Patrimonio corre peligro

El saqueo de sitios arqueológicos y el robo de piezas es una actividad ilícita que se dio desde los inicios de la investigación arqueológica y que aún persiste.

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El trasiego de piezas arqueológicas continúa, aunque existen mejores mecanismos de control.
El trasiego de piezas arqueológicas continúa, aunque existen mejores mecanismos de control.

Eduardo Hernández, director de Tráfico Ilícito del Instituto de Antropología e Historia, indica que si bien hay mecanismos legales para evitar el trasiego de piezas, como la Ley de Protección del Patrimonio Cultural, creada en 1997, que sanciona con multas o prisión, o convenios internacionales para la devolución de piezas, esto “no se ha logrado erradicar”.

Detalla que en el 2011 se lograron incautar dos mil 165 piezas en el mercado de Santiago Atitlán, y este año localizaron dos incensarios con ayuda de la División de Protección a la Naturaleza y el Ministerio Público, entre Izabal y Petén. “Pagaron fianza de Q20 mil, y los saqueadores salieron libres”, refiere.

Carlos Alvarado, investigador de la Universidad del Valle, considera que el saqueo más fuerte se dio en la década de 1970, pero el daño más grave se produce a la investigación, pues una vez sacada de contexto, una pieza, aunque se recupere, ya perdió la información que su ubicación y posición proveían.