SI ME PERMITE

Honrar a una madre es simplemente formativo

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“Los brazos de una madre están hechos de ternura y los niños duermen profundamente en ellos.” Víctor Hugo

Cada año, el 10 de mayo se celebra el Día de la Madre y debemos admitir que para muchos es la única vez que se toman el tiempo para hacer algo especial para su señora madre. Cuando uno reflexiona debe entender que esto es algo que debe reflejarse a lo largo de la vida y no solamente una vez al año.

Por otra parte no hay ninguna duda que la madre por el tiempo y el modo que está criando a sus hijos los deja marcados de tal modo que se revierte en una diversa manera de ser honrada por cada uno de sus hijos. Esto no es más que el principio fundamental de sembrar y luego cosechar.

Es común que una madre ocupe tiempo en instruir y orientar a sus hijos, lo cual sí tiene su lugar y también tiene un valor muy particular, pero si todo esto no está respaldado con lo que ella es y con lo que muestra con su vida diaria, probablemente que sus consejos como también las orientaciones queden perdidas, porque el ejemplo de vida que proyecta no tiene el apoyo de lo que ella es y hace en la a diario con su vida y con sus hijos también.

Es asunto muy elemental que toda madre tarde o temprano se da cuenta que la tarea formativa con sus hijos tiene un perfil progresivo, no simplemente por la edad que ellos están acumulando por el tiempo, sino también por el carácter y capacidad que refleja cada uno en una manera muy propia, eso le avisa a cada madre que debe avanzar para que la tarea única que ella tiene no quede desfasada y desatendida.

Un elemento que no podemos ignorar entre una madre y sus hijos es el elemento básico de interacción, entiéndase por ello que convivimos, nos comunicamos y compartimos de lo más esencial a lo más complicado de la vida. Lo más básico es si se comparte con la madre o se le consulta a ella, porque ese comportamiento debe ser integrado en los años formativos de todo hijo, para que en la vida produzca los resultados esperados.

Sin lugar a ser malentendido, las celebraciones a las que estamos acostumbrados y que la publicidad nos invita a involucrarnos no siempre reflejan la realidad de una relación, si lo celebramos es porque la convivencia es tal que tiene sentido no una manera de compensar una relación no sana.

No podemos negar que muchas madres después de todo el sacrificio que hacen al criar a sus hijos, dándoles todo lo que han podido, son ignoradas no solo para la celebración del Día de la Madre, sino mucho peor a diario o cuando tiene una gran necesidad los últimos en llegar a ayudarla, si es que llegan, son los hijos, y debe ser atendida por gente que tiene un corazón caritativo cuando deberían estar sus descendientes pendientes en todo momento de ella.

Estos días son apropiados y oportunos para una celebración para cada madre y que sin lugar a duda puede tener sentido y valor, también un tiempo de evaluación para mejorar la relación y corregir si hay situaciones que no están correctamente estructuradas.

Nuestra sociedad puede mejorar en gran manera si las mejoras incluyen la relación de hijos con sus madres, madres responsables enfrentando su deber hacia con sus hijos sin valerse de excusas para evadir la tarea que ningún otro debe hacer.

Esto es de suma importancia porque de esta relación de madres e hijos determinará qué sociedad tendremos mañana y cuanto podremos mejorar situaciones que hoy día son conflictivas.

ESCRITO POR:

Samuel Berberián

Doctor en Religiones de la Newport University, California. Fundador del Instituto Federico Crowe. Presidente de Fundación Doulos. Fue decano de la Facultad de Teología de las universidades Mariano Gálvez y Panamericana.

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