Opinión

Pluma invitada

Una oportunidad única para mirar al futuro con ambición

Rebeca Grynspan

Rebeca Grynspan

La XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que celebraremos esta semana en  Antigua Guatemala es relevante y oportuna como quizá ninguna otra, porque ocurre en un momento crucial para nuestra región.

Bajo el lema “Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible”, los mandatarios de los 22 países que comparten historia, lenguas y valores se reunirán este 15 y 16 de noviembre para hablar del presente y del futuro de Iberoamérica.

Esta cita es importante y pertinente por dos razones. Por un lado, porque desde la Cumbre en Cartagena de Indias, Colombia, hace dos años, nuestra región no ha vuelto a sentarse a una misma mesa: muchos mandatarios se verán las caras por primera vez, tras una intensa actividad electoral, y ante una nueva coyuntura.

Por otro lado, porque esta Cumbre es una cita con la historia: Iberoamérica, un espacio que siempre se ha destacado en el mundo por apostar al diálogo y a la apertura, enfrenta enormes desafíos: la desigualdad, la pobreza, la desconfianza en las instituciones, la crisis de las organizaciones multilaterales, la disrupción tecnológica, la transformación del trabajo y la degradación ambiental.

Tenemos que mirar hacia adelante y echarnos a andar, y esta Cumbre es el momento adecuado para hacerlo.

Nuestra mejor hoja de ruta es, sin duda, la que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas. No se trata de un plan teórico ni alejado de la realidad, sino más bien de uno muy práctico y oportuno: es el único esfuerzo posible en la actualidad, que nos llama a una cooperación global y a enfocarnos en los retos y soluciones que demandan los ciudadanos.

Por cierto, nuestro compromiso con la Agenda 2030, que esperamos reforzar durante la Cumbre en Antigua Guatemala, ha permitido que lleguemos a esta cita con varios deberes cumplidos.

Por ejemplo, para hacer frente a las alteraciones del clima, lanzaremos el Observatorio de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de la Rábida, España, que hará recomendaciones sobre la situación medioambiental en la región y alertará sobre los efectos del cambio climático sobre las poblaciones vulnerables.

Pondremos en marcha junto con el Gobierno de España y la Fundación Carolina un programa de becas que darán prioridad a las mujeres y a las disciplinas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, además de presentar el portal Campusiberoamerica.net, con oportunidades de intercambio para estudiantes, investigadores y profesores.

Para promover la inclusión lanzaremos el Programa Iberoamericano sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Esta iniciativa busca una mayor incorporación de estos ciudadanos —90 millones en Iberoamérica— en áreas como educación, salud y empleo.

Asimismo, avanzaremos en el compromiso de los gobiernos iberoamericanos para eliminar las leyes que impiden el empoderamiento económico de las mujeres. En los países de América Latina y el Caribe existen, en promedio, dos normas que discriminan por género en cuanto al empleo y al emprendimiento.

De este modo, queremos que la Cumbre en Antigua Guatemala, sea una viva muestra de la vigencia del espacio iberoamericano ante las numerosas transformaciones que ha experimentado Iberoamérica. Si hasta ahora este espacio ha mantenido su relevancia, ha sido porque, ante cada nuevo reto, hemos sabido articular una visión común de futuro, promover valores compartidos, dialogar y cooperar. Estamos seguros de que en la Cumbre en Guatemala Iberoamérica saldrá una vez más adelante en uno de sus momentos más críticos, gracias a una serie de compromisos y acciones para mejorar la vida de nuestra gente.

* Secretaria General Iberoamericana