Uruguayos decidirán si alguien de 16 años puede ser juzgado como adulto

En Uruguay, el país más seguro de Latinoamérica, la inseguridad pública es la principal preocupación de la población. En las elecciones nacionales del domingo, los uruguayos también se pronunciarán sobre un plebiscito que busca bajar la edad de imputabilidad penal a 16 años en caso de delitos graves.

MONTEVIDEO – Según la última encuesta de Equipos Mori, difundida la semana pasada, el 54% de los uruguayos está a favor de la reforma pero otro sondeo de Interconsult difundido el martes indica que solo el 41% de los encuestados planea respaldarla. Para ser aprobada la iniciativa debe contar con el 50% más uno del total de votos.

Piedra en el zapato del gobierno del izquierdista José Mujica, el clamor por más seguridad ciudadana llevó a una campaña -cuyo principal impulsor fue el candidato a la presidencia del Partido Colorado, Pedro Bordaberry- para llamar a una consulta popular y que superó por más de 100 mil firmas las 250 mil requeridas para realizar el plebiscito.

“La reforma que se vota con el ‘SI’ dispone, en primer lugar, que la ley penal proteja a las víctimas del delito y a los ciudadanos honestos”, señaló Bordaberry durante un acto en la recta final de una campaña que lo tiene en el tercer lugar de las preferencias, con 15% de las intenciones de voto, según sondeos.

El expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), primer mandatario de izquierda en el país, lidera las encuestas seguido por el centroderechista del Partido Nacional (PN) Luis Lacalle Pou.

Pese a apoyar la baja de la edad de imputabilidad, Lacalle Pou dio poco respaldo público durante su campaña electoral al proyecto, que es firmemente rechazado por su compañero de fórmula Jorge Larrañaga, indicando que la ciudadanía laudará ese tema.

Bordaberry quedó así prácticamente solo para confrontar con la izquierda y decenas de organizaciones sociales que se agruparon detrás de la campaña por el “no a la baja”.

Fabiana Goyeneche, vocera de la Comisión Nacional No a la Baja, remarcó a la AFP que estudios nacionales e internacionales “muestran que no se baja el índice de delitos bajando la edad de imputabilidad” y “puede ser peor para la seguridad, ya que los adolescentes con exceso de encarcelamiento salen más violentos”.

Por su parte, organismos internacionales aseguraron que aprobar la reforma sería un retroceso.

“Cualquier modificación a la legislación nacional que permita juzgar a adolescentes menores de 18 años como adultos constituiría una violación a los compromisos asumidos por el Estado uruguayo ante la Convención de los Derechos del Niño”, ratificada en 1990 por Uruguay, advirtió en agosto el Sistema de las Naciones Unidas en Uruguay.

Estadísticas y percepción

La reforma busca bajar de 18 a 16 años la edad de imputabilidad penal en casos de homicidios, lesiones graves, rapiñas, extorsión, secuestro y violación, entre otros delitos. Además, aspira a mantener vigentes los antecedentes policiales de los menores que hayan delinquido cuando éstos cumplan 18 años.

Según el “Global Peace Index 2014”, que se elabora desde 2007 y clasifica a 162 países, Uruguay es el país más seguro de América Latina, ubicándose un puesto por delante de Chile y 28 lugares detrás del país más seguro del mundo, Islandia.

Sin embargo, para muchos uruguayos el deterioro de la seguridad es uno de los temas sin resolver que arrastra la izquierda a casi diez años de su llegada al poder, según sondeos de opinión de las consultoras locales.

En el primer semestre de 2014, este país sudamericano de 3,3 millones de habitantes registró 138 homicidios, nueve de ellos consumados por adolescentes. Fue la misma cifra que en el mismo periodo del año anterior, aunque en ese caso en 12 de ellos los menores fueron los victimarios.

En el caso de las rapiñas, en crecimiento sostenido desde hace décadas, hubo un aumento de 9,9% en el primer semestre de 2014, en relación a idéntico periodo del año anterior. Para este delito el ministerio de Interior en su informe semestral no especifica porcentaje de la participación de menores.

“Si la ciudadanía se siente insegura no importa mucho si objetivamente el numero de delitos en Uruguay creció mucho o creció poco, más o menos que en otros países de América Latina”, señaló a la AFP Adolfo Garcé, politólogo del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República (estatal). “Si la ciudadanía tiene miedo, se siente insegura, ese es el dato relevante”.