Opinión

Familias en paz

Lo más importante

Rolando de Paz Barrientos

Rolando de Paz Barrientos

Fernando Parrado, uno de los dieciséis sobrevivientes del accidente aéreo en los Andes, ocurrido en Octubre de 1972 nos comparte importantes lecciones de vida. Ese día, cuarenta y cinco personas iban en el avión: todo el equipo de rugby en el cual jugaba, su madre Eugenia y su hermana Susana. Doce de los tripulantes murieron al momento del impacto, entre ellos su madre. Cinco más murieron al día siguiente. Fernando sufrió lesiones que lo dejaron inconsciente durante tres días. Al despertar se hace cargo de su hermana, quien muere en sus brazos cinco días después. A los dieciséis días del accidente ocho más mueren por una avalancha de nieve y a mediados de noviembre mueren dos más debido a las infecciones en sus heridas.

Los que sobrevivieron estuvieron atrapados en las montañas por setenta y dos días, sin agua ni comida, soportando un clima hostil con temperaturas bajo cero, hasta que fueron rescatados luego de que Fernando y su amigo Roberto Canessa tomaran la valiente decisión de escalar las cumbres en un viaje de 10 días hasta encontrar ayuda, sabiendo que ello podría significar su propia muerte.

Hoy Fernando en un conferencista internacional. Se presenta ante miles de personas, quien junto a sus familias son conmovidos al escucharle. ¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive? Pregunta, para luego responder: “Sobrevivimos porque hubo liderazgo, toma de decisiones y espíritu de equipo. Porque nos conocíamos desde mucho antes”. La montaña los estaba matando, por lo cual había que tomar decisiones y hacer que cada uno hiciera lo necesario para sobrevivir, uniendo fuerzas. Pero la lección más fundamental no la encontró allí.

Es una realidad que en cualquier momento puede ocurrir una tragedia en nuestra vida, que enfrentemos dificultades que requieran de decisiones trascendentales. La cruda verdad es que a pesar de nuestros problemas la vida continúa, no se detiene, el sol seguirá saliendo y se pondrá como de costumbre. Es aquí donde es fundamental identificar lo que verdaderamente importa en nuestra vida, porque todas nuestras decisiones girarán en torno a ello.

A veces nos complicamos, olvidamos lo importante y con frecuencia nos derrumbamos o frustramos por cosas superfluas: el trabajo, la empresa, la economía, la política, el tráfico, etc. Para Fernando el verdadero desafío que tuvo que enfrentar fue al regresar a casa, sin su madre, sin su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre con una nueva pareja. Lo más valioso que perdió en esa tragedia fue ese hogar que al regresar ya no existía.

Tuvo que pasar por esa trágica experiencia para darse cuenta de la diferencia entre lo importante y lo que no lo es. Este es el error que cometemos, de no valorar a nuestra familia, al no decir las cosas a tiempo por estar muy ocupados en cosas sin importancia, de no compartir aquellos momentos especiales con nuestro cónyuge, nuestros padres, nuestros hermanos. De no hablar sobre lo que sentimos por ellos, de no decirles cuánto los amamos. De asumir que siempre estarán allí.

Por supuesto que el trabajo, la empresa y la carrera son importantes, pero lo verdaderamente valioso está en casa, al final de cada jornada: es la familia lo que realmente vale en esta vida. No esperes a que pase una tragedia para darte cuenta de ello. Piensa por un momento, ¿Qué sería de ti si al volver a casa un día ya no existe aquello que llamabas hogar? Recuerda que ningún éxito en la vida justifica el fracaso en la familia.

Eres una persona bendecida si hoy tienes una. Valórala, porque no sabes lo que pueda pasar mañana.

rolando.depazb@gmail.com