Opinión

Pluma invitada

Zonas de desastre no deben volver a habitarse

Luis Cordova Mejia

En Ingeniería, cuando se proyectan estructuras, pocas veces se tienen en cuenta cargas térmicas grandes que lleguen a temperaturas que dañen los materiales con los cuales se construye.

Existe una falsa creencia en cuanto a que, porque los materiales de construcción son incombustibles o no arden, su resistencia queda intacta; sin embargo, se conocen los efectos de grandes temperaturas sobre materiales como el concreto y el acero, que son los más comunes.

Después de la violenta erupción del Volcán de Fuego, ocurrida el 3 de junio último, y el desastre suscitado en sus faldas, se escucha decir que soterradas por los materiales piroclásticos se encuentran viviendas y estructuras intactas y que los pobladores quisieran desenterrarlas y volver a habitarlas.

Déjenme decirles que esos materiales constructivos que quedaron soterrados fueron sometidos a grandes cargas térmicas y por un tiempo prolongado. Los vulcanólogos hablan de temperaturas de hasta 800 grados celsius.

Estas altas temperaturas hacen cambiar las propiedades mecánicas de los materiales de construcción, como lo son el módulo de elasticidad, la resistencia a tracción y compresión y la resiliencia, entre otras propiedades. Se sabe que a partir de temperaturas de 300 grados celsius o mayores los materiales empiezan a bajar drásticamente su resistencia, como se indica en la tabla que aparece alfinal de la nota.

Se podría calcular que esas estructuras que quedaron debajo de los materiales piroclásticos perdieron su resistencia hasta en un 75 por ciento y nada es recuperable. En el acero todavía es más grave la situación, ya que la fuerte disminución de su módulo de elasticidad provocado por las altas temperaturas hace que su deformabilidad aumente drásticamente y cause colapsos instantáneos.

Probablemente solo los materiales silicocalcáreos como los ladrillos de cerámica podrían recuperarse y reutilizarse, pero todos los demás como el concreto, el acero y la madera quedaron inservibles.

Por favor, no demos falsas expectativas a los habitantes que sufrieron la embestida de materiales piroclásticos del Volcán de Fuego. Es menester hacerles ver que sus viviendas y sus construcciones perdieron su resistencia y podrían colapsar, y que es muy recomendable ubicarlos en zonas de bajo riesgo y no permitirles volver a esos lugares, en donde se sabe que todavía baja material volcánico y que hay peligro de lahares. A los héroes rescatistas habrá que indicarles que hay estructuras que podrían estar en inminente colapso.

Esto también nos hace reflexionar y pensar que en Guatemala se están construyendo edificios de estructura metálica sin protección contra incendios y que pueden desencadenar catástrofes y grandes pérdidas económicas. Para ello existen materiales ignífugos como la vermiculita o paneles de fibrosilicato, que da un aislamiento térmico y valor añadido a los materiales en la protección contra fuego.

lacordovam@hotmail.com