Coronavirus: la mala comunicación también afecta el manejo de la pandemia

Una política pública sin una estrategia de comunicación detrás no será eficiente, advierten expertos. Contar con planes estratégicos a la hora de informar es fundamental.

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Giammattei anunciaba el 30 de mayo la llegada de más de 800 mil dosis de vacunas AstraZeneca contra el coronavirus. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Giammattei anunciaba el 30 de mayo la llegada de más de 800 mil dosis de vacunas AstraZeneca contra el coronavirus. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Tener abiertos los canales permanentes de comunicación con la ciudadanía es tan necesario para enfrentar una pandemia como para gestionar recursos médicos y así atender a los pacientes. Sin embargo, en el país ninguno de esos dos aspectos se ha tratado de forma eficiente, según opinión expertos en comunicación.

Imprecisión, contradicciones y mentiras destacan en los últimos 14 meses de un gobierno que hasta ahora no ha logrado informar cuándo ni cuántas vacunas se recibirán de los ocho millones de dosis que ya se pagaron a Rusia.

Entre las conclusiones de tres expertos en comunicación y políticas públicas consultados destaca que los vacíos en la información oficial pueden ocasionar que la desinformación aumente, lo que podría explicar por qué mucha gente, sobre todo en la provincia, sigue rechazando los esquemas de vacunación.

Afirman que también es importante tener en cuenta el canal de información y que el Gobierno debió aprovechar las herramientas disponibles, como las radios comunitarias, que tienen presencia en todo el país y credibilidad, y por ese medio pudo haber llegado más rápido y mejor la información con pertinencia, lo que la hubiera hecho más efectiva.

Incomunicación

Una comunicación errática perjudica la credibilidad del Ministerio de Salud y del Gobierno para liderar una campaña de vacunación. En ese aspecto radica la importancia de contar con una estrategia al momento de informar, según Cristian Ozaeta, catedrático de Comunicación Estratégica.

“En los últimos meses ha quedado evidenciado lo que a todas luces ya se ha dicho escandalosamente: hay una notoria falta de estrategia de comunicación institucional y de crisis por parte del Gobierno y del Ministerio de Salud”, dijo Ozaeta.

Agregó que se ha visto cómo en múltiples ocasiones, entre las mismas autoridades del Gobierno, se contradicen. Por ejemplo, la ministra de salud, Amelia Flores, reconoció que la ivermectina no sustituye, ni de cerca, a la vacuna, contrario a lo que aseguró el presidente Alejandro Giammattei en una actividad fuera del país.

“Pareciera que entre ministerios y Presidencia cada uno maneja su propia comunicación, sin estar coordinados. Es evidente una falta de integración. Esto ahonda la desconfianza que ya existe en las personas respecto a la vacunación y la pandemia”, advirtió Ozaeta.

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Ramiro McDonald, semiólogo y catedrático universitario, coincide con Ozaeta: “No hay política que funcione sin comunicación. Hay una serie de instrumentos que el Gobierno tiene para informar de forma efectiva, pero cuando se cometen errores tan dramáticos, la credibilidad se viene abajo. Esto puede tener un gravísimo impacto en la salud pública”.

La ministra de Salud, Amelia Flores, es en el Congreso donde más comparece y ofrece fechas de llegada de vacunas que después no se cumplen. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Estos errores se deben a que no existen políticas de comunicación y el problema se agrava en zonas alejadas de las áreas urbanas, ya que en ellas la presencia del Estado es nula, explicó McDonald.

“No se han aprovechado, por ejemplo, las radios comunitarias, que están al servicio de las necesidades de la población y que tienen presencia en múltiples sectores lingüísticos de este país. Estos recursos debieron empezar a utilizarlos desde hace un año”, comentó el entrevistado.

Jorge Ortega, doctor en Políticas Públicas, considera que el Gobierno debe basar toda su comunicación en fuentes creíbles.

“Se deben buscar las mentes más brillantes respecto de esta crisis de salud. Hay profesionales en universidades extranjeras y nacionales que pueden dar luces y sombras sobre la pandemia”, afirmó.

A la fecha, Guatemala reporta que 360 mil 865 personas han recibido la primera dosis de vacuna, 2 mil 535 ya cuentan con el esquema completo y, en total, se han administrado 363 mil 400 unidades.

Según médicos, estos números son insuficientes para alcanzar la inmunidad de rebaño en el país, que tiene 16.3 millones de habitantes, de acuerdo con el censo del 2018.

Pero no solo eso. Además, se ha visto cómo, en múltiples ocasiones, entre las mismas autoridades de gobierno se contradicen. Por ejemplo, cuando la ministra de salud, Amelia Flores, reconoció que la ivermectina no sustituye, ni de cerca, a la vacuna, contrario a lo que dijo el presidente en una actividad internacional.

“Pareciera que entre ministerios y presidencia cada uno maneja su propia comunicación, sin estar coordinados. Es evidente una falta de integración. Esto ahonda la desconfianza que ya existe en las personas respecto a la vacunación y la pandemia”, dice Ozaeta.

Estos errores se producen porque no hay políticas de comunicación y la situación se agrava, aún más, en zonas alejadas de los centros urbanos, donde la presencia del Estado es nula, explica McDonald.

“No se han aprovechado, por ejemplo, las radios comunitarias que están al servicio de las necesidades de la población y que tienen presencia en múltiples sectores lingüísticos de este país. Estos recursos debieron empezar a utilizarlos desde hace un año”, comenta el entrevistado.

Por su parte, Jorge Ortega, doctor en políticas públicas, considera que el gobierno debe basar toda su comunicación en fuentes creíbles. “Se deben buscar las mentes más brillantes respecto a esta crisis de salud. Hay profesionales en universidades extranjeras y nacionales que pueden dar luces y sombras sobre la pandemia”, opina.

A la fecha Guatemala reporta 360 mil 865 personas vacunadas con la primera dosis, 2 mil 535 ya cuentan con el esquema de vacunación completo y en total se han administrado 363 mil 400 dosis. Estos números son, a todas luces, insuficientes para alcanzar una inmunidad de rebaño en el país, que cuenta 16.3 millones de habitantes, según el Censo 2018.

Inicios

La falta de una comunicación asertiva no es nueva. Desde que la pandemia se hizo presente en Guatemala, en marzo de 2020, el gobierno se caracterizó por emitir mensajes contradictorios. “Váyanse a la playa”, dijo en una conferencia de prensa el 13 de marzo, luego de que informara públicamente del primer caso positivo de coronavirus en Guatemala. La consecuencia fue que los contagios crecieron de forma exponencial en las próximas semanas . A la fecha, 8 mil 22 personas han fallecidos a consecuencia del virus.

Otra falla que se le cuestionó al MPSAS fue la falta de transparencia. En un principio, el MSPAS se negó a proporcionar números de contagios a nivel municipal con la excusa que era información “sensible”. Los datos desagregados por municipio que incluían contagios y muertes y otros detalles estuvieron disponible hasta el 18 de julio, cuando el MSPAS lanzó el tablero de covid-19.