“Las remesas pueden ser un factor de desarrollo no solo de sobrevivencia”

Experto de Flacso considera que las asociaciones de migrantes deben ser tomadas en cuenta como actores sociales de cambio y que estos y sus familias deben ser estimuladas y apoyadas para que inviertan en el desarrollo de sus comunidades.

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Las remesas familiares no han contribuido al desarrollo de los pueblos. Una familia de Nentón, Huehuetenango, donde miles han migrado en los últimos años. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las remesas familiares no han contribuido al desarrollo de los pueblos. Una familia de Nentón, Huehuetenango, donde miles han migrado en los últimos años. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Del 2010 a la fecha a Guatemala han ingresado más de US$ 68 mil millones en remesas familias y la situación en las comunidades expulsoras de migrantes sigue igual y desde esos territorios sigue saliendo gente hacia EE. UU.  ¿Qué ha pasado?

El director del Programa de Migraciones de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Dirk Bornschein, expuso a Prensa Libre sus conclusiones acerca de qué debería cambiar para que estos recursos puedan contribuir a la prosperidad de los pueblos.

Bornschein —quien lleva 22 años de residir en Guatemala— señala que las remesas están inmersas en un sistema económico que lo que hace es fomentar la migración puesto que está altamente concentrado en pocos actores.

¿Por qué miles de millones de dólares recibidos en remesas no han contribuido al desarrollo del país?

Son varios factores. Pero antes de todo hay que señalar lo siguiente: la economía que tenemos en Guatemala es una de las mayores causas de migración. Ha creado pocas plazas de trabajo formal, solo entre 20 y 30 por ciento de la población económicamente activa tienen cabida. Muchos hablan de la desigualdad social entre las personas, pero la misma desigualdad también se refiere a la economía, Guatemala es un país altamente concentrado con monopolios y oligopolios que según sabemos por experiencias en todo el mundo, tienden a subir los precios de los productos al consumidor y bajar los precios de compra, es decir, por su peso en el mercado compran muy barato, lo que afecta al productor.

Es una simple lógica y responde al peso de las empresas, por eso se habla en el capitalismo moderno de la necesidad de tener leyes que favorecen la competitividad en los mercados. Además, una matriz económica con estas características corre peligro de deprimir a la economía.

¿Y las remesas qué papel juegan en este sistema económico?

Guatemala hace 20 años no tenía remesas así y hoy sí; sin embargo, la pobreza subió ¿Cómo es esto posible? Aunque no hay estudios adecuados para analizar este tema, la lógica te dice que las remesas no han tocado el punto medular de la problemática y con sus condiciones actuales no ayudan a mejorar el desarrollo interno del país. Aquí no hay pierde.

eso se suma que las remesas contribuyen con más de 10 por ciento al PIB del país. A partir de esa cifra la economía ya depende de las remesas, imagínese esto como una adicción. Y como las adicciones atacan a nuestros cuerpos, también las remesas afectan lo que se produce. El Mineco (Ministerio de Economía) tiene que preguntarse qué es lo que conviene al país, es decir que no se puede aplazar la discusión sobre el rumbo de la economía. Si se piensa reducir la expulsión de la gente habrá que hacer correcciones.

Sin embargo, es un hecho que las remesas ayudan a estabilizar la economía del país

En efecto, pero la macroeconomía es algo mucho más amplio, no solo es lo referente a la balanza de pagos o el Producto Interno Bruto. La palabra macroeconomía tiene que entenderse en su versión más amplia para tener un impacto positivo en la sociedad, se trata de la composición de los sectores económicos y el impacto que estos deben tener para el desarrollo de país. Y no se olvide de lo que expresé anteriormente, la migración irregular pagada con enormes cantidades le retira demasiado dinero a la economía productiva. Y en este también está las remesas.

Pero, en los municipios expulsores de migrantes sí se observa que la gente abre negocios ¿Qué pasa ahí? ¿Qué se podría hacer?

Pero ambas formas, las remesas familiares y la colectiva a veces se enfrentan a los mismos problemas. Las políticas para incentivar el desarrollo local resultan ser muy, pero muy deficientes. Los cocodes y las oficinas de planificación municipal generalmente favorecen la obra gris. Y apenas reconocen a los migrantes como contrapartes. Algunas personas crearán alguna tienda y también existen nuevas empresas, pero tienes que considerar que se trata de US$10 mil millones al año, eso es mucho dinero que tiene un impacto mínimo. Si tú quieres cambiar esto, la clave es pensar en el desarrollo local.

¿Qué hay que empezar a hacer para lograr que las remesas se conviertan en un factor de desarrollo?

Aunque, a primera vista suena poco concreto, hay que mejorar los canales de comunicación, reconocer los migrantes como actor que puede apalancar políticas del Estado. Además, lo que los migrantes más temen es la corrupción y el nivel de confianza con el Estado es muy reducido. En cambio, a las iglesias las aprecian mucho, también las cooperativas podrían ser interlocutores. Así lo dicen algunos de los líderes de las asociaciones de migrantes.

¿Están conscientes los líderes migrantes que pueden ser actores del desarrollo?

Algunos líderes de asociaciones de migrantes tienen una clara idea de lo que es el desarrollo local de sus comunidades, pero no logran implementar proyectos porque el Estado no les provee las condiciones necesarias. En consecuencia, los proyectos se vuelven muy básicos. También se menciona la falta de continuidad del trabajo del Estado.

En algunas instituciones el personal tiene contratos de nueve, seis, hasta llegar a solo tres meses y eso crea una inestabilidad que angustia. Otras veces existen programas financiados por la cooperación internacional y cuando estos cierran también lo hace el proyecto. Las oficinas de emprendedurismo del Mineco generalmente tienen apenas dos personas y de esta forma ¿cómo van a asesorar y acompañar a cientos de ideas? Otro ejemplo es el Instituto Nacional de Cooperativas (Inacoop), ellos deberían acompañar y asesorar a las cooperativas, pero su presupuesto ni les permite desplazarse a los lugares. Muchas veces no tienen ni vehículos. La situación es deprimente. Si el Congreso quiere desarrollo, también tiene que financiar las instituciones que lo promueven.

Una casa en Quiché de una familia que tiene parientes en EE. UU. Gran parte de las remesas se utilizan para la remodelación de inmuebles. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

¿Qué responsabilidad debería tener el Ministerio de Relaciones Exteriores en esto, tomando en cuenta que es el contacto con los migrantes en el exterior?

El Minex actualmente está mejorando su oferta de servicios. Eso es bueno. Pero aún falta mucho para los temas del desarrollo local o para facilitar la ayuda humanitaria. Por supuesto, también necesita financiamiento para apoyar en esto. Los migrantes buscan hacer donaciones, pero a partir de un cierto límite tienen que pagar impuestos. Por eso no basta hablar del Mineco o del Minex, entre otros, también hay que revisar las políticas públicas y los reglamentos.

¿Es decir que todos debemos tener conciencia de que las remesas pueden ser fuente de desarrollo?

¡Por supuesto! Falta capitalizarnos mentalmente en que las remesas pueden ser un factor de desarrollo no solo de sobrevivencia. Muchos líderes tienen conciencia de eso, pero eso no significa que la población en sus comunidades de origen la tenga o que sus familiares piensen lo mismo.

Para que una remesa transformada en factor de desarrollo tenga éxito tiene que superar los mismos problemas que la pequeña y mediana empresa y otros más. Por eso es tan difícil lograrlo. Pero ante la magnitud de esos recursos no le queda otra al País. A la par del aumento de las remesas disminuye la capacidad de una economía, que se queda escondida detrás de las remesas.

¿Qué pasa con la cuestión cultural, es posible cambiar a una persona para que invierta las remesas en vez de solo gastarla?

Mi primera respuesta sería, no se puede forzar este camino. ¿Cuál puede ser la cultura de desarrollo, de superarse en la vida si nadie da ideas, nadie acompaña, en ausencia del Estado? Bajo estas condiciones y sin proceso de concientización el consumo es la única idea. Es importante formar y educar, pero igualmente tiene que haber un sistema de asesoría y una colaboración entre las instancias estatales y con los actores económicos. Y no nos olvidemos, los migrantes confíen más en las iglesias. Ellos se tienen que preguntar de qué forma podrían apoyar. No vale solo exigir, todos tienen que cambiar un poco.

En esta lógica los familiares de los migrantes deberían ser los emprendedores en Guatemala ¿Ve viabilidad en esto?

Mira, yo soy doctor en Ciencia Política, incluso con un enfoque hacia temas económicos. Pero si me das US$100 mil me costaría imaginarme crear una empresa. No se puede esperar que los migrantes en promedio conviertan el dinero en inversión —por eso— yo le apostaría más a dos ideas: Por un lado, analizar bien la situación de migrantes que tienen la voluntad de contribuir, sistematizar sus ideas, proyectos y sus cuellos de botella, con el fin de tener y aprender de proyectos piloto. Y por el otro lado sería bueno pensar en las nuevas relaciones que mencioné. Se requieren instancias que sirven de enlace con la institucionalidad del Estado, los consulados afuera y algo aquí, se llame Conamigua  (Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala) o no. Y finalmente, recomiendo urgentemente considerar la creación de un programa como el Tres por uno de México, por supuesto con sus necesarias adaptaciones a la realidad guatemalteca.

¿En qué consiste este programa?

De manera simple, por mil dólares de un grupo de migrantes, destinados a un proyecto que el Estado reconozca, las municipalidades, el estado federal y el gobierno federal en México han pagado otros mil cada uno. Es decir, US41 mil se pueden convertir en 4 mil.

El programa es considerado parcialmente exitoso y parcialmente un fracaso, porque en México hay muchos poblados que se ven bien, tienen calles y servicios, pero no hay empleo y la gente de todos modos se fue; sin embargo, creo que habría que analizarlo. En Guatemala podría ser un porcentaje de las asociaciones y otra parte de la municipalidad o de Gobierno o incluso que no tenga apoyo financiero del gobierno, pero una contribución material o financiera de la municipalidad.

¿A dónde va a parar actualmente todo ese dinero de las remesas?

Cuando empezaron las transferencias, el dinero servía sobre todo para que la gente sobreviviera, hoy en día ya no es así. Obviamente una parte sigue destinada a lo básico, pero los propios líderes migrantes en los Estados Unidos reconocen, que sus familiares tienden al consumismo y esto favorece al comercio, a los que traen productos de afuera. Allí hay que mencionar los grandes importadores y las cadenas de supermercados que hoy se encuentran en todo el país, por cierto, prácticamente todas en manos de una empresa. Se gasta en construcción, comunicaciones y educación, principalmente. En El Salvador ha empezado una discusión de si las remesas favorecen la educación privada. Qué bien que se gasta en educación, pero también, no puede ser que el dinero del migrante descarga al Estado de garantizar servicios educativos. Las remesas permiten que el Estado se retire aún más.

Este año han ingresado US$7 mil millones en remesas, a pesar de la pandemia del coronavirus. En julio y agosto, por primera vez en la historia, se superaron los US$1 mil millones mensuales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

¿Que nos puede decir de las redes de coyotaje, estas también están interesadas en que siga la migración irregular?

Ese es otro punto. La gente que se va tiene que pagar US$10 mil y al año se calcula que se van del país unas 150 mil personas, en promedio, pero si contabilizamos solo la mitad de estos, estaríamos llegando a ingresos anuales de unos US$750 millones —unos Q5 mil 800 millones— y ¿qué pasa con ese dinero? Muy poco de eso se va a invertir en el desarrollo de Guatemala, menos todavía en el desarrollo local, porque el coyotaje en una buena parte es parte del crimen organizado, ligado al narcotráfico. Las remesas cuando entran, al primer lugar al que van a parar es para pagar a las personas que les han prestado el dinero a los migrantes que a veces son los mismos círculos que luego les cobran.

En una presentación usted habló al respecto de la enfermedad holandesa y que esto se asemeja a lo que está pasando en Guatemala con las remesas ¿Qué es eso?

En pocas palabras, muchas divisas tienden a estabilizar la moneda nacional y eso favorece la importación y no la exportación de la producción nacional. Un colega académico, exministro de Finanzas, me comentó que la constante migración de los y las guatemaltecas está bien visto en círculos financieros. Justamente, más migración lleva a más remesas y éstas en las condiciones actuales no ofrecen grandes cambios. Por eso es tan extraño ver proyectos que tratan de impulsar el arraigo de las personas, sin buscar otras soluciones económicas. En cierta forma, el uso actual de las remesas, sin que estas sea responsable como tal, favorece un círculo vicioso en la que la migración genera más migración.

¿La falta de tierras también es un factor de expulsión de migrantes?

Es cierto, pero tierra sin condiciones para ganar dinero tampoco es la solución. Tierra y acompañamiento del Estado sí. Pero eso requiere reformas y dinero para pagarles. Además, las tierras que son buenas por lo regular están reservadas para grandes empresas que se desarrollan en la agroindustria, otras también son utilizadas por el narco. Imagine usted que una familia tiene su terreno, pero no puede vender mayor cosa, así que manda un hijo a los Estados Unidos, pero el otro tampoco tendrá interés en trabajar en la tierra, es un fenómeno que contribuye a la tendencia de la desagrarización. Entonces la familia tiene que conseguir dinero para el viaje del hijo y venderá su terreno o lo dará como garantía para cuando empiecen a llegar las remesas, esto también es parte del círculo vicioso porque esta tierra, si no llega a la agroindustria o al narco llegará a propietarios locales lo que creará más desigualdad, hay varias posibilidades, pero esa tierra ya no producirá y creará más migración.

¿Por qué se van a EE. UU. y no a la capital, por ejemplo?

Es que algunos sí se van primero a las ciudades, pero ahí vienen otros problemas que no tienen que ver necesariamente con la pobreza, sino con el que las ciudades no están preparadas para integrar a cientos de miles de excampesinos que vienen y necesitan no solo medios de subsistencia, sino también servicios mínimos. Se da cuenta, en cada argumento se encuentra la falta de oferta de servicios por parte del Estado. Por eso la lucha anti corrupción era tan importante, porque le permite al Estado aumentar las inversiones. Más corrupción al final de cuentas lleva a más migración.

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