideológica e idealista.

Antes de iniciar su viaje formal y profesional por su mundo onírico sonoro, la música se había apoderado con pasión de su ser.

Desde la creación, hace medio siglo, de Meteora, estrenada en Argentina en 1968, primera pieza electrónica de Centroamérica, no ha dejado de innovar con creaciones acústicas vanguardistas y desglosarlas en un lienzo en el que las emociones aparecen con nombres sonoros.

Sus obras habladas en un lenguaje propio musical perceptivo se han escuchado y han sido elogiadas en los más prestigiosos escenarios del mundo. Sus concepciones artísticas están envueltas de una sensibilidad trascendental inalienable unas de la otra como una forma de reclamo o grito social. Los motivos para enorgullecerse de este insigne guatemalteco son interminables. ¿Y qué es lo único que pide?, una subvención estatal para continuar heredando su obra a los guatemaltecos. Fue el 15 de noviembre último, 10 días después de su cumpleaños 87, durante la gala de los Premios Estela, donde fue galardonado por su intachable carrera artística.

Así lo describen

Joaquín Orellana tiene una prodigiosa inteligencia musical, es perseverante e incansable compositor y dueño de un extraordinario sarcasmo y memoria, dicen algunos de sus más cercanos amigos.

“Joaquín usa como punto de partida una serie de conceptos que manejó desde el siglo pasado. Su música es una especie de expresionismo de las primeras décadas del siglo XX en Alemania”, indica el músico Paulo Alvarado. “Es un compositor auténtico, no de influencias”, refiere.

“Uno de sus mayores aportes es haber roto la tradición impuesta; por ejemplo, al crear los útiles sonoros. Alguna vez personas que no manejan su lenguaje han querido usarlos como objetos exóticos; no los entienden y los miran como una cosa insólita, extraña, pero son instrumentos que dan lugar a una nueva estética”, añade.

“Maneja inteligencias múltiples. Con él se puede hablar de otras artes, algo que no suele pasar con otros artistas que no van a exposiciones, que no les interesa el cine actual o que no leen. Él puede recitar textos enteros de libros”, dice.

“Él es muy chispudo, todo el tiempo puede sacarle broma a algo. Su plática no solo es amena sino que aporta y está dispuesto a escuchar. A pesar de que el mes pasado cumplió 87 años, no pierde su capacidad de asombro”, añade Alvarado. “Lo adopté como un papá musical por las enseñanzas que obtuve al trabajar con él. Joaquín no se ha vuelto viejo, porque todavía ‘echa punta’, aún cuando lo golpearon al asaltarlo cuando viajaba en un autobús en el 2005. Ese golpe le afectó el oído derecho. Para un músico eso es grave”, indica.

“Su obra es fundamental para el desarrollo de la investigación musical, ha aportado definiciones originales dentro del campo contemporáneo”, explica el ingeniero en electroacústica Miguel Morales Santa Cruz, que ha grabado varias piezas del maestro.

Lenguaje propio

“El principal aporte que ha dado a la cultura musical universal es que ha descubierto, creado y desarrollado un lenguaje propio musical. Es una síntesis de las grandes corrientes universales musicales y locales guatemaltecas, especialmente, al incursionar en nuevas expresiones no convencionales como las texturas, las percusiones, los ritmos y los sonidos de la cotidianidad”, explica el arquitecto Álvaro Véliz, director del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.

“Más allá de manejar el extraordinario talento, utiliza lo que él llama la inteligencia musical, el cerebro estructurando composiciones y discursos musicales complejos. Su música aborda asuntos sociales, crítica social y fuentes culturales ancestrales de Guatemala”, refiere.

“Para expresar ese lenguaje musical único, el maestro recurrió al ingenio, a la creación y la perseverancia, condiciones de un genio para dar vida a los útiles sonoros. Es inventor, creador y zoólogo de una fauna de seres fantásticos musicales”, añade Véliz.

“Es una persona que ha trascendido y rebasado los límites de la composición musical en Guatemala y los convencionalismos y, además, ha explorado dentro del campo de la música académica, la música contemporánea, la música electroacústica y la música orquestal”, indica el maestro Léster Godínez.

“Ha tomado el concepto de la marimba y le ha asignado ramificaciones a través de útiles sonoros muy ingeniosos. La sonoridad de este instrumento se difunde a través de otras sonoridades que normalmente no se pueden lograr en una marimba convencional”, añade.

“Es una persona muy linda, muy accesible con todos, de un alto nivel de humor. Es un gran catedrático. Cuando uno habla con él, está impartiendo una cátedra”, refiere.

Hay que mencionar algo muy importante y se trata del manifiesto estético Hacia un lenguaje propio de Latinoamérica en música actual, escrito en 1978, donde Orellana hace un análisis de la realidad del compositor latinoamericano. En este texto establece las directrices hacia donde debería conducirse la composición de la región para no repetir todo lo que viene de Europa, decir que los latinoamericanos tienen voz propia, indica.

“Tuvimos muchas conversaciones sobre el concepto de marimba de concierto, acerca del cual él tuvo mucho que ver. La relación que hemos tenido a través de la marimba ha sido enorme y tenemos muchos años de fructífera labor, de la cual nació la primera obra Evocación profunda y traslaciones de una marimba”, añade.

“El gobierno no le ha reconocido su valor en su dimensión exacta. Tiene que tomar conciencia y darle una pensión honrosa”, añade.

Algunos homenajes

Para exaltar y dar visibilidad a la obra de Orellana, Godínez, el director Julio Santos, Laura Pellecer y Alvarado organizaron en el 2012 el Año de Joaquín Orellana, durante el cual se desarrollaron varias actividades artísticas.

El arquitecto recordó que el año pasado, con el apoyo del Ministerio de Cultura y Deportes, se le hizo un homenaje a Orellana con un concierto en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, donde se presentaron sus obras más significativas.

“Sinfonía desde el Tercer Mundo ha sido uno de los grandes hitos culturales en Guatemala. Si pudiéramos hacer un parangón y si hubiera un premio Nobel para la música, se lo estarían dando al maestro este año”, concluye Godínez.

Sinfonía desde el Tercer Mundo

Once meses le llevó a Joaquín Orellana crear la Sinfonía desde el Tercer Mundo, cuyo estreno mundial se llevó a cabo en la 14 edición del festival de arte Documenta, en el Teatro Megaron, de Atenas, Grecia, en junio último, obra que le hubiera tomado dos años en prepararla.

La mayor importancia de este festival, cuya sede está en Kassel, Alemania, no solo radica en que es una fiesta del arte, sino que indaga acerca de obras que contengan una expresión de su medio sociopolítico, expone Orellana.

En el 2015, Stefan Benchoam, miembro del Proyecto Ultravioleta, y el empresario Alejandro Torún, hicieron el contacto para que representantes de Documenta, Adam y Monika Szymczyk, conocieran su obra y sus útiles sonoros. Quedaron tan impresionados y satisfechos que le encargaron la composición de una pieza que reflejara el interés social que está representado en las creaciones del músico. “Les hablé de la sinfonía, de la que tenía varios bosquejos, que había dejado por diversos compromisos”, dice. En esta se escucha el clamor de un pueblo, víctima del cruel abandono y miseria.

“El festival se encargó de duplicar todos mis instrumentos y enviarlos a Grecia. También cubrieron los gastos como hospedaje de siete marimbistas, el director Julio Santos y yo. Invirtieron casi Q1 millón”, explica el compositor.

La estadía de los músicos guatemaltecos fue de mes y medio para montar la sinfonía. “Mi gobierno no indagó qué era Documenta, no consideró lo magno del evento y de la imagen cultural guatemalteca que se iba a proyectar al Viejo Mundo. De esa cuenta, para la estadía de mes y medio me dieron solo US$2 mil. Como consecuencia, tuve que cocinar y dormir en un sofá. Fue una gran indiferencia”, refiere el músico. “Me mandaron muy precariamente, eso resulta doloroso”, añade.

Debido a que el tiempo de preparación de la pieza era escaso, Orellana tenía temor de la crítica europea, pero conforme se llevaron a cabo los ensayos, ese miedo se fue desvaneciendo. Alguien opinó que esa obra era ejemplar para los compositores europeos. “Eso no me hubiera gustado que me lo dijeran a mí; a nadie le gusta que le digan cómo componer o escribir”, indica.

“Soy el peor crítico de mí mismo y no me permito un error, pero tenía que hacer en 11 meses lo que me hubiera llevado dos años, pero todo salió bien”, añade.

Orellana recuerda que después de los ensayos, le expresaban las coristas con gestos que les había causado escalofríos escuchar la obra. Las interminables ovaciones al finalizar la presentación eran obvias.

El personal de Documenta me preguntó si era suficiente mi subvención estatal, pero yo les dije que no tenía y que la he solicitado desde hace 49 años. Quedaron sorprendidos de la falta de apoyo.

“Le estoy entregando a mi país, como legado, una gran montaña de cultura y literatura, así como mis útiles sonoros que han incursionado en las artes visuales, pero mi país me ha dado migajas y penas, es una realidad que no se debe soslayar”, dice el músico.

Opinión

“La historia de la sinfonía comienza con la idea de hacer una especie de compendio de la obra que ha hecho Orellana a través del tiempo, al ensamblar todo lo que tuviera voz para el acercamiento a su obra”, indica el músico Paulo Alvarado, su amigo cercano.

“Esta obra es una respuesta a la pieza Sinfonía del Nuevo Mundo, del compositor checo Antonín Dvorak. Tiene un efecto simbólico en cuanto a decirle a Europa ‘señores, en América también hacemos esto”, indica Godínez.

Pero, al final, el maestro cosechó grandes éxitos representando a Guatemala y se llevó gratos recuerdos. “Joaquín me comentó que el nombre de su obra Meteora —primera pieza electrónica de Centroaméricalo— está inspirada en el monte Athos, que había conocido solo en cromos, y no se imaginó que 50 años después tendría la oportunidad de visitarlo. Se emocionó mucho”, indicó Alvarado.



Una vida dedicada a las artes
El compositor y músico Joaquín Orellana Mejía encuentra una respuesta sonora a cualquier manifestación humana.

Galería

Personaje Deportivo del Año 2017 Jorge
Vega

Se enfoca en lograr una medalla en un campeonato Mundial y llegar a unos Juegos Oímpicos.

Personaje Deportivo del Año

Lejos de la ciudad, en su querido Jocotenango, en Sacatepéquez, el gimnasta guatemalteco disfrutó de los últimos días del 2017. La tranquilidad de su tierra natal le ha permitido reflexionar sobre esos buenos momentos y proyectar el camino para el 2018.

El atleta encontró la recompensa a miles de horas de trabajo al lograr tres oros, dos platas y un bronce en diferentes competencias durante el año. Sin embargo, lo mejor que le pudo haber pasado fue el quinto puesto en salto al potro durante el Campeonato Mundial de Gimnasia en Montreal, Canadá.

El cúmulo de alegrías para el país durante los últimos 12 meses le valió para ser designado por Prensa Libre como Personaje Deportivo del 2017, lo cual agradeció e instó a otros atletas a luchar por sus sueños por representar a lo grande a Guatemala.

Vega aseguró sentirse motivado para buscar mejores resultados en el 2018, el cual que estará marcado por la participación en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla, en julio próximo, y el Campeonato Mundial en Doha, Catar, en octubre.

Tiempo para crecer

Han pasado 14 años desde aquella primera vez que Jorge Vega llegó a la Asociación de Gimnasia de Antigua Guatemala con la ilusión de lograr ejecutar una pirueta. Era un niño curioso y lleno de preguntas y deseos de pasarla bien.

El ahora atleta, de 22 años, está consciente de lo difícil que ha sido llegar a tener éxito en la gimnasia. En cada entrenamiento o competencia tiene presente de dónde viene. “Soy una persona normal, igual que el resto. No me siento superior o inferior a nadie”, asegura.

El Personaje Deportivo de Tododeportes del 2017, considera que una de sus fortalezas es creer en sí mismo y confiar en el trabajo que hace día con día. Se mentaliza que puede lograr los objetivos a corto y largo plazo por su propio esfuerzo.

El tiempo ha pasado como un abrir y cerrar de ojos, pues fue en el 2006 que llegó a la Federación de Gimnasia, en la ciudad de Guatemala, y se instaló en el albergue de la institución hasta finales del 2017, pues hace unos días se mudó a un apartamento cercano a las instalaciones de trabajo.

La vida de Vega no deja de dar cambios. Mientras camina por la emblemática calle del Arco de Santa Catalina de Antigua Guatemala, el atleta relata cómo las cosas han ido para bien en su carrera. Es campeón en Juegos Centroamericano y del Caribe en Veracruz, también de los Panamericanos de Toronto. Su cuenta pendiente es estar en uno Juegos Olímpicos, Tokio 2020 es ahora el gran reto.

“Deseo que algún atleta pueda algún día superar lo que he conseguido, aunque creo que costará. En serio me gustaría que alguien más llegue a donde estoy. No soy una persona egoísta. Sigo siendo el niño aquel que creció soñando en grande”, confiesa.

El año que recién finalizó le permitió terminar quinto del mundo en salto al potro y 26 en suelo, las dos modalidades que más domina. Además se agenció del oro en la Copa del Mundo de Gimnasia en París, Francia, y la plata en la Copa del Mundo de Gimnasia 2017, en Hungría. También logró un oro y plata en los Juegos Bolivarianos.

Reflexión del nivel

Para Vega la gimnasia es un tema para y espera seguir entregando su esfuerzo por ocho años más, eso sí, antes quiere hacer realidad el ganar una medalla en un campeonato mundial de gimnasia y estar en unas justas olímpicas. Al llegar el fin de su carrera su próximo paso será estar en la dirigencia para “apoyar a cambiar el deporte”.

“El nivel de la gimnasia es alarmante. A pesar de que Sofía Gómez dejó una gran huella, y que yo por mi parte también he tenido una buena trayectoria, no tenemos muchos atletas que vengan atrás. La verdad preocupa porque se tienen buenas instalaciones, hay que trabajar para tener más niños y hacer crecer la selección nacional”, opina.

Uno de los proyectos a futuro del gimnasta nacional es implementar un programa de talentos para niños con el apoyo de la iniciativa privada, pero por ahora solo es un plan a largo plazo que confía llevar a cabo tras su retiro.

“El arte, la música y el deporte son importantes en la vida de todos los guatemaltecos, el punto es llegar a explotar el talento de las personas. No importa de dónde sea uno, Guatemala tiene mucho talento”, expresa.

Una transformación total

El quinto lugar en el Campeonato Mundial en Montreal le ha dado razones a Vega para soñar en subir al podio a ese nivel. Sin embargo, sabe que para alcanzar el objetivo tiene que transformar aún más su vida y convertirse en “una bestia o demonio” de la gimnasia.

“Sé que es complicado, pero ya estuve cerca en salto y el estar en esa final me hizo sentir que todo es posible”, comparte al momento de fijarse como meta el campeonato mundial del 2019 para lograr la hazaña. “Ganando una medalla a ese nivel, aseguro una buena actuación en Tokio”, dice.

“Uno tiene que tener mucho talento para dar pelea entre los mejores del mundo, o dejar de ser humano y convertirse en una bestia o demonio porque esa gente no es normal. Los primeros tres lugares o cinco están en ese rango porque entienden mucho del esfuerzo y sacrificio”, hace ver.

El 5 de enero será el fin de las vacaciones de Vega, dejará su residencia en Jocotenango para volver a lo suyo: la gimnasia. Desde ya se ha propuesto que en el 2018 incrementará su rutina de dificultad en piso para pelear una medalla en los Juegos de Barranquilla.

Los dos primeros retos del año serán la Copa del Mundo de Osijek, Croacia, del 24 al 27 de mayo, y luego la Copa del Mundo de Koper, Eslovenia, que se llevará acabo del 28 de mayo al 2 de junio.



Jorge Vega, personaje deportivo del 2017
El gimnasta Jorge Vega fue seleccionado por Prensa Libre como el personaje deportivo del 2017. Conoce sobre su historia, sus sueños y sus objetivos.

Galería