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El extraordinario regreso de Nancy Pelosi, la mujer más poderosa de Estados Unidos

Cuando la congresista demócrata Nancy Pelosi asumió el cargo de líder de la Cámara de Representantes del congreso estadounidense este jueves, se convirtió no solo en la tercera persona más importante en la política del país, después del presidente y el vicepresidente, sino en la que dirigirá la oposición en contra de Donald Trump.

Pelosi lleva más de 40 años en política. REUTERS

Pelosi lleva más de 40 años en política. REUTERS

Adorada y detestada en igual medida, su historia es una de extraordinaria habilidad para sobrevivir en la política.

En 2007 hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar ese puesto, pero fue por un período corto de tiempo.

En esta oportunidad, asume la responsabilidad de proponer nuevas leyes y de fiscalizar las investigaciones que se realizan acerca de Trump.

También estará a cargo de coordinar la estrategia de los demócratas, que recuperaron el control de la Cámara de Representantes tras las elecciones de mitad de período celebradas en noviembre de 2018.

Y lo logra pese a que se considera que no es una buena oradora, es propensa a cometer errores, no es muy popular y suele ser el blanco de los ataques de muchos en el Partido Republicano.

Futuro de enfrentamientos


Es el último capítulo en el notable recorrido de alguien que creció en una familia inmersa en la política de la costa este de EE. UU., logró reconocimiento entre los grupos más liberales del estado de California, al que representa, y ha sido una figura clave en el Partido Demócrata por casi 15 años.

La periodista Elaine Povich, quien escribió una biografía de Pelosi en 2008, dice que “la gente se ha equivocado al subestimarla”.

“Nunca apuestes en su contra. De forma consistente trabaja arduamente, es la más organizada y cuenta los votos muy bien”.

Estas habilidades se pondrán a prueba en los próximos meses.

“Tendrá que equilibrar las distintas prioridades de los demócratas mientras se enfrenta a las llamas del Vesubio político que es Donald Trump”, afirma Anthony Zurcher, periodista de la BBC especializado en la cobertura de la política estadounidense.

La gente se dio una idea de cómo serán los enfrentamientos entre ambos en diciembre, cuando mostraron sus discrepancias con respecto al financiamiento del muro en la frontera con México.

“Emergió de ese duelo con el reconocimiento de los demócratas, pero para muchos en el espectro político de la izquierda, esos fuegos artificiales deberían ser apenas el principio”, indica Zurcher.

El periodista explica que hay quienes piden una supervisión contundente de las acciones de Trump, mientras que otros quieren aprobar legislación que les permita a los miembros del Partido Demócrata utilizar esos logros con fines electorales.

Las raíces

Creció en Baltimore, una ciudad en el estado de Maryland, en el este de EE. UU. Su padre fue alcalde de la ciudad. Es la menor de siete hermanos, la única niña.

“Ejercer la política a mediados del siglo en Baltimore implicaba ser exitoso en la maquinaria política de la vieja escuela Demócrata. También saber a quién ayudar a quién perjudicar y llevar un registro de los favores concedidos y recibidos”, indica Zurcher.

“Pelosi estaba a cargo del manejo de las cuentas políticas de su familia -prosigue Zurcher- lo que incluía contestar ocho líneas telefónicas”.

Estudio en Washington, muy cerca de Baltimore, en donde conoció a quien sería su esposo, el financista Paul Pelosi.

Se mudaron a Manhattan, en Nueva York, y después a la ciudad de San Francisco, en el norte del estado de California.

Tuvo cinco hijos -cuatro niñas y un niño- en seis años.

Sus inicios

En 1976, aprovechando las conexiones políticas de su familia, ayudo al entonces gobernador californiano Jerry Brown, quien quería lanzarse a la presidencia, a ganar las primarias.

Empezó a ascender en el partido y en 1988 fue elegida como diputada.

Como representaba a una parte de la ciudad en donde había una significativa comunidad gay, le dio prioridad al financiamiento de la investigación del sida. También se enfrascó en una larga batalla para transformar una base militar en San Francisco en un parque natural.

En 2001 fue elegida como jefe de un grupo parlamentario en la Cámara de Representantes. Al año siguiente se convirtió en líder de la minoría en esa sección del Congreso.

Fue una de las voces más críticas de la invasión a Irak en 2003 y en 2005 ayudó a rechazar la solicitud del expresidente George W. Bush de privatizar parcialmente el programa de retiro de la Seguridad Social, administrado por el gobierno.

El poder del puesto

La descripción del puesto de líder de la Cámara está en la constitución estadounidense. Quien lo ocupa, es la segunda persona que podría sustituir al presidente, después del vicepresidente.

Para algunos, la gran oficina que se le asigna a quien ocupa el cargo, desde cuyo balcón se ve el emblemático Monumento a Washington, refleja el prestigio de ese trabajo.

A diferencia del Senado, el partido mayoritario en la Cámara de Representantes tiene control sobre la agenda legislativa, además de establecer las reglas del debate.

“Si el líder del grupo mantiene en línea a los miembros de su partido -lo cual puede ser un reto, según lo que han mostrado los Republicanos a lo largo de los últimos dos años- el proceso de legislar en la Cámara funciona como una máquina bien aceitada”, indica Zurcher.

Eso fue lo que ocurrió la última vez que Pelosi estuvo a cargo.

Entre 2009 y 2011, se aprobó un paquete de estímulo económico para lidiar con las crisis del 2008 por el orden de los US$840.000 millones. También se aprobaron leyes medio ambientales, en contra de la discriminación por género en el pago de salarios y reformas financieras.

Combativa

También luchó por la aprobación del emblemático programa de salud promovido por el gobierno de Barack Obama, llamado Affordable Care Act.

“En esas negociaciones vi a Pelosi, la estratega. Organizaba reuniones a lo largo del día y la noche y hacía malabares con las llamadas telefónicas, con líderes de ambas Cámaras, secretarias e incluso el presidente”, escribió Donna Edwards, diputada por Maryland en el periódico The Washington Post.

Ocho meses después del voto final, los demócratas perdieron 63 escaños -y su mayoría- en la Cámara de Representantes.

“En parte fue por el furor de los conservadores con respecto a la reforma del sistema de salud y el papel de Pelosi en impulsarlo. Se volvió tan tóxica políticamente que no podía hacer campaña por candidatos demócratas en público”, afirma Zurcher.

Oposición interna

También ha tenido que enfrentar disidencia interna.

Durante las elecciones de mitad de período, más de 60 candidatos demócratas hicieron campaña para oponerse a que se convirtiera en líder de la Cámara.

Tras el éxito del partido en esos comicios, 16 parlamentarios solicitaron un cambio en el liderazgo del partido. Sugirieron que había llegado el momento de sustituir a Pelosi, de 78 años.

En las semanas sucesivas, sin embargo, la demócrata controló la rebelión.

Y un día después de que se confirmara que ocuparía el cargo, llegó su mayor concesión: acordar un límite de ocho años en el puesto.

“En el verano dije que me veo como un puente con la siguiente generación de líderes, reconozco mi responsabilidad de guiar, desarrollar y ayudar a nuevos miembros a ocupar posiciones de poder”, indicó Pelosi.

Fortalezas

¿Cómo se convirtió en una sobreviviente? Para muchos no es agradable escucharla hablar y para otros sus chistes no son particularmente graciosos.

Pero Zurcher afirma que es muy buena ganando votos en el Congreso, extremadamente organizada e incansable.

“Se acerca a los 80 años, pero todos los días se para a las 5:30 y trabaja hasta bien entrada la noche. Rara vez toma vacaciones”, señala.

“Quizás por esos esfuerzos -prosigue Zurcher- es tan buena recaudando fondos. Entre 2002 y 2018 (…) obtuvo US$680 millones para el Partido Demócrata”.

Povich, por su parte, indica que “la oratoria nunca fue su fuerte. Los manejos internos, las coaliciones y la organización son su fortaleza”.

Se vienen días de retos para Pelosi.

Tiene que lograr el equilibrio entre el grupo que busca la confrontación y los moderados.

“Es probable que los próximos dos años sean de conflicto y estancamiento entre partidos. El rol que jugará Pelosi, será crucial”, concluye Zurcher.

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