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Los secretos de la gurú de las inversiones para los influencers

Graduada de Harvard e inspirada por las ideas de Friedrich Engels y Karl Marx, maneja un fondo de millones de dólares. Li Jin se ha convertido en una estrella y una referencia para las inversiones de los influencers.

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Li Jin, fundadora de Atelier Ventures, en Mellon Park, en Pittsburgh, el 12 de agosto de 2021. (Ross Mantle/The New York Times)

Li Jin, fundadora de Atelier Ventures, en Mellon Park, en Pittsburgh, el 12 de agosto de 2021. (Ross Mantle/The New York Times)

En mayo, Cody Ko, una estrella de YouTube con 5,7 millones de suscriptores, se encontró en una encrucijada. Dos empresas emergentes querían ofrecerle una participación accionaria y le preocupaba que pudieran ser acuerdos en conflicto.

Por lo tanto, llamó a alguien de confianza para que le diera un consejo: Li Jin.

Jin, una capitalista de riesgo, le sugirió a Ko, de 30 años, que fuera honesto y abierto con los fundadores de ambas empresas emergentes sobre el potencial conflicto de intereses. Ko accedió y terminó por aceptar tan solo uno de los acuerdos.

“Nunca dudaría en buscarla si necesito algo”, comentó Ko sobre Jin.

Si en estos días hubiera algo parecido a una “it girl” del mundo del capital de riesgo, Jin, de 31 años, daría la talla. Jin se encuentra en la intersección de la investigación de empresas emergentes y el ecosistema de rápido crecimiento de los creadores en línea, ámbitos que están que arden. Además, aunque apenas el año pasado formó su propia firma de capital de riesgo, Atelier Ventures, y ha recaudado una cantidad relativamente pequeña de 13 millones de dólares para un fondo, Jin fue una de las primeras inversionistas de Silicon Valley en tomar en serio a los influentes y durante años ha escrito sobre los creadores y los ha respaldado.

Jin, graduada de la Universidad de Harvard a quien la inspiraron las ideas de Friedrich Engels y Karl Marx, también apoya con fiereza a los trabajadores. En algunos pódcast y su boletín de Substack, ha dejado claro que los creadores deberían tener los mismos derechos que los demás trabajadores. Entre las ideas que ha defendido está un “ingreso creativo universal”, el cual les garantizaría una cantidad fija de dinero a los creadores para mantenerse.

Ahora que las grandes firmas de capital de riesgo acuden en manada a las empresas emergentes de influencers o influentes y que Facebook, YouTube y otras empresas lanzaron fondos para creadores de 1000 millones de dólares, la trayectoria de Jin la ha convertido en una de las gurúes empresariales a la que acuden muchas estrellas digitales que buscan hacerse camino en un vertiginoso panorama cambiante.

Jin, quien ha invertido en Substack y Patreon, comentó que, aunque su fondo era pequeño, planeaba poner todo el dinero en empresas que transformaran el trabajo en línea. “Estoy invirtiendo todo en una empresa enfocada en los creadores”, mencionó. “Creo que el impacto que tengo es mayor que las cantidades de dólares”.

Su credibilidad se ha acentuado porque también opera como creadora. Jin publica con frecuencia en su boletín de Substack, dirige un curso en línea que les enseña a los creadores a invertir en empresas emergentes y ha creado Side Hustle Stack, un recurso gratuito para ayudar a los influentes a encontrar y evaluar plataformas a fin de que tengan influencia.

En 2016, Jin aterrizó en Silicon Valley en la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz. En aquel entonces, la firma se enfocaba mucho en invertir en mercados como Airbnb y Rappi, la Instacart de Latinoamérica.

Li Jin, en su casa de Pittsburgh. (Ross Mantle/The New York Times)

Jin quedó fascinada con la forma en que funcionaban los mercados y fue prolífica en el blog de Andreessen Horowitz. Asimismo, Jin empezar a pensar en cómo los distintos sistemas de mercados podían evolucionar para ayudar a la gente a crear negocios en el internet.

Esto provocó que Jin defendiera la industria de los influencers. Para Jin, ver cómo los creadores luchaban por ganarse la vida en línea se sintió como algo personal, aunque también vio un gran potencial en el trabajo en línea y en los creadores como un negocio.

Su apoyo fue significativo, según algunos influencers. “Que estuviera en una firma muy prestigiosa y dijera esas cosas me hizo pensar: ‘Ah, por fin alguien lo está diciendo’”, comentó Hank Green, un importante creador de YouTube y TikTok de 41 años.

Cuando la pandemia de la covid-19 azotó el año pasado y el mundo se fue arrinconando cada vez más a la vida en línea, Jin vio una oportunidad.

“Me dio la impresión de que la COVID iba a ser un gran acelerador para el trabajo con una base en línea y la gente que quería emprender”, comentó. “Me di cuenta de que tenía una oportunidad de empezar un fondo completamente nuevo dedicado a esta hipótesis y que estaría en la vanguardia de la evolución de la naturaleza de la mano de obra y el trabajo en el internet”.

En mayo de 2020, Jin renunció a Andreessen Horowitz y fundó Atelier Ventures. Desde entonces, ha invertido en empresas emergentes relacionadas con creadores como PearPop, la cual permite que los influentes obtengan ganancias de sus interacciones sociales, y Stir, la cual les ayuda a los creadores a administrar sus finanzas. Jin es una de los pocos inversionistas a quienes los influentes importantes conocen por su nombre.

“Si hablas con cualquiera que trabaje en la economía de los creadores, te dirán: ‘Ah, tienes que hablar con Li Jin’”, comentó una creadora que se hace llamar Jasmine Rice, de 23 años, quien era influente de OnlyFans y empezó una plataforma llamada Fanhouse, en la cual Jin invirtió el año pasado.

Jin también ha criticado en público los fondos que les ofrecen YouTube, Facebook, TikTok y Snapchat a los influentes para crear contenido en sus plataformas. Jin le ha implorado a la industria tecnológica que “deje de celebrar” los fondos, a los que llamó “pan y circo”, y arguyó que los creadores necesitaban ser propietarios de las plataformas que generan dinero gracias a ellos.

“Sin derecho de propiedad, los creadores a final de cuentas están enriqueciendo y empoderando a alguien más —los dueños de las plataformas— con su trabajo”, tuiteó Jin en junio.

Jin comentó que las plataformas debían tener cuidado no de “recrear muchas de las desigualdades económicas que existen en la economía general, sino más bien empoderar de verdad a una nueva generación de emprendedores en línea”. A un pódcast del que es coanfitriona lo llamó “Medios de creación”, un juego de palabras con los medios de producción de Marx.

“A lo largo de mi vida, ha hervido a fuego lento una conciencia de que el mundo es injusto y necesitamos llevarlo en la dirección de la justicia y equidad”, opinó.

Desde que comenzó con Atelier Ventures, Jin se ha alejado de Silicon Valley y dirige su fondo desde su habitación de la infancia en Pittsburgh. Este verano, fue una nómada, pues viajó por todo el mundo rodeada de un elenco cambiante de estrellas del internet, artistas, fundadores tecnológicos de la generación Z y criptopioneros.

En julio, fue coanfitriona de una hora feliz abarrotada de personas en un techo de la ciudad de Nueva York a la que asistieron la crema y nata de la cultura del internet y de los “techies”, entre ellos los fundadores de la plataforma de TNF OpenSea, gente de producto de TikTok y Twitter, así como otros inversionistas. Desde Nueva York, voló a París para un congreso de criptomonedas y fue la anfitriona de un “salón de creadores” en un café ubicado en la orilla izquierda del Sena.

Luego voló a Grecia como invitada de Daniel Ek, el director ejecutivo de Spotify, y después asistió a una cena en la playa con Emma Watson, Nicky Hilton y otras personalidades, la cual fue organizada por la Brilliant Minds Foundation.

Desde entonces, se fue a su casa en Pittsburgh para reagruparse y reflexionar.

“Es tan improbable que haya llegado hasta aquí, porque nací en Pekín y el chino fue mi primer y único idioma hasta que algo sucedió que me trajo a Estados Unidos y ahora tengo las herramientas para tener una voz e influencia”, comentó Jin.