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¿Qué aprendemos de las elecciones en EE. UU.?

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Las elecciones de mitad de período en Estados Unidos, realizadas esta semana, son un muy buen ejemplo para entender cómo funciona un verdadero sistema de pesos y contrapesos en una república. El sistema estadounidense, como bien lo definieron sus “padres fundadores”, es una república —no una democracia, como la mayoría cree—, con un sistema muy bien balanceado de pesos y contrapesos para evitar que cualquier persona o grupo de personas pueda concentrar demasiado poder. Esa es una de las principales características que les han permitido a los estadounidenses prosperar hasta donde han llegado.

Contrario a lo que algunos piensan, si algo se demuestra con el gobierno de Donald Trump es que en una verdadera república se puede tener hasta al que algunos consideran el peor y más malévolo presidente —y que además no oculta su intención de concentrar la mayor cantidad de poder— , pero ni siquiera él puede hacer todo lo que quisiera hacer, precisamente por los controles y balances que tiene el sistema. Ya ha habido varias ocasiones en las cuales Trump ha emitido órdenes ejecutivas que han sido bloqueadas por distintas cortes.

Y si la revisión judicial no fuera suficiente, el sistema está diseñado para que los mismos votantes decidan qué tanto poder le dan a un gobernante. Eso fue precisamente lo que sucedió en las elecciones de esta semana, cuando los votantes le quitaron la mayoría en la Cámara Baja al partido republicano. El efecto práctico de ese resultado es precisamente limitar el poder de lo que puede realizar el presidente, que, para tomar algunas decisiones —en particular en temas de presupuesto y migratorios—, antes tendrá que contar con la aprobación de por lo menos algunos miembros del partido demócrata, o si no, simplemente no podrá pasar la legislación, por mucho que lo desee.

En la mayoría de las elecciones de mitad de período, el partido del presidente pierde escaños y en algunos casos pierde incluso el control de las cámaras. De donde se colige que el hecho de que lograran no solo mantener, sino aumentar la mayoría en el Senado, fue un buen resultado para los republicanos, especialmente considerando que hace apenas un par de meses los pronósticos se inclinaban a que los republicanos perderían ambas cámaras.

¿Va a cambiar algo en Washington? Considero que no va a cambiar tanto como algunos estiman. Trump va a seguir en un plano muy similar a como ha actuado en los últimos dos años; lo que sí es que le va a costar más pasar alguna legislación, pero de ahí todo lo que no tenga que ver directamente con la Cámara Baja seguirá actuando de una manera muy similar.

Las posibilidades de que vayan a iniciar un proceso de impeachment en su contra son bajas, ya que no todos los demócratas están anuentes a hacerlo, y aun si lo hicieran, difícilmente prosperaría, ya que los republicanos tienen una mayoría cómoda en el Senado, la cual difícilmente lo aprobaría.

Con relación a Guatemala, considero que la situación se mantendrá muy similar. Trump seguirá con la política exterior que ha mantenido, tanto con Guatemala como con el resto del mundo. En el tema de la Cicig, tanto los miembros del Congreso que se han manifestado a favor como en contra de esta continúan en sus curules, por lo que no considero que haya cambios trascendentales en el país como consecuencia de esta elección.

Fuera de esos efectos, desearía que en Guatemala podamos encaminarnos a un verdadero sistema republicano, con pesos y contrapesos, donde nadie pueda concentrar demasiado poder; no como sucede ahorita, donde muchos funcionarios tienen poder casi ilimitado y, adicionalmente, tenemos una dictadura de jueces y magistrados.

Fb/jjliber