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            <title>La purga de los impunes: el castigo ejemplificante</title>
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                                                <pubDate>Tue, 26 Mar 2019 06:02:37 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Columnas Diarias</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img width="150" height="150" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/EDT-MARIELOS-MONZON-2021_59088039-2.png?quality=52&amp;w=150" class="avatar avatar-150 photo columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/EDT-MARIELOS-MONZON-2021_59088039-2.png 150w, https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/EDT-MARIELOS-MONZON-2021_59088039-2.png?resize=80,80 80w, https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2018/12/EDT-MARIELOS-MONZON-2021_59088039-2.png?resize=96,96 96w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" loading="lazy" />									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Marielos Monzón</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
											Periodista y comunicadora social. Conductora de radio y televisión. Coordinadora general de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP). Fundadora de la Red Centroamericana de Periodistas e integrante del colectivo No Nos Callarán.										</h3>
									</div>
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						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2019-03-26T00:02:37-06:00">26 de marzo de 2019</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Columnas Diarias]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[Señalar las maniobras de los señores y señoras de la impunidad tiene un enorme costo.]]></description>
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<p>Ponerse en primera fila, hacerse visible y señalar las maniobras y estrategias de los señores —y señoras— de la impunidad tiene un costo. Un enorme costo. No solo porque implica ser blanco de campañas de difamación y desprestigio, recibir acusaciones de todo tipo, como esa tan recurrida de “vividores del conflicto”, poner en riesgo la seguridad propia y la de la familia, sino también —en un país como este— ser blanco de persecución política, mediática y jurídica.</p>
<p>Recordemos el caso de genocidio, el de las mujeres de la comunidad Zepur Zarco, el de la familia Molina Theissen, el del asesinato de monseñor Juan José Gerardi o el de las masacres de Río Negro y las Dos Erres, para citar algunos ejemplos. En cada uno de estos procesos judiciales se tejió una estrategia muy bien articulada que no solamente tuvo como objetivo sembrar la duda y la confusión generalizada sobre cada caso, sino atacar a todas las personas clave para evitar que se alcanzara la justicia.</p>
<p>A la luz de los hechos podemos afirmar que no hubo casualidades. Todo fue milimétricamente planificado. Para encubrir a los autores materiales e intelectuales —sobre todo a estos últimos— crearon una sombra de duda sobre víctimas, testigos y operadores de justicia, para descalificarlos y restarles credibilidad.</p>
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                        Procuran garantizarse impunidad  y, de paso, castigar  a quienes  se atreven  a desafiarles.                    </h3>
                                <h4 class="note-normal-container__quote-version-two-author mt-0 mb-3">
                    <span>Marielos Monzón</span>
                </h4>
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            </div>
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<p>Cuestionaron moralmente al obispo Gerardi con el fin de sustentar la tesis del crimen “pasional”. Idearon el ataque del perro Balú y consiguieron a un “experto” internacional para avalar esa hipótesis. A las mujeres de Zepur Zarco quisieron descalificarlas argumentando —incluso durante el juicio—, que se habían prostituido. A la familia Molina Theissen la acusaron de “esconder” a Marco Antonio para ganar una compensación económica.<br />
A la jueza Yassmín Barrios y a la fiscal general Claudia Paz y Paz las hostigaron hasta el cansancio y las declararon “delincuentes terroristas”. A las y los testigos de las masacres —incluidos miembros de las exPac o del ejército— y a los sobrevivientes que dieron sus testimonios les tildaron de “mentirosos”. Y así podríamos seguir. Las campañas públicas de desprestigio forman parte de la estrategia de la impunidad, no hay que confundirse.</p>
<p>Las denuncias son otro elemento de la estrategia. Tienen por objetivo utilizar el derecho penal como herramienta de criminalización y desviar la atención sobre los casos, obligando —además— a que las personas involucradas en estos procesos ocupen su tiempo en defenderse.</p>
<p>Esto que ha ocurrido con quienes tienen mayor visibilidad y compromiso en la lucha contra la impunidad por graves violaciones a los derechos humanos se repite ahora con los casos de gran corrupción. Es la misma lógica, el mismo libreto. Procuran garantizarse impunidad y, de paso, castigar a quienes se atrevieron a desafiarles a través de la búsqueda y la aplicación de la justicia.</p>
<p>Contrariamente a lo que se afirma, quienes están más expuestos y corren el mayor riesgo no son los que tienen mayor notoriedad. La purga de los impunes —ahora que están envalentonados— es el castigo ejemplificante. Es el efecto disciplinador, para a que a nadie se le ocurra levantar la cabeza y cuestionar la impunidad del poder.</p>
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