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Día internacional de los pueblos indígenas: población crece y condiciones no mejoran

Población crece 3% al comparar los censos del 2002 y 2018, pero sigue siendo la más marginada y pobres.

Las mujeres indígenas son las que más sufre por al pobreza y falta de acceso a salud y a educación. (Foto Prensa Libre: EFE)

Las mujeres indígenas son las que más sufre por al pobreza y falta de acceso a salud y a educación. (Foto Prensa Libre: EFE)

Este 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de dar a conocer las necesidades de estos grupos de población, de los cuales existen alrededor de 476 millones en unos 90 países.

La ONU dice que los indígenas se encuentran entre los pueblos más desfavorecidos y vulnerables del mundo, y representan el 15 por ciento de la población más pobre.

Guatemala es un ejemplo de esa vulnerabilidad, a pesar de que, según el Censo de Población y Vivienda 2018, el 44 por ciento de los guatemaltecos se identificó como maya, garífuna, xinca o afrodescendiente.

En total, de acuerdo con las proyecciones de dicho Censo, en el país viven poco más de 7.6 millones personas que se identifican dentro de alguno de estos pueblos.

En relación con el censo del 2002, hubo un incremento del 3%. Dentro de las etnias mayas que más crecieron al comparar ambos censos está la ch’orti’, akateka, sipakapense, q’eqchi’, tektiteka y poqomchi. Además, las etnias achi’, itza’ y chuj.

Las que menos crecieron son la awakateka y poqomam, mientras que la uspanteka es la única que descendió en comparación con el censo del 2002. Se calcula que para el 2018 solo había poco más de cinco mil personas que se identificaron como tal etnia.

En cuanto a su lugar de habitación, el 17% de la población indígena habita en áreas urbanas, un aumento de cuatro puntos en relación con el censo del 2002. Mientras que, en el área rural, el porcentaje de esta población disminuyó y pasó del 28% al 26%.

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El índice de masculinidad también descendió en 16 años, y mientras en 2002 el censo arrojó que por cada 100 mujeres había 96.5 hombres para 2018 el número bajó a 93.8 varones por cada 100 mujeres, esto probablemente alimentado por la intensa migración desde el área rural.

En este sentido, también son los hombres mayas de entre 15 y 19 años los que más migraron en ese periodo, seguidos de los comprendidos entre 20 y 24 y de 25 a 29. En todos los rangos de edad son los indígenas los que más han salido del país en busca de mejores oportunidades de vida.

Idiomas

Guatemala es el país de Latinoamérica que posee el mayor porcentaje de su población que se identifica como indígena (44%), según informes de la Comisión Económica para América Latina (Cepal); además, es el noveno con mayor cantidad de pueblos, con 24, y el séptimo con mayor número de idiomas, también 24.

En general, para 2018, más de cuatro millones 27 mil guatemaltecos respondieron que su idioma materno es maya, 960 mil más que en el censo de 2002, sin embargo, en cuanto al porcentaje que estos números representan en relación con la población total se observa una disminución del 31% al 30%.

Los idiomas chalchiteco, tektiteko y xinca fueron los que mostraron mayor aumento del porcentaje de personas que los hablan al comparar ambos censos, mientras que el itza’, sipakapense y garífuna los que más bajaron.

Los más pobres y con menos años de escolaridad

Los hogares indígenas continúan como los que tienen sus necesidades básicas más insatisfechas, siendo estas, calidad de vivienda, hacinamiento, acceso a agua, a servicios sanitarios, educación primaria y capacidad de subsistencia.

Aunque algunos de los indicadores subieron en 16 años, en general el 64% de la población indígena no ha podido satisfacer por lo menos una de estas cinco necesidades básicas, lo suficiente para ser considerados pobres, según este índice.

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El porcentaje de población con sus necesidades insatisfechas se redujo 12.66%, aunque el censo 2018 no registra el impacto de la pandemia, de las tormentas ETA e Iota del 2020 ni el encarecimiento de los alimentos producto de la guerra en Ucrania.

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Las etnias con el mayor porcentaje de su población con las necesidades básicas insatisfechas son la ch’orti’ y la q’eqchi’, con más del 80%, la tz’utujil, xinca, q’anjob’al; arriba el 70%, y la poqomchi’, chuj, akateka e ixil con más del 60%.

En contraparte, las etnias con menos del 45% de su población con las necesidades básicas insatisfechas son el sakapulteko, jacalteco, chalchiteka y los afrodescendientes.

En cuanto a educación, resalta que la población indígena tiene un promedio de 4.6 años de escolaridad, mientras que la no indígena 7.4. Los más rezagados en este aspecto son los chujes, ch’orti’s y akatekas, cuya promedio de escolaridad es de menos de cuatro años, y más acentuado en las mujeres

Los promedios más altos de escolaridad están entre los garífunas, sakapultecos y jacaltecos.

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Se necesita actualización

Carlos Mendoza, director de la organización Diálogos que elaboró el estudio comparativo de ambos censos, explicó que la población indígena se caracteriza por ser más joven que la ladina, aunque mucho menos urbanizada, lo que condiciona en gran medida algunos indicadores sociales como la escolaridad que a su vez determina los futuros ingresos de un hogar y en consecuencia los niveles de pobreza y desigualdad.

Los pueblos indígenas han sido marginados históricamente. Una ceremonia maya achi’ frente a la sede del organismo judicial. (Foto Prensa Libre: EFE)

Asimismo, resaltó que debido a los efectos “devastadores” de la pandemia en la educación, especialmente la del sector público, “es muy probable que los indicadores sociales se hayan deteriorado y las brechas ampliado”, por lo cual es indispensable que se levante una Encuesta Nacional de Condiciones de Vida —la más reciente es de 2014— para medir el impacto de la pandemia en los hogares indígenas.

Rezagos

El diputado Osmundo René Ponce, presidente de la Comisión de Pueblos Indígenas del Congreso de la República, señaló que existe un “abandono muy severo” de los pueblos indígenas que se refleja, por ejemplo, en que los niveles de analfabetismo y deserción escolar ocurren más en este segmento de la población.

Agregó que las “grandes asimetrías denotan que hay un desprecio hacia los pueblos indígenas”, que es histórico y que se gesta desde el propio Estado. En ese sentido, contrarió las cifras oficiales y aseguró que esta población es muy superior al 44% que indica el Censo 2018.

Hace falta una decisión política genuina de reconocer a Guatemala como una nación multicultural y plurilingüe, de que debemos mantener unidad en medio del reconocimiento de esa diversidad”. Si eso no sucede, recalcó, “el país no va a dar pasos significativos para alcanzar el desarrollo”.

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Una vivienda pobre del área rural de Guatemala donde habita la mayoría de la población indígena. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Por su parte, Carlos Arana, comisionado Presidencial contra la Discriminación y el Racismos (Codisra), dijo que “no es un secreto que la desigualdad es parte del sistema” y una de las razones por las cuales la población indígena es la que más migra a EE. UU.

Señaló que el racismo es estructural, pero que no se nota porque “está arraigado en la mentalidad de las personas que lo consideran natural”, pero que el Estado hace esfuerzos por contrarrestarlo.

Aún hay mucho trecho por recorrer, pero se ha trabajado bastante para poder disminuirlo”, expuso Arana. Desde Codisra se impulsa la incorporación de los derechos de los pueblos indígenas dentro de las políticas públicas y la erradicación del racismo, añadió.

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