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Cómo el covid-19 ha cambiado la conversación sobre el dinero

El covid-19 ha generado una oportunidad para que las parejas miren hacia dentro, de su casa y de sus finanzas, opina la experta. En estos tiempos es una conversación necesaria.

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Cómo la COVID-19 ha cambiado la conversación sobre el dinero

Algunas mujeres que han permitido que sus maridos manejen los asuntos fiscales ahora reconocen que ya no pueden ignorar la situación. (Rachel Levit Ruiz/The New York Times)

Antes del coronavirus, Tara Beier y su marido, Dennis, casi no hablaban de dinero. Tenían cuentas bancarias separadas y se dividían las responsabilidades del hogar. Su esposo, de 42 años, pagaba las hipotecas de dos propiedades que poseían, mientras que Beier, de 38 años, administraba y se encargaba de una casa en renta. Funcionó bien durante 12 años de matrimonio.

Y luego el mundo se cerró y el trabajo de Dennis como productor de la industria fílmica se evaporó. De pronto, la hipoteca cayó en los hombros de Beier, una cantautora que ahora es responsable de cubrir la hipoteca, la comida, los gastos diarios y la renta. A ella no le importa: “Siento que confía más en mí como mujer”, comentó Beier, quien vive en Santa Mónica, California.

Sin embargo, también ha sido un reto. Beier en realidad no sabía mucho sobre su situación financiera, y siempre había sido reacia a preguntar. “Crecí en una familia en la que, si hablabas de dinero, terminaba siendo una situación acalorada, peligrosa o incómoda”, mencionó. “Mi papá tenía el control financiero”.

En cuanto azotó la pandemia del coronavirus, Beier quiso saber los detalles. Porque, ¿y si su marido se enfermaba? ¿Dónde estaban los documentos importantes o contraseñas de las cuentas bancarias? ¿Acaso él tendría alguna deuda? Como estuvieron juntos en aislamiento durante tres meses, la pareja tuvo mucho tiempo para platicar. Y vaya que lo hicieron, sobre sus sueños, metas y finanzas.

Es una conversación que está haciendo eco en los hogares de todo el país, a medida que muchas mujeres, quienes a menudo han dejado que sus maridos se encarguen de los asuntos fiscales, reconocen que ya no pueden ignorar la situación. En una era en la que todo es incertidumbre, ansían transparencia, en especial cuando se trata del dinero.

“El covid ha generado una oportunidad para que la gente mire hacia dentro: dentro de su casa, de sus finanzas”, opinó Erika Wasserman, una terapeuta financiera de Miami, quien ha notado esta tendencia en su práctica. “Las mujeres son organizadoras por naturaleza, así que para nosotras es una oportunidad para preguntarle al marido o a quien sea que administre las finanzas: ¿cuál es nuestro plan? No solo cuál es nuestro presupuesto o nuestra hipoteca, sino ¿cuál es nuestro plan del seguro de vida? ¿Dónde quieres ser enterrado? Puede ser que no hayan hecho esas preguntas en mucho tiempo”.

Más allá de las preocupaciones por la salud, durante la pandemia la realidad es que las mujeres han perdido más sus empleos que los hombres. Según el Centro de Investigación Pew, tan solo entre febrero y mayo, 11,5 millones de mujeres quedaron cesantes, en comparación con 9 millones de hombres. Apenas una tercera parte de esos trabajos se recuperaron en mayo y junio, según la organización National Women’s Law Center. Al mismo tiempo, muchas mujeres se están llevando la peor parte de las responsabilidades del cuidado de los niños, y además se encargan de los padres. Con razón están preocupadas por el dinero.

“La planeación financiera está íntimamente ligada con el cuidado de la gente que depende de ti, y las mujeres sienten que ahora tienen más gente que depende de ellas”, comentó Megan McCoy, una terapeuta financiera y profesora de planeación financiera de la Universidad de Kansas City.

Con esto en mente, las mujeres se están educando. En el Estudio sobre el Entendimiento de la Riqueza y las Mujeres de US Bank publicado en marzo de 2020, una encuesta a 3000 inversionistas hombres y mujeres con activos invertibles mínimos de 25.000 dólares, reveló que el 47 por ciento de las mujeres asociaba la planeación financiera con palabras negativas como “miedo”, “ansiedad”, “ineptitud” y “pavor”, en comparación con el 31 por ciento de los hombres.

Según Michelle Smith, la directora ejecutiva de Source Financial Advisors en Nueva York, es momento de que las mujeres tengan un papel más activo en las finanzas del hogar. “En mi experiencia, es un asunto que siguen dominando los hombres en el matrimonio”, comentó Smith, quien dirige Wife2CFO, un curso en línea de educación financiera para mujeres de ocho semanas.

“Odio decirlo así, pero es la verdad”, agregó. “Muchas mujeres tienen miedo de preguntar: ‘¿Qué está a mi nombre? ¿Qué tenemos? ¿Tenemos algún fideicomiso? ¿Qué firmé aquí?’. Por eso muchas mujeres no saben qué hacer”.

Alison y Sal Strazzullo, de Manhattan, siempre han tenido una división más tradicional del trabajo. Alison es una modelo de ropa de diseñador y la madre de tres niños pequeños que cuida en casa, mientras que Sal, un abogado de 48 años, se encarga del dinero de la pareja.

“Sal siempre ha tomado todas las decisiones de nuestra familia”, mencionó Alison en un correo electrónico. “Debido a la incertidumbre de la COVID-19 y lo que le puede hacer a la gente, sabíamos que debíamos saber todo sobre las finanzas del otro. Necesitaba tener acceso a toda la información de la familia en caso de que algo le pasara. Quería asegurarme de que tuviéramos claros los deseos y las finanzas de cada uno en caso de que algo le pasara a cualquiera de los dos durante la pandemia y posteriormente”.

En cuanto a Beier, las conversaciones incómodas con su marido produjeron “una claridad muy buena en nuestra relación”, opinó. Por supuesto, no le emocionaron todas las noticias: como descubrir que su esposo tenía algunas tarjetas de crédito y una deuda de alrededor de 30.000 dólares. Esto fue especialmente alarmante; ella solo usa una tarjeta de débito.

Sin embargo, según Beier, todas sus pláticas “nos llevaron a un nuevo nivel. No sabíamos la presión que el dinero tenía sobre nosotros. La COVID nos dio la capacidad de preguntarnos qué necesitamos en realidad y qué no. No hay mal que por bien no venga”.

Smith, la planeadora financiera, va un paso más allá. “Esta conversación no es un lujo”, señaló. “Es una necesidad”.