VENTANA
Historias secretas
Guatemala ha sido construida sobre ciudades enterradas. La Dirección de Patrimonio Cultural ha identificado 2,500 sitios arqueológicos. Pueden ser más. Se sabe que las culturas mesoamericanas prehispánicas como la maya florecieron en nuestro hermoso territorio. Imagino a estas ciudades milenarias sumergidas en el mar de las selvas que nos quedan o casi destruidas por nuestros desarrollos urbanos modernos, sin poder contar sus historias secretas. Imagino que estas ciudades enterradas son como la mítica isla de la Atlántida de Platón, para mí, la Atlántida Maya. Su búsqueda evoca el viaje de retorno hacia nuestros orígenes.
Los arqueólogos nacionales y extranjeros, con ardua pasión, batallan para rescatar poco a poco este tesoro escondido gigantesco porque fortalecería nuestro acervo cultural y el de la humanidad. Christa Schieber de Lavarreda y Miguel Orrego, quienes tienen a su cargo la Dirección del Parque Arqueológico Nacional Tak’Alik Ab’aj (TA), me contaron un descubrimiento reciente. La historia que evoca el mito universal del ciclo sagrado de la vida, de la muerte y del renacimiento. Lo describen las bellísimas figurillas femeninas que acompañaban al gobernante Ku’tz Chman en su entierro, que data aproximadamente de 2,500 años. La historia la narra una danza: La Danza ancestral de las doncellas de Tak’alik Ab’aj. Christa y Miguel tienen la ilusión que el Ballet Folklórico y Moderno desarrolle una coreografía para que sea presentada al mundo, en ocasión del Festival del Teatro Nacional, en junio.
“Proteger el patrimonio cultural es nuestro reto”, comentó en una entrevista con Prensa Libre José Luis Chea, el nuevo ministro de Cultura y Deportes. ¡Será un desafío enorme! Porque si la Dirección de Patrimonio Cultural y Natural tenía un magro presupuesto, ahora contará con menos luego de la reducción realizada por el Congreso, de Q21 millones, el pasado diciembre 2015.
¿Cómo sacar a luz nuestra Atlántida Maya? Preguntó el Clarinero. En el caso de TA, se tiene la enorme posibilidad de ser nombrada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Pero los requerimientos para serlo necesita de grandes esfuerzos adicionales, que van más allá de las fuerzas que tienen los arqueólogos. Es necesario que este proyecto se convierta en una iniciativa nacional, donde participe la población vecina de El Asintal, apoyando la puesta en marcha de El Museo “El Caracol del Tiempo,” que fue una promesa de Pérez Molina desde el año 2012, pero se la llevó el viento. Los museos exhiben los logros de las generaciones que nos antecedieron. Son un tributo a su espíritu creativo. Educan a la comunidad sobre su patrimonio histórico-cultural y dinamizan la economía de las regiones porque generan fuentes de trabajo y reactivan el interés turístico. Es necesario también que el Gobierno reciba la segunda donación otorgada por la familia Ralda ¡desde el año 2008! y que representa la mitad de la extensión actual del parque.
Yo creo que el rescate de TA puede ser un modelo a seguir para iniciar la recuperación de la gran Atlántida Maya, que subyace enterrada. Veo a los poblados cercanos mejorando sus ingresos a través del turismo sostenible. Visualizo cómo la fauna y la flora del lugar resurgen porque se necesitan áreas de amortiguamiento para ser sustentables. Creo que el despertar que Guatemala logró desde el año pasado no puede quedarse solo a nivel político, sino buscar metas que incluyan el rescate de nuestra cultura. ¡Podemos ser una Guatemala grande! Un pueblo con una identidad fuerte, que toma del pasado lo mejor para retejer su posible futuro.