¿Cuáles son los retos del primer ingreso universitario en el 2021?

Las universidades ya se han trazado el desafío de adaptarse constantemente a aulas donde se combinará el aprendizaje virtual con el presencial, a causa de la pandemia.

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Estudiantes universitarios de primer ingreso deberán adaptarse a una educación híbrida, virtual y presencial, para el 2021. (Foto Prensa Libre, Hemeroteca PL)
Estudiantes universitarios de primer ingreso deberán adaptarse a una educación híbrida, virtual y presencial, para el 2021. (Foto Prensa Libre, Hemeroteca PL)

Alejandra Méndez, de 17 años, desde años atrás se trazó la meta de estudiar en la universidad, aunque no se decidía si cursaría ingeniería química o en computación. En el 2020, último año de bachillerato, no se imaginó que el proceso de admisión universitaria sería virtual, a causa de la pandemia, y sentía cierta preocupación al respecto.

Sin embargo, ha pasado por el proceso como si fuera presencial, con estrictas reglas y control riguroso durante las pruebas de conocimiento básico y específicas de su carrera, para las que se preparó por meses en una plataforma habilitada para ello.

La joven, residente de Huehuetenango, expresa que ha recibido gran apoyo de parte de las personas encargadas de dichas pruebas en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), quienes, con diligencia y rapidez, han resuelto sus dudas mediante correos o videollamadas.

Méndez está consciente de que es posible que el próximo año deba continuar con esta dinámica virtual, para lo cual tiene las herramientas tecnológicas necesarias, y espera que no sea una limitación para recibir una educación de calidad, pues al finalizar su formación universitaria está entre sus planes comenzar un emprendimiento con el que genere cambios positivos para el país.

La pandemia despliega un panorama inusual para los estudiantes de primer ingreso universitario, pues todavía hay incertidumbre de si el próximo año asistirán a clases presenciales, estas serán virtuales o habrá una combinación de ambas.

Universidades del país y docentes se han preparado para que los nuevos estudiantes hagan sus pruebas de admisión de manera virtual y que continúen de una manera idónea su educación superior en el 2021, pero es fundamental que los jóvenes demuestren interés y disciplina para cumplir con un desempeño académico satisfactorio.

Para la socióloga Aimée Rodríguez, coordinadora del Programa de Educación, Niñez, Adolescencia y Juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), el reducido número de graduandos que aprueba las pruebas del Ministerio de Educación en matemática y lenguaje tiene repercusiones en las aulas universitarias, debido a que de la población que se somete a los exámenes de admisión, pocos aprueban.

Esta situación tiene implicaciones presupuestarias, porque la universidad imparte cursos de nivelación a quienes no aprueban o afecta el rendimiento de los estudiantes, porque de todos los que ingresan, solo se graduará un 5 por ciento, expone Rodríguez.

Alberto García, director general de Docencia de la Usac, refiere que el 70 por ciento de los estudiantes de centros educativos privados ganan las pruebas de ingreso, y solo entre el 20 y 30 por ciento de los públicos, pues los primeros ofrecen mejor calidad de formación.

Brenda Marroquín, directora del Instituto de Formación y Actualización de la Usac, comenta que las carencias y vacíos en la educación a nivel nacional, especialmente pública, se derivan de 40 años de abandono. Estas están vinculadas con la comprensión lectora, el razonamiento lógico y crítico y el desarrollo de pensamiento divergente, estratégico y creativo, entre otras, indica el Consejo de la Enseñanza Privada Superior (Ceps).

Andrés Viau, catedrático de Ingeniería de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), explica que los jóvenes no llegan con el 100 por ciento de preparación, pero el reto del primer año es nivelar su aprendizaje, aunque deben ser dedicados y sentirse motivados “para no quedarse en el camino”. “La clave está en reconocer que deben pedir ayuda para resolver dificultades; el éxito académico depende de un 30 por ciento del trabajo del catedrático y de un 70 por ciento del esfuerzo e interés del estudiante”, puntualiza.

Pruebas en línea

Ante las condiciones ocasionadas por la pandemia se suspendieron temporalmente las evaluaciones de admisión en la Universidad Rafael Landívar (URL), según exponen autoridades académicas, y de inmediato se tuvo que decidir efectuar el proceso en línea.

Para ello, se adaptaron distintos procedimientos virtuales, el diseño de nuevas funcionalidades en los sistemas internos y la aplicación de sistemas de monitoreo durante las pruebas en línea. Ante la imposibilidad de hacer las entrevistas personales, se diseñaron otros mecanismos virtuales para conocer más a los candidatos, añade la URL. El principal problema de los aspirantes son las dificultades de conectividad, cumplimiento de los requisitos técnicos y disponibilidad de equipos tecnológicos apropiados.

“Por lo general, los estudiantes vienen muy bien preparados y con ansias de aprender y crecer en su carrera universitaria. En Guatemala hay mucho talento y nosotros lo hemos visto reflejado desde el primer año hasta en su vida profesional”, afirma Francesca Villavicencio, directora de Admisiones de la Universidad Francisco Marroquín (UFM).

Villavicencio agrega que el desafío de las pruebas virtuales radica en el ambiente en el que se examina el aspirante, pues si antes lo hacía en un mismo espacio en silencio, ahora tiene las distracciones de su casa.

La formación -de los graduandos- no solo depende del último año de colegio, pues previamente asistieron a clases en circunstancias normales, indican la autoridades académicas de la Universidad del Istmo. “A nivel mundial, la educación superior ha disminuido entre 15 y 35 por ciento, y podría ser que universidades en Guatemala se vean afectadas de esa forma”, añaden.

Sin duda, la pandemia tendrá un impacto en el número de matriculados, pero las universidades privadas se verán más afectadas porque muchas familias que han perdido sus trabajos o negocios no tienen recursos para comprometerse con el pago de cuotas. Por esta razón, los estudiantes que aprueben las pruebas de la Usac preferirán ingresar a esta que a una privada, dice Rodríguez.

Al respecto, García refiere que el número de pruebas de admisión en la Usac aumentó este año. En cuatro fechas en el 2019 aplicaron 55 mil 480 personas, y en el 2020, en solo dos fechas van 54 mil 433.

Marroquín admite que ha habido cierta deserción universitaria por la situación económica como resultado de la crisis sanitaria. “La población está afectada emocionalmente, por lo que hay que tener consideración del estudiantado. Hay que flexibilizar nuestra mente y tener un cambio total de paradigmas”, manifiesta.

Rodríguez considera que también disminuirá el número de jóvenes que deseen inscribirse, porque no tienen equipo o acceso a internet. Sumado a ello, la disciplina que requiere el estudio en línea es mayor que de forma presencial.

Según encuesta de la Usac, el 68 por ciento de los estudiantes prefiere la formación presencial, lo que demuestra que este cambio ha implicado para ellos grandes desafíos.

Las autoridades académicas de la UVG aseveran que no han observado una disminución de estudiantes potenciales que inician su proceso de inscripción, y se ha registrado mayor número de admitidos para el 2021. Para las familias que han sido afectadas por la pandemia, la UVG tiene un programa de ayuda financiera.

Villavicencio señala que este año han obtenido buenos resultados en admisiones y se han dado cuenta de que los estudiantes están listos para iniciar su carrera de una forma u otra.

Virtualidad

Las universidades están haciendo un gran esfuerzo por continuar brindando la formación de manera virtual, para lo cual efectuaron mejoras en sus plataformas y en los procesos de formación a docentes y estudiantes.

Sin embargo, esta situación ha tenido un impacto en la calidad educativa, porque las estrategias de enseñanza-aprendizaje no han cambiado, las clases se siguen realizando de manera magistral de forma sincrónica —conectados durante la clase—, sin contar con habilidades y destrezas para trabajar de forma asincrónica, que favorecería la calidad educativa, la atención y la retención, enfatiza Rodríguez.

Otro desafío importante para los estudiantes serán las clases prácticas y los laboratorios, los cuales son más difíciles de implementar de forma virtual y que podría afectar los conocimientos adquiridos y exigir una constante autoformación y disciplina.

Asimismo, puede originarse una despersonalización de los estudiantes que asisten de forma virtual, pues a los docentes se les dificulta conocer sus habilidades y evaluarlos, apunta la socióloga. También puede verse afectada la socialización.

Según encuestas realizadas por universidades este año, según el Ceps, los estudiantes extrañan la interrelación personal con el catedrático y los compañeros, porque la convivencia virtual no es lo mismo que la presencial. Además, han manifestado cansancio por pasar muchas horas en clase frente a la computadora y para hacer trabajos o leer.

García explica que para algunas carreras que requieran prácticas será necesaria la asistencia en grupos limitados con distanciamiento y uso de equipo de protección. En el caso de estudiantes de reingreso, hay carreras en las que tienen pendientes prácticas, necesarias para adquirir las competencias que complementan su formación académica, añade.

Los estudiantes de primer año recibirán cursos introductorios teóricos, porque las prácticas comienzan a partir del segundo y tercer semestre, destaca Viau, y se han limitado a otro tipo de proyectos este año para no arriesgar a que los estudiantes salgan a la calle a comprar materiales para los mismos.

Ventajas

Los estudiantes de primer ingreso, dice Rodríguez, tendrán una experiencia de educación virtual desde el inicio de su carrera, lo que favorecerá la adquisición de herramientas tecnológicas idóneas.

Han valorado lo que significa recibir clases desde su casa, que les evita problemas de tráfico y facilita el manejo de su tiempo, a lo que se suma la oportunidad de revisar las lecciones que quedaron grabadas y adquirir una mayor autonomía en su formación, refiere el Ceps.

La nueva clase de 2021, de acuerdo con la UVG, tendrá la posibilidad de adaptarse al cambio y aplicar la resiliencia, autogestión del proceso educativo y capacidades digitales reforzadas.

Carmen Rodríguez, directora de Formación Continua de la UFM, expone que el aprendizaje en línea puede ser tan bueno y, en algunos casos, mejor que el presencial. El chat en línea, los foros de discusión, las lecciones en video que se pueden volver a reproducir y las sesiones y diálogos en vivo representan varias vías para que los estudiantes participen, pregunten, colaboren, dialoguen y aprendan sobre los temas de clase, y que los desarrollen a su ritmo.

El reto futuro es cómo volver a la presencialidad, integrando lo mejor del aprendizaje virtual, porque estamos ante un proceso de repensar y reinventar un nuevo y enriquecido modelo de formación universitaria pospandemia que nos permita responder de mejor manera ante futuras emergencias y atender a los estudiantes más vulnerables ante ellas, añade URL.

“La experiencia universitaria no solo se vive en la clase, sino también en el campus, las aulas o los eventos. De forma virtual, se pierde ese espíritu”, señala Villavicencio.

Qué pasará en el 2021

García afirma que, de regresar a las aulas de manera presencial, se han preparado los salones y laboratorios de Usac con medidas de bioseguridad, control de temperatura a docentes y estudiantes y uso de mascarilla. Los contenidos podrían adaptarse a la modalidad virtual o semipresencial.

El próximo año, la UVG ofrecerá clases en la modalidad b-learningblended learning o aprendizaje combinado—, que permitirá desarrollar habilidades y competencias actuales. Además, tienen una infraestructura con estrictos protocolos que aseguran la salud y seguridad. La mayoría de los laboratorios serán presenciales y tienen software especializado que permite a los jóvenes acceso remoto.

Los estudiantes de UVG han indicado, a través de encuestas y entrevistas, que están trabajando con la misma seriedad académica que en la modalidad presencial. “Tendremos una evaluación diagnóstica para determinar las competencias desarrolladas por los estudiantes de primer ingreso y así brindarles el apoyo necesario”, añaden.

La URL y la Unis coinciden en destacar que sus docentes se están capacitando para una modalidad mixta o b-learning. ”Nosotros no podemos ser una universidad completamente on line, pues nuestro enfoque pedagógico se centra en la relación del docente con el estudiante”, reconoce la URL, y “nada sustituye el encuentro cara a cara”. Añaden que se han hecho cambios en estos momentos en los exámenes privados y cierres de carreras.

Además, las universidades deben prepararse para implementar estrategias de coaching educativo en el acompañamiento de sus estudiantes, indica el Ceps.

Las instituciones educativas podrían facilitar la transición estratégica, al cambiar del modelo tradicional a los nuevos, en los cuales el estudiante es el protagonista y tiene mayor independencia, para que pueda hacer más eficientes y pertinentes sus actividades de aprendizaje para el desarrollo de competencias, recomienda el Ceps.

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Deficiencias

Los resultados de pruebas a graduandos son insatisfactorias en el país.

  • La socióloga Aimée Rodríguez, investigadora de Flacso, expone que a nivel nacional hay un déficit en la calidad educativa. Un indicador de esta circunstancia es la prueba de graduandos. En matemática, para el 2019, solo aprobó el 13.56 por ciento de alumnos, y en lectura, el 37.03 por ciento, según datos del Ministerio de Educación de ese año.
  • ”En otras palabras, en matemática solo uno de cada 10 estudiantes adquiere los conocimientos necesarios y 3 de cada 10, en lectura”, cita Rodríguez. Esas cifras son aún menos favorecedoras para la población indígena, jóvenes del área rural y en condiciones de pobreza, quienes tienen menores oportunidades de cursar educación universitaria.
  • Las autoridades académicas de la UVG señalan que estas pruebas no afectarán el proceso de admisión, pues la evaluación de aprendizaje ha sido permanente de parte de las instituciones donde cursaron los alumnos el nivel diversificado. La UFM señala que los estudiantes llevan 12 años de tener una formación normal, por lo que creen que este último año no afectará de manera significativa su desempeño.
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