Opinión

Imagen es percepción

La amistad entre Israel y Guatemala

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

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Brenda Sanchinelli Israel

El próximo 14 de mayo se conmemorará el aniversario del establecimiento del Estado de Israel, una fecha muy significativa también para Guatemala, por la conexión que se estableció cuando el voto de nuestro país fue decisivo en la resolución de Naciones Unidas en 1948.

Es increíble que en solo 69 años esta Nación haya logrado un desarrollo social, tecnológico y económico exponencial. Es imposible resumir en unas pocas líneas miles de años de historia y rica cultura. Las memorias del pueblo judío y sus raíces en la tierra de Israel se extienden a lo largo de los siglos, donde se forjó su identidad nacional, religiosa y cultural.

Luego, con dos mil años en un exilio forzoso, ha sido el único pueblo que cultivó su fe y tradiciones, además al regresar a su tierra fue también capaz de resucitar una lengua muerta: el hebreo.

Con el establecimiento del Estado de Israel juraron hacer de su tierra el último refugio para evitar nuevas tragedias como el Holocausto. Después de más de dos mil años de ser un pueblo atacado, perseguido y fuertemente castigado, hoy por hoy es una joven nación, admirada por su increíble desarrollo.

Israel es el punto de encuentro de las tres religiones monoteístas más grandes del mundo, un entramado de culturas y tradiciones únicas. La Tierra Prometida, según la tradición judaica; para los cristianos es el sitio del nacimiento de Jesús, el hijo de Dios; y para los musulmanes el lugar donde Mahoma, su profeta, ascendió a los cielos.

Recuerdo las amenas conversaciones con mi gran amigo el diplomático Eliahú López, exembajador de Israel en Guatemala, cuando comparábamos a Israel con Petén, hablando de la extensión territorial, y cómo era posible que con tan solo 22 mil kilómetros lograron en un territorio, 75 por ciento desértico y con pocas reservas acuíferas —únicamente el mar de Galilea— construir un acueducto de 250 km de largo para hacer correr agua de norte a sur y convertirse en un país altamente agrícola, donde todos los vegetales y frutas son cultivados directamente en sus tierras, a través de los kibutz —comuna agrícola—. ¡Impresionante!

Su tecnología de “Riego por Goteo” ha sido altamente eficiente y ellos la han compartido con Guatemala desde 1974, donde sus expertos capacitaron a personas de Zacapa para poder cultivar eficientemente melones y sandías.

La economía israelí está plagada de éxitos y se ha colocado entre los 34 países más prósperos e industrializados del mundo.

La mayoría de sus exportaciones consisten en productos industriales de alta tecnología en los campos de la electrónica, software y hardware, óptica, comunicaciones e instrumental médico.

Israel tiene una tasa de analfabetismo de 0 por ciento, posee un sistema educativo público que ha obtenido nueve premios Nobel. Y por considerar a Guatemala un país amigo, ha otorgado más de cinco mil becas a guatemaltecos, además de las miles de personas que han sido capacitadas por cursos móviles. De hecho, nuestro país es al que más becas ha otorgado el Estado de Israel en el mundo.

Israel ha brindado ayuda a Guatemala desde la década de los 60, cuando dicha nación no tenía ni 10 años de fundación, como un símbolo de agradecimiento y amistad. De ellos debemos aprender que por duras que sean las circunstancias del pasado, cuando hay valores sólidos y el deseo de prosperar, todo es posible.

Israel es un país con un profundo sentido de la Justicia, heredada de la visión profética judía, los rabinos enseñan el Tikum Olam

(Reparar el mundo, reparar las vasijas rotas y con eso traer la paz). Somos dos países amigos que añoran la tan ansiada paz para sus respectivas naciones.

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