VENTANA

Encontrar nuestro camino

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“La vida que vives, y no los recursos que dejas, es tu verdadero legado”, susurró el Clarinero. Este  sabio refrán ha rondado en mi mente  luego de la tragedia que han padecido cientos de familias  por la erupción del Volcán de Fuego.  Nos  plantea la fugacidad y fragilidad  de  nuestras vidas. La  importancia de hacer un alto en el camino  y revisar la dirección de nuestros pasos.  No en balde Sócrates sugería “conócete a ti mismo”. Muchas veces el trabajo que tenemos nos obliga a sacrificar nuestros talentos.  Resolver ese  reto exige de chapines creativos consientes de sí mismos y del contexto nacional. Descubrir nuestro propósito más alto en la vida es  fundamental para encontrar nuestro camino.  Porque la vida es más que comer,  pelear o  poder.

A continuación narro una historia inspiradora que trata de contestar esa pregunta. Peter Senge cuenta, en el ensayo titulado El liderazgo en la Nueva Economía, que Michael Ray era un profesor de Creatividad e Innovación en la prestigiosa Universidad de Stanford, California. Él desarrolló un curso que se hizo famoso con este nombre Creatividad en la Empresa. A Ray le intrigaba la conexión entre creatividad e intuición (conocimiento interno). Lograba crear un ambiente de aprendizaje durante sus clases que permitía que sus alumnos se hicieran estas dos preguntas claves: 1. ¿Quién soy yo? Eso alude a lo mejor de nosotros mismos a dar nuestro máximo potencial. 2. ¿Cuál es mi trabajo, mi misión? En otras palabras, cuál es el propósito de nuestra existencia. Ray invitaba a gente exitosa para que llegara a contar su historia sobre cómo había unido su vida con un trabajo creativo. A continuación sintetizo la historia de William Ackerman sobre lo que significa estar en contacto con el conocimiento interno y el contexto que le rodeaba.

William estaba a punto de finalizar sus estudios de Inglés e Historia en la Universidad de Stanford cuando abandonó su carrera. Le dijo a su profesor que ya no aguantaba más y que se retiraba. El profesor le respondió: “Me parece una buena idea, William. Yo haré lo mismo también.” El profesor era su padre, y luego que William dimitió, este también dejó su trabajo. A William le gustaba la carpintería y entró como aprendiz en una empresa noruega que construía barcos. Luego creó su propia empresa constructora, Windham Hill Builders. William también era músico y con la ayuda de sus amigos editó su primer disco, En busca del ombligo de la Tortuga. Tuvo éxito. Fue así como William Ackerman fue el fundador del sello Windham Hill, en la categoría de música New Age. Con los años, William recuerda cómo empezó todo. Fue una noche que estaba sentado junto a su padre en la terraza de su casa cuando le preguntó: “ Papá, tengo este impulso de construir y también de hacer música. ¿Qué hago? Su padre le dijo: “William, yo nunca he tomado una decisión en mi vida”. La respuesta fue como un balde de agua fría, pero, minutos más tarde, al profundizar en sus palabras, se dio cuenta de que era una afirmación filosófica Zen y recordó esta lección: “ Si sabes que estás en lo correcto, no tienes que tomar decisiones. Cuando sabes que está bien, es porque está allí para ti… solo hazlo”.

La idea es conocernos. Escucharnos internamente para encontrar nuestro camino y unir vida y trabajo en un solo sueño, en una meta común. A mí me cautiva esta historia. Mientras más reflexiono su mensaje, más comprendo que uno vive para ir al encuentro de su destino, y que, al mismo tiempo, el destino va en busca de uno. Cuando este milagro sucede, la decisión entre vivir o hacer dinero ya no es lo que importa. “Cuando sabes que está bien es porque está allí para ti… solo hazlo.”

clarinerormr@hotmail.com

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