“Otra vez sin efectivo en la caja”: Cómo mantener viva la liquidez de un pequeño negocio

Iniciar el año sin una planificación financiera, es un error que pueden cometer empresas de todo tamaño y especialmente, las pequeñas.

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Una opción para obtener liquidez en las Pymes es el factoraje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Una opción para obtener liquidez en las Pymes es el factoraje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Luego de un año de recesión económica a raíz de la pandemia covid-19 y otro en el que comenzó la recuperación, la primera recomendación de los especialistas es retomar una excelente planificación y el control de las actividades productivas y administrativas.

Para las compañías medianas y grandes, posiblemente esto no es un problema. Pero para los emprendedores, micro y pequeños empresarios, puede tratarse de un tema cuesta arriba, por lo que el llamado es hacia la previsión y el control.

Como es sabido por todos, ningún negocio se mueve sin dinero, propio o ajeno, por lo que la primera medida es contratar a un buen contador que se haga cargo de llevar no solo los libros contables, sino de elaborar y actualizar estados financieros, preparar planes y presupuestos, así como llevar el control del flujo de caja.

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Lo anterior es clave para garantizar una sana ejecución presupuestaria, una operación robusta y la superación de los riesgos que pongan en peligro el giro de negocio, así como los bienes y el capital.

Revisión de cobros y pagos

David Casasola, consultor del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), afirma que garantizar la liquidez depende de varios factores, tales como la revisión de las políticas de cobros, respecto a las prioridades de los pagos, ya que al final, el flujo de caja depende de lo que se cobra por las ventas (contado y crédito) y el movimiento de los inventarios.

Por otro lado, están los proveedores: es fundamental programar los pagos de lo adquirido a crédito o consignación. O sea que es importante coordinar las fechas de los cobros, para que el dinero ingrese antes de tener que cumplir con los compromisos adquiridos.

Es más, en una época tan incierta, recibir el pago de lo vendido en el plazo pactado también puede ser complicado, así que se deben prever retrasos, antes de agotar los inventarios de producto terminado o los de materia prima, para no tener que afrontar el problema no tener con qué sufragar gastos como salarios, alquileres o pago de servicios.  “O sea que el problema puede ser de doble vía”.

Adoptar tres modelos

En estos dos últimos años se han presentado distorsiones en las empresas, en el sentido de que en 2020 hubo una caída de ventas y prestación de servicios, pero en el 2021 se presentó una recuperación, por lo que la tendencia sería la “normalidad” en el 2022.

El consultor empresarial Guillermo Alvarado García, afirma que para tomar decisiones financieras hay que pensar en tres modelos o escenario: el optimista, pensando en que habrá una plena recuperación de la economía; el moderado, que apunta a una mejora, pero con una cierta resistencia; y finalmente, el negativo, que estaría asociado a un fuerte repunte del covid-19, que obligue a nuevas restricciones.

En todo caso, las empresas deberán formular sus planes considerando las tres opciones, evaluar el comportamiento de las ventas en el 2020 y 2021, y trabajar en sus proyecciones.

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Eso significa, que, desde el punto de vista financiero, si se presenta el escenario pesimista debe actuar de tal manera; con el optimista, bajo otra modalidad y luego, analizar las posibilidades de financiamiento con recursos propios o ajenos.

Esto último, considerando que los recursos financieros a nivel empresarial o personal están fluyendo: los datos de la Superintendencia de Bancos (SIB) indican que el saldo de los créditos del segmento empresarial mayor creció 11.5% en 2021, mientras que el del microcrédito lo hizo en 56.8%, lo cual significa que hubo demanda y oferta de recursos.

Utilizar instrumentos financieros

Casasola recomienda a los empresarios utilizar los diferentes instrumentos financieros que están disponibles en el mercado para proveerse de liquidez, sobre todo en la estacionalidad. Es decir, cuando se necesitan recursos para abastecerse de materia primas, maquinaria, renovación de equipos o compras de insumos y repuestos.

Citó como ejemplo el factoraje financiero, transacción derivada de un contrato, a través de la cual una empresa vende sus cuentas por cobrar o facturas, a una compañía financiera, con el fin de que la empresa emisora pueda recibir dinero en efectivo más rápido de lo que lo haría si realiza la cobranza por sí misma.

O sea que consiste en entregar como garantía un cobro que se realizará en el futuro; la institución bancaria desembolsa los recursos y se hace cargo del cobro, previa negociación de una comisión.

El otro aspecto es que se debe revisar la estrategia de endeudamiento, ya que hay muchas micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que no poseen cuentas a su nombre, y muchas veces, se utiliza la tarjeta de crédito del dueño como financiamiento a corto plazo, lo que se convierte en un crédito revolvente. En todo caso, se requiere una disciplina en la programación de los pagos, porque el incumplimiento puede generar altos cargos e intereses.

Vigilancia constante

Alvarado García es de la idea que, en estos momentos de pandemia, hay que mantener una vigilancia constante de los presupuestos y de los planes de ventas, para ir evaluando la capacidad de recuperación y que el flujo de recursos no disminuya o cese.

En su experiencia, siempre hay que trabajar proyecciones de ventas realistas, que pueden ser diarias, semanales, mensuales, bimestrales, trimestrales o anuales, dependiendo del giro del negocio, para generar a tiempo los recursos para inversión, gastos, costos y otros.

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“Siempre hay que actuar con cautela y según la capacidad de ventas que se puedan lograr para que no se impacte en los gastos”, puntualizó, pues en un escenario de mejores ventas, también se generarán más gastos variables.

Otra estrategia puede ser el acomodamiento de gastos variables con gastos fijos, en función del movimiento de las ventas que las empresas vayan obteniendo, bajo la lógica de que habrá más gastos, pero se debe a mayores volúmenes de venta.

Por último, el especialista recomienda a los empresarios ser cautelosos, pero siempre con una visión de flexibilidad, para no caer en un escenario excesivamente conservador que impida el crecimiento; ni otro tan liberal que se pasen por alto los riesgos. “La ventaja para la Mipymes es que pueden maniobrar inmediatamente y hacer las correcciones necesarias para enderezar el flujo de efectivo”.


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