pluma invitada

Anteponemos la carreta a los bueyes

La dramática iliquidez a que ha sido llevado el Estado guatemalteco, tanto por la corrupción como por la baja recaudación, ha causado estragos irreparables. La primera causa puede que se reduzca porque una parte de los corruptos del gobierno anterior ya está siendo enjuiciada y guarda cómoda prisión a donde están siendo remitidos los delincuentes de “galones” y los de “corbata”; y la otra, al hospitalito privado que compró en Mixco.

La segunda causa es la baja recaudación de impuestos, en gran parte por fraude, pero fundamentalmente por la torpeza de los dirigentes de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), quienes no obstante de conocer la mala situación socioeconómica de la mayor parte de la ciudadanía guatemalteca, dispusieron cambiar el método de reportar detalladamente el giro económico, financiero y fiscal personal, en formularios que podían ser adquiridos fácilmente en las librerías y rellenados a mano, lo cual, además, requería la exigencia de pedir factura por sus compras.

El hecho de haber sustituido las declaraciones de ingresos y del IVA —mensuales, trimestrales, semestrales o anuales— por el actual sistema digital electrónico, obviamente le simplificó el trabajo a los contadores y auditores de la SAT, pero la Ley obliga al Gobierno a facilitarle al ciudadano el pago de impuestos. Pero la realidad, tomando como base los rating que publican las televisoras y las radioemisoras, es que solo el 56% de la población posee una computadora; y un 27%, internet. ¡Alarmante!

Por lo anterior, el 14 de enero recién pasado visité el Instituto Nacional de Estadísticas, 8ª. calle 9-75 de la zona 1, para corroborar tales datos. Allí me remitieron a la 12 Av. 7-50 de la misma zona, donde no había personal, solo un policía de guardia que debió abandonar su puesto para entrar en un salón grande, lleno de escritorios, a buscar a alguien que me atendiera. Salió una señora, con ninguna apariencia de ser profesional en estadística, quien me pidió tres veces que le repitiera la pregunta y al fin me respondió: “Eso no lo manejamos aquí”. La cuestión es: ¿Cuál fue la base de datos que utilizaron los genios de la SAT para disponer que los reportes personales se manejaran electrónicamente?

Siguiendo con mi investigación decidí acudir a la SAT ubicada en zona 9. Entre las personas que encontré allí había adultos mayores de 80 años, quienes deseaban ser borrados como ciudadanos afectos al informe periódico a ceros, porque por no poseer internet tenían que pagarle Q10 a alguien que les faccionara cada expediente y así evitar la multa de Q80 al mes.

La respuesta que les dieron fue que para cancelar NIT no era importante su edad, sino que mostraran un acta de defunción o la presentación de sus libros de contabilidad y los talonarios de facturas autorizadas que no hubieran empleado. ¿Siendo personas individuales no obligadas a llevar contabilidad?