Crisis migratoria: “No es solo crear más empleos, es que se paguen bien”

El economista David E. Lewis, vicepresidente de la firma de asesoría económica internacional Manchester Trade, con sede en Washington D.C. cree que la visita de la delegación del presidente Joe Biden al Triángulo Norte tiene un mensaje claro.

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David E. Lewis
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Bajos salarios y las condiciones laborales hacen que las personas del Triángulo Norte migren hacia EE. UU., según el analista David E. Lewis. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Bajos salarios y las condiciones laborales hacen que las personas del Triángulo Norte migren hacia EE. UU., según el analista David E. Lewis. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El experto hace una lectura del papel que deberán de jugar los gobiernos con el sector privado en la generación de empleo como acción fundamental para evitar la migración, lo que incluye una mejora en las condiciones para los que optan por migrar.

Es parte de la conversación con Prensa Libre. 

¿Qué lectura tiene está visita?

Ya se dio la visita a México de la embajadora Roberta Jacobson antes de Semana Santa, y el diálogo para ir coordinando los cambios en la gestión migratoria. Ahora (siguen) los países de Centroamérica.

El movimiento de las caravanas que está creciendo y la capacidad de detenerlo es muy limitada tanto para Centroamérica como para México, y el procesamiento de absorberlos en la frontera de EE. UU. es muy limitado.

Hay un factor logístico-geográfico que hay que aceptar: no hay manera simple de poder controlar esto. Hay que comenzar a hablar de la raíz y trabajar para aminorar lo que podría ser una crisis inmanejable con el movimiento de cientos de miles de personas en las fronteras y en los términos de tragedia humanitaria.

¿Qué buscarán las nuevas autoridades de gobierno de EE. UU?

La administración Biden está comenzado a ir a la raíz para ver qué tipo de gestión en conjunto se pueda comenzar para reducir el incentivo a la migración y crear las condiciones en los países.

No es la primera vez que se hace y esto viene desde la época del presidente Ronald Reagan en 1980, con la iniciativa de la Cuenca del Caribe, luego el TLC. Al fin y al cabo, estamos hablando de la necesidad que tienen las personas de más y mejores empleos, que paguen bien y que las personas puedan vivir en sus países, y evitar arriesgarse a un futuro incierto en otro país.

¿Cómo se puede desarrollar?

Los empleos no los crean los gobiernos, si no el sector privado, y uno de los puntos que se han abordado con los gremios empresariales en Guatemala y El Salvador, es que hay que desarrollar una colaboración de gestión con los gobiernos, empresarios americanos y centroamericanos para crear más empleos en los países, que se paguen bien, y que las condiciones de trabajo sean buenas, así como se hizo con el modelo de zonas francas y prendas de vestir en la década de 1980.

Eso se tiene que hacer, no solo con funcionarios de gobierno, (sino) con los empresarios, que inviertan ya que se cuenta con un universo de empresas americanas internacionales y nacionales en todos los países y se necesita (ver) cómo se les puede brindar un apalancamiento en términos de los incentivos de negocios en los países y el sistema de hacer negocios e inversiones para expandir y apoyar a que vengan empresas nuevas.

Paralelo a ello, debe venir la cooperación inmediata para salir de la crisis en salud, educación, ayuda en vivienda que es lo que hace falta de los US$4 mil millones que se habló y probablemente más, pero al final, eso es paliativo.

¿Puede funcionar?

Estos modelos hay que trabajarlos en conjunto, porque uno sin el otro no funcionará.

Hay una gran responsabilidad de los países de la región, porque este es un equipo nuevo (EE. UU.) y no cuenta con las experiencias, y es importante que los gobiernos, con los empresarios, traigan sus iniciativas de gestión conociendo el terreno y exponiendo lo que se necesita, porque si no, se quedará coja la silla de un lado.

Recuerde que está el impacto por los huracanes, luego el cierre de la economía por el covid-19 y el cambio electoral en EE. UU., que, bien que mal, la interpretación del migrante es que hay una mejor oportunidad que con Donald Trump, porque “no habrá una línea dura”.

Todos estos factores se han conjugado en un mismo momento, porque los otros factores como el crimen, la violencia, las pandillas y el narcotráfico han existido por décadas, y lo que pasó ahora es que hubo tres factores uno detrás del otro, que han creado esta vorágine de que las personas piensan que “lo mejor para mi futuro es arriesgarme y viajar a EE. UU”.

¿En qué consiste esa relación?

Está la noción en los países de que se puede buscar la manera de controlar y limitar el flujo migratorio, que como objetivo de política es muy importante, pero de nuevo, si esa gestión no atiende la necesidad inmediata del migrante de decir: “¿si yo no tengo empleo que me dé un salario para pagar vivienda, alimentos, salud, educación digna?”, entonces, “no hay incentivo para poder quedarme”.

Es trabajar en eso con empresarios nacionales, americanos y hasta internacionales, porque sabemos que en estos países ya hay capitales de Corea del Sur, asiáticos, Colombia y Chile y buscar la manera de hacer sinergias y como crear empleos.

El analista David E. Lewis afirmó que el gobierno de EE. UU., puede incentivar al empresariado americano para hacer inversiones en los países del Triángulo Norte y reducir la migración. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

¿Cómo operar esa fórmula?

Por la experiencia que se tuvo, y si se estuviera del lado centroamericano empresarial, sería muy proactivo presentar un plan al enviado especial para el Triángulo Norte, Enrique Zúñiga, al asesor presidencial para Latinoamérica, Juan González y a la embajadora Jacobson de decir que, si ustedes por medio de los mecanismos de DFC y las agencias del gobierno federal trabajan con nosotros para atraer más empresas americanas, nosotros con empresarios guatemaltecos, salvadoreños y  hondureños podemos ofrecer de este lado el capital que tenemos y los locales para expandir.

Lo que nosotros no contamos es con la capacidad de garantía de financiamiento, de garantía de negocios que la parte del gobierno puede, y no contamos con el poder mediático del presidente de EE. UU., de decirle a las empresas que inviertan en esos países y buscar en conjunto la manera de identificar las oportunidades de negocios y la generación de empleos.

En aquella época se empezó desde cero, pero ahora no, y se cuenta con un caudal de empresas locales e internacionales de todos los países e identificar cuál es el nicho de crecimiento, y que el incentivo para quedarse sea por una razón económica, de control y seguridad.

¿Qué sectores pueden ser los detonantes?

Ahí ya se sabe, porque en 1980 no había nada, pero ahora ya se sabe que están la maquila, el sector zonas francas, la industria básica, agroindustria, metalmecánica, industria química, y todo esto existe.

No hay mejor factor de agilización que el gobierno americano con su estructura lleva a una misión de 20 CEOS americanos, para juntarse con otros 20 CEOS guatemaltecos, y si de esos se logran cuatro proyectos vamos bien.

En muchas áreas se puede simplemente expandir, pero en otros hay negocios nuevos y eso lo verán los empresarios en las oportunidades que hay, pero una vez de las ventajas que ahora hay en comparación con 1980, que la región estaba en crisis política, económica y seguridad y eso empujaba la migración.

Pero la región hoy no es está en crisis económica, todo lo contrario, con el TLC es un gran negocio en términos de producción, exportación y distribución, y ahora se tiene que ver es expandir ese gran negocio por 125%, crear más empleos.

Lo que sabemos es que la persona que tiene un buen empleo no tiene por qué irse de su país, y después los problemas que existen de seguridad ciudadana, las pandillas y los cárteles eso se podrá a trabajar; pero si la personas no cuenta con un buen empleo para subsistir y encima de eso está la inseguridad, entonces dicen: ¿para qué me quedo?

La clave estaría en la generación de empleo

Eso es así y hay muchos sectores que les está yendo bien y logrando el crecimiento, pero de nuevo, si es en alianza con estos instrumentos que tiene EE. UU., el acceso al capital es difícil en los países y el riesgo es alto.

¿Podría materializarse en lo que queda del año?

Debería, si se hace. Guatemala está en una posición única que es la frontera con México, que es una economía totalmente integrada a las cadenas de valor de América del Norte y ahora con el nuevo acuerdo comercial.

Esa cadena de valor está globalmente integrada, y hay que buscar la manera de que en esa frontera norte de Guatemala y esa frontera sur de México, que son áreas subdesarrolladas, se pueda apalancar el crecimiento y la infraestructura industrial que tiene México para que se vuelva un área de crecimiento.

Es un elemento que no lo tienen El Salvador y Honduras. Guatemala puede integrarse inmediatamente en esas cadenas de valor y puede ser un facilitador.

Los sectores intensivos de empleo pueden comenzarse a mover, y no necesitan seis o nueve meses para montar un negocio, ni mucho menos en una región donde ya están, y muchas de las industrias en cuatro semanas hacen una expansión y montan una empresa y de lo que estamos hablando es cómo se apalancan.

Podría hablar incluso de empresa de Corea del Sur, Colombia, Chile, países que tienen inversiones en Centroamérica y Guatemala, no es comenzar desde cero, y ampliar los capitales a más que se pueda.

¿Cuál sería el siguiente paso de la administración Biden?

Muy importante que nombraron a la embajadora Jacobson para manejar este tema en México, y el siguiente paso será la integración del sector empresarial americano, así como se hizo en 1980, y crear un consejo de negocios con las 30 empresas americanas que ya están, y con ellos traer a los principales grupos empresariales centroamericanos, y ahí sacar 10 proyectos la generación de empleos y la inversión de cuantos millones de dólares y buscar el apoyo del BID, Banco Mundial.

Si no se busca un efecto transformador, porque esas caravanas de cien mil migrantes tarde o temprano se convertirán en caravanas de 500 mil, y ya sabemos que aquí hay migrantes de la cadena global que viene de África, Asia, Medio Oriente, que son minorías pero que están en este movimiento.

El mensaje al mercado es que aquí hay posibilidad para entrar a Estados Unidos y todo el mundo se suma, y la pregunta es qué están haciendo migrantes africanos, chinos, asiáticos que están entrando por Centroamérica y México que le han dado la vuelta al mundo.

 

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