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Vivir de la magia en Guatemala: Las ilusiones y el entretenimiento como forma de resistencia

La magia es una labor de varias generaciones que ha buscado presentar otras formas de entender la realidad en el mundo y también en Guatemala.

Magos de Guatemala

Cinco artistas de la magia dan cuenta de la pasión respecto al trabajo con ilusiones. (Fotos Prensa Libre: María Reneé Barrientos y cortesía de los artistas)

Subir a un escenario, captar la atención de los asistentes, hipnotizarlos con actos casi imposibles y, por último, esperar los aplausos entre risas, caras de asombro y mentes que ponen en duda lo que “es real” y lo que no. Así se resume la jornada de un mago.

Esta forma de ganarse la vida es una posibilidad en Guatemala. Durante muchos años, las presentaciones de los creadores de fantasía han podido relacionarse directamente con los circos, pero con el paso del tiempo han mutado a presentaciones en cualquier espacio por cuenta de distintos magos, en proyectos personales.

Uno de los ilusionistas más activos en Guatemala es Jean Cairoli, de 44 años. Más que un mago, prefiere verse como un entretenedor. Su oferta contempla desde presentaciones musicales en las que imita a artistas como Juan Gabriel hasta sus espectáculos de fantasía que acostumbra durante los últimos 34 años.

Cairoli inició su camino en el entretenimiento mágico a temprana edad, luego de recibir la formación por parte de su abuelo y su padre, quien además era propietario del Circo Mágico. De esa cuenta, a los 10 años Jean debutó ante su primer público, en una fiesta familiar.

Más allá de contar con formación que le permitió sustentar una vida “mágica”, Jean asegura que nunca ha dejado de aprender. Según cuenta, investigar aspectos matemáticos, físicos y no desatender la vinculación con otras personas es vital para construir una carrera en el entretenimiento y la magia.

A la fecha, Cairoli ha asistido a varios festivales de magia en Centroamérica y ha representado al país en Francia, México y República Dominicana, en eventos vinculados con el arte de la ilusión. Su trayectoria lo llevó a fungir en 2011 como director artístico del congreso anual impulsado por la Federación Latinoamericana de Sociedades Mágicas (Flasoma).

Como Jean, existen otros trabajadores mágicos que han tratado de hacer conciencia sobre esta práctica en Guatemala, donde ha existido una crisis artística, por los bajos presupuestos que atienden este sector, y también por el poco valor recibido ante muchas de las manifestaciones que implica.

Trabajo de magos en Guatemala
En 2011, Jean Cairoli dirigió el congreso anual impulsado por la Federación Latinoamericana de Sociedades Mágicas (Flasoma). (Foto Prensa Libre: Cortesía Jean Cairoli)

La inquietud colectiva de varios magos guatemaltecos dio como resultado una reunión, a inicios de abril del 2022, en el Congreso de la República, donde varios —entre ellos Cairolli— presentaron una solicitud para que la magia tenga reconocimiento estatal entre las categorías artísticas.

“La magia no es tomada en cuenta como un arte dentro de las leyes de nuestro país. Los organigramas del Ministerio de Cultura y Deportes nos ponen a los magos dentro de una subdivisión en las artes escénicas del circo, pero estamos promoviendo una ratificación”, explica Jean.

Con ese objetivo, se ha compartido desde redes sociales una encuesta para que la mayor cantidad de usuarios puedan firmar y apoyar para que se preserve, proteja y promueva el arte de la magia “para las generaciones venideras”.

Impulsores y herederos mágicos

Se podría decir que en Guatemala la magia también es una resistencia. Si alguien ha comprendido bien eso durante casi la mitad de su vida es Mario Pellecer, mejor conocido como el Mago Marcel, quien ha dedicado 35 años a la labor profesional de crear ilusiones.

A sus seis décadas, el mago se nombra como un “productor creativo y empresario del entretenimiento”. Este título no es en vano, pues se le atribuyen varias de las hazañas más importantes del gremio mágico nacional.

Junto al mago Roberto Chinchilla fundó en 1991 la Asociación de Magos Gran Jaguar, un espacio que ha convocado a creadores de distintas partes del país a presentarse en eventos como el Festival Rey Mago, que se celebra cada 6 de enero.

Además creó, en 2003, el Teatro Mágico de Marcel, ubicado en la zona 2 capitalina, cuyo auditorio puede albergar a cerca de 250 personas. En ese espacio se ha efectuado gran cantidad de presentaciones artísticas y también se ha utilizado como sede de asociaciones como la de Payasos de Guatemala, el Grupo Alegría, el colectivo cultural Pie de Lana y, en la actualidad, es el punto de reunión para la asociación Gran Jaguar.

Trabajo de magos en Guatemala
El mago Marcel es uno de los más reconocidos del país. En 1991 cofundó la Asociación Magos Gran Jaguar. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

Durante mucho tiempo, los espectáculos del Mago Marcel también lograban hacerse de un espacio en el Teatro Lux durante varias temporadas, con funciones todos los fines de semana.

Otro de sus grandes méritos es el desarrollo de la propuesta educativa La Magia de Aprender, en la cual Pellecer ha hecho presentaciones dirigidas a niños y jóvenes. Este espectáculo también se ha presentado en el marco de actividades públicas como el Festival del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala.

Los esfuerzos impulsados por Mario Pellecer durante tres décadas de trabajo han brotado desde un lugar que busca aportar a las personas: “Es un efecto que busca desbloquear los sentidos de la audiencia ante cualquier situación. Cuando hay un juego de magia, hay una desconexión, una sorpresa que puede dar mensajes culturales. La magia es un vehículo al que nos podemos montar con tan solo un poco de imaginación”, comparte.

Al lado de los grandes peldaños del arte mágico en el que se encuentra Marcel es necesario ubicar a Vitelio Castillo, considerado el primer mago en Guatemala durante la década de 1960.

Su historia se escribió desde la juventud, cuando asistió al teatro Capitol para ver una de las presentaciones del famoso ilusionista británico Fu—Manchú, quien sorprendió a la audiencia, y en especial a él.

Desde esa función decidió que quería involucrarse en la magia. Un día llegó al Pasaje Rubio y halló en una librería la piedra angular de su historia: entre tantos libros descubrió Magia para todos, del sabio de la ilusión, Wenceslao Ciuró.

Al lado de este libro destacaba otro de ventriloquía. No tenía cómo pagarlos, pero pidió que se los guardaran y en cuestión de días regresó con el dinero. Luego de devorar los libros empezó a incursionar tanto en la magia como en la ventriloquía, cerca de los 11 años.

Magos de Guatemala
Vitelio Castillo es considerado el primer mago de Guatemala en ofrecer espectáculos públicos. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos)

En la actualidad, con 65 años, Castillo sigue ofreciendo espectáculos con un muñeco, el histórico Don Toribio, quien lo ha acompañado desde el principio. Pero también sigue entreteniendo con sus trucos de magia.

Durante sus casi siete décadas, el mago ha sido reconocido nacionalmente, pues se le ha otorgado espacio en canales de televisión, así como en teatros y certámenes. Entre sus méritos destaca el premio Monja Blanca, que entrega la Asociación de Periodistas de Guatemala a los artistas más reconocidos del país.

Mago Marcel

Mago Marcel

Este tipo de hazañas sentaron una historia en el país y han hecho que nuevas generaciones se interesen por el arte de la magia, incluso las mujeres, entre quienes destaca Fátima Paiz, quien, a sus 27 años, y con el nombre artístico de Fadi, empieza a dar pasos en este mundo.

Todo inició en junio de 2019, cuando empezó a estudiar más sobre el tema, acompañada de su esposo, el mago Silver, quien suele dar espectáculos. Luego, en octubre del mismo año, Fátima debutó en el marco de una de las presentaciones de Silver, y asegura que desde entonces no ha querido detenerse.

Trabajo de magos en Guatemala
La maga Fadi inició en el arte de la ilusión en 2019. Además de su formación mágica tiene conocimiento de dinámicas circenses. (Foto Prensa Libre: Cortesía Fátima Paiz)

Fátima también cuenta con formación circense, y asegura que durante los dos últimos años ha encontrado diferencia entre los espectáculos de circo y los de magia, ya que el acercamiento con el público suele cambiar la dinámica.

“Poco a poco también me fui quitando la pena o ansiedad, ya que salí de mi zona de confort, que era el circo. Ahora me gusta integrar juegos con bastones, hula hops, aves, flores… Es un espectáculo variado”, comparte la maga Fadi.

La pasión por estas dinámicas ha llegado también a la vida de Helen Cairoli, otra maga guatemalteca. Esta especialista en ilusiones inició su carrera en 2015 y asegura que el esfuerzo siempre es necesario en el mundo de la magia.

Trabajo de magos en Guatemala
Solange Cairoli es una de las magas de Guatemala. La poca representación femenina en la artes mágicas la ha impulsado a presentar espectáculos desde 2015. (Foto Prensa Libre: Cortesía Hellen Solange)

Helen es parte de una familia de magos y se encuentra en una quinta generación de realizadores circenses. Considera que la magia ha sido un lugar de aventuras para apasionarse, entenderse y conocer a otras personas y sus formas de crear.

Cairoli también apunta que su decisión de ser maga tiene que ver con valores reivindicativos de género: es la primera maga de su familia, así como del país. Asegura que el espectáculo mágico debe contar con más figuras femeninas. “Lastimosamente, las mujeres en el ámbito han tenido poca visualización”, comparte.

Ante esta idea, Fátima Paiz señala que “en Guatemala cuesta que contraten a una maga porque se cree que no puede funcionar”. Añade que esto puede deberse a que, tal vez, “las personas le temen a su forma de ver, ya que, por lo general, en las fiestas de magos hay pocas mujeres”.

Paiz y Cairoli exhortan a que más mujeres, como personas en general, se animen a conocer esta experiencia artística, ya que, afirman, cualquiera puede convertirse en ilusionista si realmente le apasiona ese arte.

¿Cómo funciona la magia?

De acuerdo con los entrevistados, los poderes sobrenaturales no existen en la magia. Más bien se trata de un arte que reúne conocimientos psicológicos, matemáticos, escénicos y de comunicación.

Para un acto o truco mágico, se debe recurrir al conocimiento de técnicas que permitan “burlar” la mente desde un ejercicio de neurociencia para ir hasta los límites y dejar que ciertas cosas que parecen imposibles luzcan reales.

Los magos estudian para valerse de procesos técnicos en cuanto al funcionamiento de dispositivos, herramientas y escenarios para utilizarlos a su favor en los actos. Además se debe considerar la psique de las audiencias. partiendo de sus distintas formas culturales, de lenguaje, y comunicación. Es vital ser empático y expresivo para captar la atención de las personas con el fin de llegar a sus emociones y mente.

Cualquier persona puede convertirse en ilusionista. Aunque para iniciar basta el solo pulso de querer compartir y crear fantasías, es necesario que haya mucho esfuerzo en la práctica. El libro Curso de Magia Tarbell o las publicaciones del español Wenceslao Ciuró contienen información útil para quienes desean adentrarse en el mundo de la magia, según apuntan los entrevistados.

ESCRITO POR:

Alejandro Ortiz

Periodista de Prensa Libre especializado en temas sobre cultura y bienestar, con 5 años de experiencia.