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Menos trámites, más inversión

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Hace un par de semanas finalmente realizaron un cambio en la tramitología chapina que puede tener un gran impacto en la salud de muchos guatemaltecos: facilitar el registro de medicinas que ya cuentan con la aprobación de agencias reguladoras de medicinas de otros países —que cumplen ciertos requisitos—. Este es un buen ejemplo de cómo se puede ir cambiando el sistema con pequeños cambios que parecen sencillos pero cuya trascendencia puede ser muy grande.

Desde hace muchos años he dicho que es absurdo que un país pequeño y con muchas necesidades se quiera dar el tupé de “verificar” que algún producto es “bueno” para la salud, cuando este producto ya ha pasado por ese proceso de verificación en otros países con más recursos. Por ejemplo, hay muchos medicamentos que han pasado todo el tortuoso procedimiento de aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos) —procedimiento que puede llevar muchos años y miles de millones de dólares cumplir— que cuando los querían comercializar en Guatemala tenían que pasar por todo un proceso para averiguar si era “bueno” para la salud de los guatemaltecos. ¡Por Dios!

Por inaudito que le parezca, ese procedimiento estaba vigente hasta hace unos días en nuestro país. Era un absurdo proceso burocrático cuyos resultados más palpables eran precisamente los que mencionó el Ministro de Salud cuando anunció el cambio: posibilidades de corrupción y precios más altos de las medicinas para los guatemaltecos.

Si ya una empresa se gastó muchos millones de dólares para cumplir con todos los requisitos de la FDA, ¿qué sentido tiene que aquí en Guatemala se desconozca dicho proceso y se le obligue a realizar todo un proceso nuevo para que los burócratas guatemaltecos “verifiquen” que la medicina hace lo que dice que hace? ¿Alguien en su sano juicio creerá que el proceso en Guatemala podría ser más exhaustivo y completo que el de la FDA? Y eso que la FDA no es santo de mi devoción y la considero responsable de retrasar —y en algunos casos matar— el desarrollo de nuevas medicinas, precisamente por lo tortuoso y caro que se ha vuelto el procedimiento de autorización.

Así que, felicito al ministro de Salud por tomar esta decisión y de una vez hago un llamado al Congreso para que lo oficialice como ley, no vaya a ser que el siguiente ministro que venga se le ocurra revertir este acuerdo gubernativo.

Este es un buen ejemplo de cómo se pueden reducir o eliminar muchos requisitos burocráticos sin sentido, cuya única finalidad pareciera ser obstaculizar el desarrollo de los guatemaltecos. Son precisamente muchos de estos requisitos burocráticos absurdos los que se convierten en la excusa perfecta para la corrupción. Si realmente queremos combatir la corrupción hay que presionar a los gobernantes a eliminar todos aquellos trámites innecesarios. De esa manera no solo se reducirán las oportunidades de corrupción, también se promoverá una mayor actividad económica, especialmente ahora que tanto se necesita.

En la actual situación, donde la mayoría de índices se está yendo a pique, una de las prioridades de todos debiera ser cómo logramos que venga más inversión a nuestro país. No nos engañemos, la situación no mejorará mientras no haya más inversión. Y no habrá más inversión si las señales que se envían en casi todos los frentes son de amenazas en contra de la inversión.

Lo que necesitamos en Guatemala es más inversión, más empleos, más empresas, más generación de riqueza. Esa es la única salida. La alternativa es que más compatriotas seguirán emigrando a buscar el sueño americano, Trump o no Trump, con muro o sin muro.

Fb/jjliber