catalejo

Precipitado final del partido Líder

Mario Antonio Sandoval

EL TRIBUNAL SUPREMO Electoral (TSE) ha ordenado cancelar al partido Líder, lo cual abre un nuevo capítulo en la historia contemporánea de la institucionalidad democrática. Junto con el Movimiento Nueva República y el Partido Republicano Institucional, el agonizante grupo de Manuel Baldizón está próximo a desaparecer, como consecuencia de haber violado reiteradamente la ley electoral durante su corta vida, así como no haber pagado las multas impuestas debido a actuar de esa manera, en forma descarada, evidente y demostrable. No se muere por falta de votos o carencia de funcionarios electos, sino por el hecho de haber faltado a los preceptos legales. Es una resolución tardía, pero plenamente justificada y aleccionadora.

ESTA DESAPARICIÓN del partido de los baldizonistas era un hecho anunciado y esperable luego de la estrepitosa caída de su candidato presidencial, dueño y razón de ser, en los meses previos a las elecciones del año pasado. Se pensaba en una desintegración progresiva, pero muy pocos esperaban un hecho tan súbito. La estampida de muchos tránsfugas integrados a causa de compra a esa agrupación política, derivada de exintegrantes de la Unidad Nacional de la Esperanza, ya había presagiado el fin de un partido cuyas características son muy parecidas a las de otras agrupaciones centradas en un autonombrado caudillo, razón por la cual han desaparecido cuando esa persona fracasa o logra éxito en su intento de llegar al poder.

LÍDER NUNCA EJERCIÓ formalmente el poder en el país, pero indudablemente requirió una inversión financiera incalculable y de difícil explicación para llegar hasta donde llegó. A diferencia del Frente Republicano Guatemalteco, el Movimiento de Acción Solidaria, el Partido Unionista y otros grupos politiqueros cuya existencia se debe también a los escasos requerimientos para fundarlos, Líder llegó a extremos casi increíbles de la arrogancia de quienes se convencen a sí mismos de ser salvadores de la patria. La mentira descarada, junto con su nefasta alianza con el Partido Patriota, provocó el hastío popular y la aceptación de algunos grupos sociales se terminó de desquebrajar cuando el PP fue arrastrado por la vorágine del año anterior.

EL PARTIDO ROJO ESTÁ EN la corta recta final de su vida. Solo quedará el recuerdo de sus acciones polémicas, como las interminables interpelaciones, los megáfonos en el pleno del Congreso, los excesos en la organización de sus mítines, las críticas a su forma vacía de hacer campaña y, por supuesto, la estrepitosa caída de su candidato presidencial. Los tránsfugas dentro del parlamento y la fuga de alcaldes precipitaron la debacle de un partido sólo comparable con el de Serrano, en su momento, y la actual agrupación centrada en el alcalde capitalino Arzú. Es importante reiterar el motivo de la desaparición: haber desobedecido la ley electoral en lo referente a los gastos de campaña, pues con esa decisión, el TSE despierta esperanzas.

LOS PARTIDOS PATRIOTA Y UCN también sobrepasaron los límites legales en los gastos de la campaña, un tema sobre el cual se habló mucho antes de la primera vuelta electoral. Por ello, el TSE debe tomar una decisión similar, con el fin de demostrar no solo una aplicación pareja de la ley, sino la fuerza coercitiva de la entidad reguladora de las elecciones. No puede haber distinciones para someterse al imperio legal. Esta lección puede provocar, ojalá, el fin de los casos de políticos dispuestos a burlarse de la ley, pero para ello la entidad rectora de las elecciones necesita mantenerse firme. No debe tener dudas del sólido respaldo popular a impedir nuevos casos de la grotesca mofa señalada, pero para afianzarlo necesita voluntad y valentía.